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La última nota de Falcón

La histórica tienda especializada en música y pesca cierra tras más de 60 años en activo

Antonio Falcón (a la izquierda), heredero de la tienda ‘Falcón’ de música y pesca, mostrando una de las guitarras en venta | | J.P.

«¿Que cierra? ¿Cuándo?», pregunta un vecino que lee el cartel de liquidación, colgado a la entrada de uno de los comercios más antiguos del municipio de Telde. Falcón, la histórica tienda especializada en instrumentos musicales y artículos de pesca -dos ámbitos que nada tienen en común más que fueron las mayores aficiones de Andrés Falcón, su fundador-, echa el cierre definitivo a finales de este mes -entre el 30 y el 5 de septiembre- tras más de 60 años en activo. De pocos comercios de la localidad teldense puede decirse que se hayan podido mantener abiertos durante tanto tiempo, menos incluso en el mismo casco comercial de San Gregorio.

Falcón, en la fachada del histórico negocio que abrió su padre. | | J.P.

Antonio Falcón, que atiende en el mostrador desde hace 28 años y regenta solo el negocio desde que su padre murió el año pasado, afronta el cierre con orgullo y una sonrisa. «Ahora esto es lo que toca, pero han sido muchos años buenos y estamos contentos de que haya podido subsistir tanto tiempo», añade con positividad, aunque admite que esta circunstancia es derivada por la crisis económica que ha provocado la llegada del coronavirus. «Ha sido un año durísimo y no podemos seguir afrontando las pérdidas; pero ha sido así para todos», sostiene encogiéndose de hombros, recordando con una mirada triste que creció entre las paredes del local ubicado en la calle Rivero Bethencourt, en la trasera de la iglesia.

Falcón, como se llama el negocio en honor al apellido familiar, abrió sus puertas en el año 1953 en un establecimiento que pertenecía a la familia ya desde el año 37. «Mi abuelo, Antonio Falcón, era zapatero y tenía aquí mismo su taller», puntualiza el comerciante para recordar el valor histórico que tiene la tienda. Muy pocas cosas han cambiado desde entonces; todavía pueden visualizarse los artículos de mayor éxito en la vitrina de cristal exterior a la tienda y una vez entras siguen las largas estanterías con cajoneras, que cuentan individualmente con etiquetas para señalar qué tipo de accesorio musical o de pesca guardan en su interior.

«Mi padre era músico desde niño, pertenecía a la conocida orquesta Falcón que montaron otros familiares; de esa pasión por la música le vino lo de abrir una tienda de instrumentos y lo de la pesca porque era otra de sus actividades favoritas», explica entre risas, mientras añade que «en esa época era posible y además no te diría que tuviesen más éxito unos artículos que otros, de ambas disciplinas se vendía muy bien», expresa. «Aunque en los últimos años ya empezábamos a notar una bajada en las ventas, realmente hemos vivido bien hasta el momento; tenemos una clientela fija desde hace muchos años», añade el empresario, que además asevera que esta ha ido renovándose a través de las generaciones. «Abuelos, padres e hijos han ido viniendo a nuestro local con el paso de los años», cuenta con ternura. Asimismo, recuerda que uno de los principales focos de venta estuvo puesto en las agrupaciones de folclore y grupos de música popular.

«Los miembros de conjuntos como Cendro o Los Faycanes venían mucho para adquirir sus instrumentos», explica, subrayando que estos eran de la mejor calidad. «Los importábamos de la Península, que fueran de casas buenas era lo más importante; los timples canarios los comprábamos a artesanos teldenses que ya no están con nosotros», sostiene. El cariño puesto a la hora de vender (que consiguió que el negocio perdurase hasta ahora), así como las características del propio local y su antigüedad son motivos por los cuales la Fedac tiene incluido este comercio en su carta etnográfica de Gran Canaria. De hecho, en la ficha destaca que el nivel de su valor científico es medio y de protección tiene una puntuación de seis.

El comercio se ha erigido en los últimos años como uno de los más antiguos de la zona comercial de San Gregorio, apenas compitiendo en longevidad con uno o dos más en el casco. «La verdad es que uno de los motivos principales que motivó el declive del comercio local en el municipio fue la peatonalización de las calles principales», considera Falcón. Aunque su tienda se encuentra justo situada en una de las calles en las que aún está permitido el tránsito rodado, asevera que la transformación urbana impulsada hace unos años influyó en gran medida su actividad.

No es un comentario único. Los comerciantes más mayores de la zona todavía recuerdan que antes de que la avenida de la Constitución -vía que va desde la entrada de Telde hasta la plaza de San Gregorio- fuese replanteada como calle peatonal, el tránsito de vehículos por esta y otras calles aledañas dinamizaba mucho más los comercios. «Con la peatonalización además se eliminaron muchos aparcamientos; ahora las zonas para aparcar están muy alejadas, así como las paradas de guagua y se ha ido abandonando cada vez más el centro», sostiene, con la esperanza de que la actividad comercial que gozaba el municipio antaño «que igualaba o incluso pudo superar a Las Palmas de Gran Canaria», añade, se recupere en los próximos años.

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