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Telde

Más verde entre el hormigón

Un grupo de vecinos de Jinámar plantan 200 ejemplares de flora canaria en una parcela vacía | El Ayuntamiento colabora en el mantenimiento de este jardín

Niños del barrio replantando en una parcela de Jinámar. | | LP/DLP

Niños del barrio replantando en una parcela de Jinámar. | | LP/DLP

El interés ciudadano por ver más espacios verdes en sus barrios es cada vez más creciente y desemboca en iniciativas que buscan un cambio. Un grupo de vecinos de Jinámar ha decidido levantar un huerto y jardín en una parcela cercana a su urbanización, solicitando la entrada al proyecto municipal Barrios Verdes. Con la colaboración del Ayuntamiento, que facilita la obtención de recursos necesarios para que los residentes puedan mantener por sí mismos el terreno, jóvenes y adultos acuden cada semana a este nuevo rincón de su zona, que supone un elemento más para el embellecimiento del barrio. 

Aunque el barrio de Jinámar cuenta con varias parcelas de tierra y zonas ajardinadas, la presencia de grandes bloques de hormigón, de largas aceras y carreteras propicia a la zona de una imagen puramente urbana. Sin embargo, un grupo de vecinos ha mostrado recientemente interés por ver crecer más espacios verdes y trabajar con sus propias manos en el embellecimiento del entorno.

En la calle Bilbao, cruzándose con Mercedes Hernández y Ramón de la Cruz, se encuentra una parcela de tierra de más de 1.000 metros cuadrada, completamente inutilizada hasta el momento. Los residentes de las urbanizaciones del entorno sintieron atracción por este terreno, al que vieron potencial para convertirse en un jardín o huerto urbano, y no tardaron en solicitar información al Ayuntamiento de Telde para esclarecer su propiedad y poder utilizarla.

Plan de colonización

De este manera han pasado a formar parte del proyecto municipal Barrios Verdes, en el que ya hay inscritos más de 30 grupos vecinales repartidos en varios barrios de Telde. Esta iniciativa forma parte simultáneamente del Plan de Colonización que tiene en marcha el área de Parques y Jardines de la administración local, dirigida por Álvaro Monzón. “Con estas actuaciones pretendemos recuperar zonas municipales sin vegetación y plantar allí nuevos árboles, arbustos, flores ornamentales; involucrando a la ciudadanía en estos espacios circundantes fomentamos su interés por la flora canaria y les enseñamos prácticas de jardinería para que puedan seguir ejerciendo el cuidado de sus jardines por sí mismos”, expresa el concejal teldense.

Esta iniciativa ciudadana se acoge al proyecto Barrios Verdes, del área de Medioambiente

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Desde que el departamento resolvió todos los trámites pertinentes para cederles el espacio y dotar a los vecinos del material necesario para el mantenimiento y cuidado del jardin, los participantes no tardaron en ponerse manos a la obras. En solo tres días consiguieron plantar unas 228 plantas herbáceas y arbustivas. Y este es solo el comienzo. Según indica el edil, los ejemplares son especies aromáticas que cuentan con flores canarias; la intención es atraer fauna auxiliar que ayude al equilibrio ecológico, como abejas u otros insectos. En concreto, algunas de las plantas escogidas fueron lavándulas; magarzas; tajinastes; siempre vivas y guaydiles, entre muchas otras.

El trabajo ha sido ejecutado tanto por personas adultas como por jóvenes y niños pequeños, con la ilusión de crear un pequeño espacio verde entre el hormigón de los edificios residenciales. Según explica Monzón, siguen el ejemplo de los vecinos de la urbanización Costa Jardín, ubicada en el barrio costero de Melenara. Este fue el colectivo que abrió la vereda a que otros grupos de personas tomasen la iniciativa de cuidar parcelas en desuso en sus barrios, plantando en primera instancia más de 300 árboles y adaptando el terreno cerca de sus viviendas para el descanso y el entretenimiento en comunidad. También los vecinos de San Borondón han dado ejemplo, adaptando otra parcela a sus propios gustos, plantando y añadiendo elementos decorativos, como piedras pintadas a mano, carteles de madera que indican el nombre de la familia o incluso bancos para sentarse a pasar la tarde leyendo o charlando,

En ambos espacios, la administración local puso a la disposición de los ciudadanos el agua para el riego de las plantas, material para la plantación, semillas de diferentes especies o tallos para replantar e incluso ha ofrecido clases de nociones básicas para ejecutar una buena transformación del entorno con vegetación. “Son muchas las parcelas, grandes o pequeñas, que están fuera del inventario del contrato de mantenimiento”, explica el edil, que añade que desde que saben que un grupo de personas quieren poner en marcha un jardín comunitario, pero no tienen medios o espacio, deciden aprovechar estos terrenos para darles una nueva vida.

El terreno, de 1.000 metros cuadrados, fue seleccionado por los propios ciudadanos

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Monzón anima a más teldenses a formar parte del proyecto, pues no sólo favorece la imagen de Telde como un municipio más amable con el medioambiente, donde la presencia de arbolado es ejemplar, sino también refuerza la idea de comunidad. Otros participantes de otros proyectos han llegado a confesar que el huerto urbano o jardín les ha acercado más a los vecinos (que en muchos casos ni conocían aún viviendo en la misma calle durante años) e incluso a sí mismos, pues la ejecución de un trabajo tan orgánico como el cuidado de las plantas puede llegar a ser terapéutico.

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