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San Gregorio pierde el hilo de Julita

La histórica mercería ubicada a pocos metros de la plaza del barrio cierra hoy definitivamente | Es la tienda más longeva de la zona comercial abierta con 70 años

La mercería de Julita, al final de la avenida de la Constitución, en el barrio de San Gregorio. | | LP/DLP

Quien es teldense conoce perfectamente la mercería de Julita, una pequeña tienda de 20 metros cuadrados que ha vendido durante 70 años productos de costura, ropa interior y de bebé a los vecinos del municipio. Hoy cierra definitivamente sus puertas tras duros años de crisis económica, dejando la zona comercial abierta de San Gregorio sin su negocio más longevo. 

A pocos metros de la plaza de San Gregorio, junto a la conocida farmacia de Juan Luis Ramos, se ubica desde hace 70 años la conocida mercería Julita, la tienda más longeva de la zona comercial abierta del barrio, que cierra definitivamente sus puertas hoy.

María de los Ángeles Pulido ha desarrollado toda su trayectoria profesional en este inmueble de apenas 20 metros cuadrados que emana nada más entrar memorias de una época pasada, pues su mobiliario apenas ha cambiado desde su apertura en los años 50. Sus altas estanterías de madera no contaron en estos días con sus cientos de cajas características, que guardaban bragas y sujetadores -los productos más vendidos-, por la liquidación que se ha efectuado en las últimas semanas.

«Mi tío, José Sánchez, abrió el comercio a mediados del siglo pasado; además de una mercería, también era perfumería y se vendía ropa interior y de bebé», explica la empresaria. De hecho, tres generaciones de su familia regentaron este local desde los años 50; empezando con su abuela y terminando por ella misma, con la ayuda de muchos otros familiares. «Pero la mayor parte del tiempo fue regentado por mi madre, Julia Sánchez», puntualiza orgullosa, y recuerda que «cuando murió mi madre, en el año 89, heredé el negocio con mi hermana y rebautizamos la tienda como la mercería de Julita en su honor, porque era muy querida», cuenta emocionada.

Este pequeño comercio no ha sido para ella únicamente un sustento económico en estas últimas tres décadas en las que lo ha regentado, sino también parte importante de su vida personal desde la niñez. Por eso los recuerdos son numerosos, pero confiesa que duelen. «Hemos pasado por muchas cosas en esta tienda y realmente a mí me gustaría continuar con ella, pero la situación cada vez está peor; son otros tiempos y no hay demanda», añade la comerciante, que no puede más que encogerse de hombros.

Asimismo, el cierre definitivo de este pequeño comercio no supone únicamente un impacto emocional para su propietaria, sino para muchos de los vecinos que han acudido durante años a comprar sus artículos. «Estos días han venido muchos clientes sorprendidos por la decisión de cerrar, pero me han transmitido sus mayores deseos y con eso me quedo», añade la afectada, que recuerda que por su tienda no sólo han pasado varias generaciones de teldentes, sino también de personas de otras localidades de la Isla como Valsequillo, Agüimes, Ingenio, Santa Lucía o incluso San Bartolomé de Tirajana.

Tres generaciones de una familia trabajaron en esta tienda, que también fue una perfumería

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Y es que el barrio de San Gregorio fue durante muchos años -sobre las décadas de los 60 y 70- la cabecera del comercio para el Sureste. Aún no se había construido la autopista y el tránsito de vehículos que pasaba por Telde era muy elevado, lo que beneficiaba en general al tejido empresarial del barrio de San Gregorio y particularmente a los que se ubicaban a ambos lados de la avenida de la Constitución -antes calle General Franco-, que actualmente está peatonalizada.

En ese sentido, la empresaria considera que las obras que transformaron la vía principal de San Gregorio en un paseo peatonal fueron una de las principales causas del declive económico que han experimentado los pequeños negocios de la zona en los últimos años. «La carretera daba más vida al barrio, la gente estaba acostumbrada a llegar hasta la puerta de los comercios», han explicado en numerosas ocasiones los comerciantes como Antonio Falcón, heredero de la tienda de música y pesca Falcón, que se ubicaba a pocos metros de la iglesia de San Gregorio y que también fue clausurada a principios de este mes.

El cierre de Julita supone la desaparición del tejido comercial más antiguo del barrio. «Ya no se lleva el trato personalizado de las pequeñas tiendas», concluye.

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