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Isabel Santana Santana Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Canarias

Isabel Santana: «Los africanos conservan valores que nosotros ya hemos perdido»

Isabel  Santana Santana, ayer, en el IES José Frugoni Pérez, La Rocha. | |

Isabel Santana Santana, ayer, en el IES José Frugoni Pérez, La Rocha. | |

Isabel Santana, de 72 años, fue noticia por lograr que subiera a un avión para ir a la Península el senegalés Youssuf, de 28 años, después de que les permitan viajar con pasaporte en vigor o solicitud de protección internacional. Isabel Santana imparte charlas en los institutos para que los alumnos conozcan la realidad, rechacen la xenofobia y descubran lo que aportan los africanos que se buscan un futuro en Europa.

Usted fue noticia por acoger en su casa varios meses al joven senegalés Youssuf y lograr que subiera a un avión de forma legal para ir a la Península, pero ¿ha sido el primero o único?

Lo ocurrido con Youssuf, de 28 años, que vino en patera a Gran Canaria y que vivía en la calle, pues lo hice a título personal. Han sido muchos los migrantes que he acogido en casa durante años. Fueron tres africanos que vinieron en patera, una nicaragüense, un uruguayo -dos años-, un canario -cuatro años-, una gallega embarazada... Todos ellos han venido a mi casa por distintos motivos.

¿Por qué lo hace?

No hay una razón concreta. Lo hago por humanidad y porque empatizo con el dolor de las personas. He estado en África en varias ocasiones, en especial Mozambique, también con grupos, y he conocido la realidad en estos países y las razones por las que ellos emigran. El primer viaje lo hice en el año 2000. Y gracias a estos viajes, se ha creado la fundación Canarias con Mozambique. También se ha implicado el médico Luis López y hace allí acciones importantes. Yo he sido como un puente entre unos y otros.

¿Qué espera de los jóvenes cuando usted viene a un instituto, como este miércoles, para impartir charlas?

He venido al Instituto de Educación Secundaria (IES) José Frugoni Pérez, La Rocha, para que los jóvenes son más receptivos y porque tienen que aprender a ser críticos. Les hablo sobre el drama de la emigración, el reparto que se hizo de África en la época colonialista y que ellos comprendan cuáles son los motivos.

¿Por qué vienen en pateras?

No se juegan la vida y vienen a Canarias, a Europa, porque estén buscando subvenciones. Eso no es real. Uno de los chicos que estuvo en mi casa dos años, Aba, tras la oleada de pateras de 2006, está ahora en Bilbao, se ha casado y se ha integrado completamente. Su niña habla euskera. Tiene dos pequeñas panaderías, donde trabaja y ha creado dos puestos de trabajo. En la Isla, trabajó en varias cosas, como en la construcción. Lo que intento es darle la mano a la gente para que tengan una oportunidad y para que luego continúen.

¿Qué se propone?

Intento despertar el interés a los chicos. Les pongo un vídeo con el tema del cantautor Rafael Amor titulado No me llames extranjero, de 1977, con una letra muy apropiada sobre este tema. Hay que ponerse en el lugar de esos hombres y mujeres que vienen aquí en pateras, con sus culturas y lenguas. Y me duele que a algunos les genere rechazo. En cambio, hay que acercarse a ellos, alejar la xenofobia. Tenemos que hacer un intercambio de razas y costumbres, porque eso es una riqueza. He recibido muchísimo de las personas que he tenido en casa, y mis hijos también.

¿Qué se pierde si no hay mezcla con las otras culturas?

En este mundo individualista nos estamos perdiendo tantas cosas buenas, a nivel humano. Cuando voy a África, les llevo cosas materiales, al tiempo que ellos me aportan otras que no tienen precio, como la cercanía, la no dependencia de las cosas materiales. Tienen mucha más libertad que nosotros y son más felices. Nosotros nos hemos hecho presos de las prisas, del trabajo y de comprar, y más con la tecnología. Ellos conservan valores que perdimos, como el estar con el otro, el compartir, el escuchar. Somos más materialistas y metidos en nuestras cuevas. El individualismo nos lleva a las depresiones. Los psicólogos tienen mucho más trabajo.

¿Sabe algo Youssuf?

Youssuf se encuentra en Valencia. En abril se fue para allá. Me llama todos los días. Estamos en contacto con Cáritas de allí para que le terminen de arreglar sus papeles y le darán clases para que aprenda a hablar español.

Tiene una amplia dedicación a la solidaridad y a los demás

No estoy sola en el equipo de Migraciones de la Diócesis. Está formado por trece personas y cada una con sus cometidos, y yo estoy en la parte de la sensibilización sobre la migración. Está el capellán del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), Antonio Viera; la coordinadora, Loli López; y otras personas en formación y sensibilización; las que dan clases de español a los migrantes; otras llevan el colectivo Caminando Fronteras, junto a Helena Maleno. A parte, fui presidenta de Cruz Roja de Telde y directora del secretariado diocesano de Solidaridad.

¿Su familia sigue su ejemplo?

Más bien, sí [ríe]. Mi marido, Manuel Toca Salmón, y yo tuvimos seis hijos: Cristina; Enrique, Raúl, que ha fallecido; Manolo, Olivia y Laura Toca Santana. La mayor, Cristina, trabaja en la Fundación Adsis, sobre la problemática de las adicciones y está en el equipo sobre trata de mujeres, y la pequeña, Laura, en Cáritas.

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