Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El covid no frena la fiebre del tuneo en La Mareta

Las concentraciones de cientos de personas y vehículos, cada jueves por la noche, aumentan entre los amantes del motor en un aparcamiento del área comercial de Telde

Una parte del aparcamiento donde se producen las concentraciones, a la izquierda y al fondo, la medianoche del viernes. | | A. CRUZ

Una parte del aparcamiento donde se producen las concentraciones, a la izquierda y al fondo, la medianoche del viernes. | | A. CRUZ

La pandemia del covid-19 no ha frenado, mucho menos suprimido, las concentraciones de cientos de vehículos y de personas que se concentran cada noche del jueves para el viernes, desde hace más de diez años, en el aparcamiento de un centro comercial en La Mareta, en el municipio de Telde. El confinamiento, que se produjo en toda España entre el 15 de marzo y el 21 de junio por dicha pandemia, sí provocó la suspensión de esos encuentros, como cualquier otra actividad o acto multitudinario en vías públicas, locales e inmuebles.

Estos encuentros semanales en La Mareta en relación al tuning o tuneo, entendiéndolo como la modificación del rendimiento o la apariencia de un vehículo, han vuelto con fuerza. También acuden los que se desplazan de lugares muy distintos de Gran Canaria para encontrarse con los amigos y escuchar música de todo tipo. Muchos de los asistentes aseguran que «no se trata de un botellón, sino de reuniones centradas respecto a coches, amigos y música», como señalaron varios a este periódico la noche del pasado jueves.

«Se trata de reuniones pacíficas de personas con sus vehículos, muchos de ellos friquis, que son amantes del tuning. Y muchos de ellos se gastan dinero en esa afición, en su pasión. No es una reunión de copas», explicó un agente de la Policía Local de Telde.

«Muchos son personas responsables que invierten su dinero en los coches que les gusta, e incluso existen clubes y grupos de wasap por tener algo en común que les gusta, como las marcas de coches. No vienen a correr con un coche de 40.000 euros», agregó.

Según fuentes municipales, los que acuden a estas concentraciones «no causan grandes perjuicios» porque están alejados de las viviendas u otros edificios, aunque algunos ruidos a veces sí se escuchan en la urbanización Las Rosas».

El covid no frena la fiebre del tuneo Marcos Álvarez Morice

Los aprovechados

Los friquis del tuneo no son infractores natos, pero luego existe un grupo, cada vez mayor, que «utiliza estos foros para hacer competiciones ilegales con apuestas. Se ven aquí, ven los coches y hacen apuestas. Las carreras no las hacen aquí, sino en algunas determinadas vías a la una o dos de la mañana, como en la avenida del Cabildo [GC-10] o la carretera de El Goro, hasta Cuatro Puertas [GC-140]», explica la fuente policial. «Cometen también infracciones como que el coche tiene el tubo de escape libre o alguna deformaciones en el vehículo, como una llanta más gruesa de lo permitido. O no llevar la documentación permitida», añadió la fuente,

«Nosotros nos encargamos de vigilar y de actuar, y en muchas veces en operaciones conjuntas con la Policía Nacional y la Guardia Civil», agregó la citada fuente.

La Policía Local de Telde llevó a cabo en la zona de La Mareta un control de consumo de drogas y de alcohol entre las 23.30 horas del pasado jueves día 9 de septiembre y sobre las 00.30 del viernes día 10, con un total de cuatro coches patrulla y el vehículo de la unidad de drones (Unidron). En esta ocasión, de las pruebas hechas, tanto en droga, como alcohol, ninguna dio positivo.

Según varios testigos, distintos automovilistas optaron por marcharse de la zona comercial al percatarse de la presencia policial. Al parecer, la comunicación entre los que van a dicho aparcamiento es «buena y fluida» a través de los teléfonos móviles, como indicaron varias fuentes consultadas.

El mencionado aparcamiento privado de un centro comercial de La Mareta, que es de uso público, se ha convertido en el lugar siempre elegido para estos encuentros semanales, especialmente en la parte más próxima a la autovía GC-1, exactamente al carril de incorporación a esta carretera con dirección a Las Palmas de Gran Canaria, en el espacio a la altura de la gasolinera Repsol, más al sur, y el edificio de una sola planta con un bingo y locales de ocio.

El número de asistentes varía bastante, pues puede ser de algo más de 200 o 300, a más de 500. Se trata por lo general de grupos de personas que están en torno a uno o varios coches tuneados, conversan y cambian impresiones, y se relacionan o no con otros grupos más cercanos. Las edades oscilan entre los 20 y 50 años, aunque cada vez jueves hay excepciones al sumarse algunos menores de edad con sus padres, familiares o amigos, como también se acercan otros de cerca de 60 años.

Una de las reglas no escritas y que se puede producir por varios factores es que la cantidad de asistentes suele ser mayor el jueves de la primera semana de cada mes. Los horarios de inicio y de partida también cambian. La llegada de los aficionados al motor y al encuentro suele comenzar a las siete u ocho de la tarde y la duración es en ocasiones hasta medianoche, aunque a veces hasta la una o casi las dos de la madrugada.

Otra costumbre entre una parte de los participantes es acabar, antes de retirarse a sus respectivos domicilios, por el servicio de comida de entrega a autos con el que cuenta una multinacional de comida rápida que está en esta zona comercial de La Mareta, como de la misma manera otros van directamente restaurantes y locales que estén abiertos antes de marcharse.

El covid no frena la fiebre del tuneo Marcos Álvarez Morice

Encuentros

Un grupo de amigos veinteañeros dialoga de forma tranquila pasadas las cero horas de este viernes. Entre ellos, están Jose, que reside en el Valle de Jinámar (Telde); Cathaisa, de Carrizal, del municipio de Ingenio; y Juan, del Cruce de Arinaga, en el término municipal de Agüimes. «Estamos aquí porque nos gusta el mundo del motor», afirmó Cathaisa, al tiempo que Juan destacó que «se trata de un punto de reunión de unos amigos que hacen el esfuerzo para venir y encontrar tiempo para estar juntos». «También venimos para lucir el coche», comentó entre risas la joven ingeniense.

«Mi coche es un Nissan 350 Z. Es el último modelo que existe en la actualidad en Canarias. Es el único por el motor que tiene. Es de 320 caballos y de 3.500 centímetros cúbicos», explicó Aridane, de 24 años, vecino de Carrizal. Sobre a por qué se viene y cómo son los que lo hacen, contestó que «cada uno viene con su coche. No es para nada un botellón, aunque es verdad que se pone la música y algunos lo ponen alta. Hay gente educada, otra que no. Hay gustos diferentes, ya que unos pocos quieren correr, y otros no. Soy un joven que cumplió su sueño de traer este coche de la Península. Es de segunda mano y me costó 33.000 euros. Pedí un préstamo y ahora lo estoy pagando».

Por su parte, Octavio Medina, vecino de la Vega de San Mateo que trabaja en una gasolinera, propiedad familiar, trajo a Telde su coche, un Skoda Octavia RS de 2021. «Es el único que hay ahora en el Archipiélago. Es híbrido, de 345 caballos», comentó el joven, que agregó que «vengo con toda la frecuencia que puedo para ver y conversar con los amigos».

Otros muchos grupos llegan a La Mareta para disfrutar también de la música y para conocer a otras personas, como el grupo femenino formado por Yanira y Celeste, de Tenoya, en Las Palmas de Gran Canaria; y María y Tania, de Tamaraceite, también capitalinas; y al que se unieron, conocidos esa misma noche, César y Sebastián, de origen sudamericano y que son vecinos de Escaleritas, en la capital grancanaria.

«Venimos para conocer gente, ver coches y echar unas risas», comentan ellas entre risas, mientras que César agregó que «también estamos aquí para conocerlas, para pasar un buen rato y para escuchar música, y, como no, tomar y comer algo en algunos de estos sitios [locales de restauración] que están tan cerca».

Al preguntar sobre la música que les gusta escuchar, ellas responden que «reggaeton antiguo, merengue, salsa y bachata, entre otros». Ellas llegar habitualmente cada jueves entre las siete y ocho de la tarde, y están hasta que se vayan los últimos coches. «Suele ser a las doce o una de la noche cuando nos vamos. A veces más tarde. No hemos tenido problemas alguno. En ocasiones se acerca algún payaso, con ganas de picar y de correr. Por algún tonto pagamos todos», concluyen.

Doble de droga que de alcohol

El consumo de estupefacientes «se duplicó respecto al de las bebidas alcohólicas» durante la pandemia de covid-19 en el municipio de Telde, como indicaron fuentes policiales a este periódico. Este dato no tiene relación con las concentraciones de los amantes del tuneo de vehículos, ni con el lugar, sino que es de carácter general en todo el municipio y en base a los datos de los positivos en consumo obtenidos en los controles policiales durante la pandemia. «El perfil del consumidor en Telde ya no está ligado a ser de barrio marginal o delincuente», señaló la fuente. «Otro dato: los que tienen más poder adquisitivo eligen la cocaína, mientras que los jóvenes el THC (derivado de marihuana)», agregó. La Policía Local cuenta ahora con un sistema moderno que distingue cinco tipos de droga en base a la saliva. | M. Á. M.

Compartir el artículo

stats