Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Telde

El coche-vivienda como alternativa ocupacional

Usuarios del área de Servicios Sociales denuncian las largas esperas y el trato que sufren al intentar tramitar sus ayudas económicas y de emergencia social

Wolf Clemens, persona sin hogar, junto al coche donde duerme en Telde. | | LP/DLP

Wolf Clemens, persona sin hogar, junto al coche donde duerme en Telde. | | LP/DLP

“Me preguntó la trabajadora social si tenía coche, porque si era así me aseguraba que podía hacer vida normal dentro”, expresa Ángeles, una usuaria del área de Servicios Sociales del municipio de Telde, sobre lo que le comentó una trabajadora cuando le dijo que no tenía donde vivir. No sería la primera persona que se ve obligada a vivir en su vehículo (actualmente hay en la localidad un caso conocido), pero no es excusa para que se proponga como alternativa ocupacional.

Su mala experiencia en este departamento no es única. Numerosos ciudadanos han manifestado en varias ocasiones con angustia no sólo que no reciben un buen trato al expresar sus problemas particulares, sino que además la tramitación de ayudas económicas o de emergencia es demasiado lenta. De hecho, ese es el caso de esta joven.

“Avisé de que me iban a desahuciar meses antes, pero cuando llegó el día me dijeron que no había dicho nada; solicité después una ayuda para alojarme en una pensión el tiempo que tenía que estar en la calle y la recibí cuando el Gobierno de Canarias ya me había dado una casa”, relata. Ella es solo una de las teldenses que se encuentran en situación de vulnerabilidad y precisan de una atención personalizada, empática y ágil para poder alcanzar una vida digna. “La organización interna en muchos casos no es buena, depende mucho del trabajador que te sea asignado”, expresa Judith González, una joven que sufrió hace algunos meses un desahucio. “Cuando me quede en la calle con mi niño de dos años me sugirieron desde el Ayuntamiento que buscase un hostal, pero no había ninguno disponible al encontrarse la capacidad al 50% por la pandemia”, asegura y añade que tuvo que buscar consuelo en partidos políticos de la oposición para encontrar un lugar donde vivir. Agradece en particular la ayuda del PSOE y de Unidas Podemos, grupos que advierten este tipo de situaciones se repiten de forma constante y exigen al Consistorio que mejore con urgencia la gestión.

“Después me pasó otra cosa; apunté a mi hijo al centro de San Juan de Dios porque tiene un retraso madurativo. Ahí me dijeron que debía pagar 80 euros por la alimentación, pero que podía solicitar una ayuda a la administración pública”, añade González. “Sin embargo me dijeron desde el área responsable que no eran conscientes de eso y que esperase; estuve tres meses sin noticias hasta que volví a avisar al centro educativo de lo que ocurría y tuvieron que tramitarte ellos mismos una subvención”, finaliza.

Ramón González, un cubano repatriado de 70 años, también cuenta su propia experiencia: “Mi trabajadora me aseguró cuando se terminó mi paga de repatriación que no tenía derecho a nada más; ni ingreso mínimo vital, ni pensión, ni PCI”, añade. “La verdad es que me enfadé mucho porque no me dejaron explicar mi situación y me sentí mal porque no pierdo nunca los nervios”, expresa.

Por su parte, Miriam Morales no puede decir nada malo de su trabajadora, aunque admite que es una lotería. “En mi caso está haciendo todo lo posible por mí, ya ha puesto en marcha los trámites para evitar que me quede sin vivienda”, manifiesta agradecida, aunque sigue angustiada. Ahora mismo ocupa de manera ilegal un piso. “Me denunció una persona que se hizo pasar por el propietario, pero es una vivienda del Gobierno que no tiene adjudicatario”, relata y, aunque admite su delito, también defiende que no se veía en otra. “Era un piso vacío desde hacía dos años”, asegura y pide un mayor control de viviendas y un análisis exhaustivos de las adjudicaciones. “Sé que hay muchas viviendas vacías, porque sus adjudicatarios no viven ahí o porque no tienen las instalaciones necesarias; pero no es posible que haya gente en la calle por eso”, denuncia.

Los afectados son conscientes de las dificultades por las que pasa la Concejalía de Servicios Sociales en Telde, que carece de personal suficiente para poder atender en muchos ocasiones los problemas de cada ciudadano. Sin embargo, insisten que muchas veces se agravan sus problemas solo por la desorganización del área, alegando que en muchos casos acaban agotados por todos los pasos injustificados que deben dar, como puede ser la entrega continua de documentación que ya debería estar registrada en el área por asuntos tramitados anteriormente o la solicitud constante de citas para explicar una y otra vez sus casos particulares sin sentirse comprendidos.

Compartir el artículo

stats