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Telde

La Finca de los Olivos solicita la declaración de Bien de Interés Social

Los propietarios esperan que este proceso salve la actividad tras las pérdidas de la pandemia

La Finca de los Olivos solicita la declaración de Bien de Interés Social

La Finca de los Olivos solicita la declaración de Bien de Interés Social

La Finca de los Olivos solicita la declaración de Bien de Interés Social

La Finca de los Olivos solicita la declaración de Bien de Interés Social

El centro ecológico y cultural de Los Olivos, ubicado en las medianías del municipio de Telde, cuenta ya con más de 15 años desde su creación, pero jamás se ha visto en peores ocasiones que en los últimos meses. Los propietarios resaltan que desde que se inició la pandemia, en marzo del año pasado, no se han organizado más visitas por las instalaciones, a excepción de algunos centros escolares que han organizado excursiones a pequeña escala. Las pérdidas económicas ascienden a 130.000 euros aproximadamente. El escenario es completamente desolador, pero lo peor es que parece que no va a mejorar en mucho tiempo.

José Luis Moreno, fundador y dueño del recinto, no pierde el tiempo el tiempo y ya ha puesto en marcha una serie de acciones para intentar remontar la actividad. Junto a sus hijas, que llevan los departamentos de finanzas y turismo, ya han puesto en marcha los trámites para solicitar al Cabildo insular la declaración del complejo como Bien de Interés Público y Social, una nomenclatura que espera que llame la atención de los ciudadanos de la Isla. A vista de que el turismo no se recuperará a corto plazo, el empresario se ha puesto en contacto con diferentes consejerías de la institución pública para que le den un empujón al centro.

El consejero de Sector Primario, Miguel Hidalgo, la encargada de Medio ambiente, Inés Miranda, y la del área de Educación y Juventud, Olaia Morán, realizaron una visita ayer al mediodía a las instalaciones de Moreno, con la intención de conocer de cerca las peculiaridades que recoge la finca, que se extiende en un terreno de 50.000 metros cuadrados. Tras un paseo de casi dos horas de duración, comprobaron las numerosas ofertas que ofrece el centro; zonas para la formación infantil en agricultura y ganadería, áreas recreativas para la celebración de eventos sociales e incluso un núcleo zoológico que recoge más de 70 especies de animales, tanto endémicos como exóticos.

Sin embargo, quizá lo que más impresiona es la plantación de más de 1.000 olivos. Este es el único complejo de toda la comunidad autónoma que cuenta con una cadena de envasado de aceitunas, que son recogidas a mano por el personal contratado. El proceso para envasar es ejecutado por cinco profesionales y, al tratarse un proceso completamente ecológico, el producto se conserva durante dos años en agua y sal para perder su amargura. En comparación con el proceso que se lleva a cabo en industrias de la península, que apenas dejas fermentar las aceitunas durante cinco días con productos químicos, el saber es auténtico y de alta calidad.

Aceite de calidad

Lo es así también su aceite, que fue premiado internacionalmente con dos estrellas de oro por el Superior Taste Award de Bruselas. Solo puede adquirirse en la propia finca, lo que en estos momentos supone otra pérdida para el complejo porque no posee los permisos necesarios para vender en tiendas especializadas y una gran cantidad de aceite continua desde hace un año reservado en las bodegas.

Los consejeros acordaron que no podían permitir que el complejo quedase en riesgo de cerrar y prometieron realizar distintas acciones para impulsar nuevas visitas y dinamizar el espacio lo máximo posible. “Es espectacular, con unas infraestructuras ejemplares”, sostuvo Miranda. “Desde la institución tenemos el deber de ayudar a los empresarios; esta es una gran empresa con mucha gente contratada”, añadió. Desde área asevera que organizará reuniones con el equipo técnico para valorar la posibilidad de iniciar un proyecto de reforestación de plantas autóctonas de Gran Canaria. “Aquí pueden crecer perfectamente, es un lugar idóneo”, agrega.

Por otro lado, también adelanta que va a plantear la colaboración del Cabildo para la gestión de los residuos orgánicos de la finca y su utilización en la plantación. Morán coincidió en las impresiones de la responsable de Medio ambiente y recordó que desde su departamento contaba con diferentes subvenciones dirigidas a los distintos AMPAs, por lo que aseveró que incidirían en estos colectivos animándolos a visitar estas instalaciones. “Vamos a abrir la vía para organizar cursos de formación, dentro de la parte educación del área, porque hay un espacio muy interesante que puede dirigirse a cursos de cultivo ecológico”, expresa.

Ayuda institucional

Hidalgo destacó que este tipo de centros precisaban de la colaboración no solo de la institución insular, sino también de la administración local y del Gobierno de Canarias para poder subsistir. “Es un espacio muy necesario desde muchos puntos de vista, sobre todo a nivel educativo; los niños pueden conocer de primera mano de dónde salen los productos, que no es de la nevera”, afirmó.

Por otro lado, sobre la declaración de Bien de Interés Público que solicita la familia propietaria, el consejero explicó que debía ser impulsado por el área de Políticas Territorial, pero aseveró que desde su puesto intentaría agilizar los trámites porque “está claro que si esto no es de interés general y un recurso público, entonces muy pocas cosas podrían serlo”. En estos momentos es el único centro privado de toda la comunidad autónoma que está declarado como Bien de Interés General y Educativo, pero Moreno todavía quiere dar un paso más.

El centro surge en el año 2005, cuando Moreno decidió plantar miles de olivos en el vasto terreno desértico. No tardó en evolucionar a un centro de ocio y cultural con la llegada de los animales, que es lo que más impresiona tanto a niños como adultos. Además de los animales de granja, como las vacas; las ovejas; las cabras o las gallinas y los patos, con los que interactuan los pequeños en diferentes talleres (recogiendo huevos, esquilando y tratando la lana e incluso ordeñando), también cuentan con decenas de aves importadas de todas partes del mundo.

Pavos reales blancos; búhos; lechuzas; tucanes y loros e incluso múltiples variedades de palomas, de las que destaca la Gura Victoria, la más grande del mundo, entre muchas más. Recorrer los largos corredores que zigzaguean por todo el recinto produce una impresión muy grande. Asimismo, el complejo está completamente cubierto para los pequeños; un amplio comedor para almorzar; un merendero al aire libre; un parque infantil e incluso un área de karting y otra de disparos de fogueo o airsoft. Por otro lado, los adultos también pueden disfrutar la finca para celebrar eventos de cualquier categoría e incluso posee una estancia preparada exclusivamente para noche de bodas.

En un principio, las infraestructuras solo abrían para grupos grandes de turistas o colegios que reservaran una fecha concreta. Sin embargo, a partir del 2018 los directivos decidieron abrir las instalaciones a todo tipo de público seis días a la semana. Este paso provocó un incremento considerable de visitas. De hecho, solo en el año 2019 pasaron por el centro un total de 10.8700 turistas, así como a 10.760 alumnos de casi 300 centros escolares de todos los municipios de la Isla.

El brusco parón de la actividad ha supuesto un shock para los directivos de la empresa, que aseveran que está siendo muy complicado mantener el complejo. De hecho, la mayor parte de la plantilla se encuentra ahora mismo en ERTE, manteniéndose solo cuatro personas para efectuar tareas de limpieza y de cuidado de los animales. “Lo único que quiero es tener el dinero suficiente para tenerlo abierto y poder conservarlo”, expresó Moreno durante la visita institucional. “Tenemos muchos gastos y sin un impulso tendremos que cerrarlo”, expresó con pesar, pues este es el sueño de su vida hecho realidad.

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