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Jesús Soriano Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33

«La masonería ayudó a muchas prostitutas a educarse en el XIX»

Jesús Soriano, director del seminario ‘Mito y realidad de la masonería’, en la casa museo León y Castillo. José Carlos Guerra Mansito

La casa museo León y Castillo acogió desde el pasado miércoles hasta el viernes el seminario ‘Mito y realidad de la masonería’, dirigido por Jesús Soriano, quien también ofreció una conferencia sobre la aportación de la orden en la modernización de España desde que inició su actividad en el siglo XIX. 

¿Qué es la masonería filosófica y qué función tienen?

La masonería especulativa se divida en dos partes; la primera es la simbólica, que se encarga de los primeros tres primeros grados (aprendiz, compañero y maestro), esta se encarga de convertir los hombres buenos en hombres mejores. La filosófica es el siguiente paso, del cuarto grado al 33, que está centrada en transformar a ese hombre mejorado en un buen ciudadano.

¿En qué momento y cómo se introduce en España?

La entidad nace en el año 1717 en Inglaterra. La primera logia que hay en el continente unos pocos años después fue en Madrid; se le llamó la logia de las Tres Flores de Lis, que está situada en la calle San Bernando. El Supremo Consejo de España es el segundo más antiguo del mundo (datado el 4 de julio de 1811) y hemos trabajado desde entonces interrumpidamente.

¿Cuáles son las aportaciones más destacadas de la entidad?

Ha estado presente en casi todos los hechos que supusieron la modernización de España. Impulsó en su momento la libertad de cátedra; movilizó las afiliaciones de obreros y las escuelas para sus hijos; contribuyó de manera efusiva en la supresión de la esclavitud en España, entre otras acciones. Algo que no se conoce mucho es que al final del siglo XIX se llevó a cabo una defensa de las prostitutas. Determinadas familias se hacían cargo de ellas para que pudieran tener una vida normal. Muchos masones dieron la cara para que pudieran educarse. La mayoría de estas redimidas, como se les llamaba en ese entonces, acabaron siendo maestras de escuelas.

También se ha hablado en ocasiones de un feminismo masónico. ¿En qué sentido?

Sí, estamos hablando de la época de la restauración. Las mujeres no tenían ningún derecho, se les negaba lo más esencial de la vida: la educación. Una persona que no está educada no es libre. La entidad luchó profundamente para ayudar a las mujeres a que tuvieran además de derechos políticos y estudios, que no solo se limitaran a a las labores de la casa. Se abrieron muchas escuelas para las mujeres. Esa aportación en la historia fue lo que se llegó a conocer como feminismo masónico.

La educación al final es lo más importante.

Efectivamente. La masonería no deja de ser una orden iniciática y por tanto está sustentada en una serie de valores espirituales y humanistas. Al final lo que buscamos es poder alcanzar una sociedad más justa. En aquella época lo llamaban virtudes masónicas, que es lo que llamaríamos hoy los valores democrático: la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Entonces puede decir que la masonería ha sido clave para la construcción de la sociedad española actual.

Evidentemente. Ha sido importante para la modernización de la sociedad no solo española, sino mundial. Ha realizado un aporte muy importante en las ideas de la humanidad. Los valores que nosotros defendemos han contribuido a transformar las ciudades en libres y democráticas.

¿Cómo funciona la masonería? ¿Cómo actúan sus miembros?

Digamos que cada uno somos un núcleo de cristalización. En nuestros cuerpos se enseñan una serie de virtudes y valores. Por ejemplo, algo curioso que la gente no conoce es que ya desde que la entidad empezó a funcionar en España ya se enseñaba a los hermanos sobre la necesidad de pagar impuestos o sobre el derecho de habeas corpus. La gente fue irradiando después esos conocimientos a su entorno inmediato, como puede ser a sus hijos y después estos a los suyos. Se crea así una especie de ola.

¿Qué papel tiene en la actualidad?

Seguimos teniendo el mismo. La sociedad ha cambiado en muchas cosas, pero en otras seguimos teniendo que incidir porque hay necesidades igualmente. Las desigualdades sociales siguen existiendo y nosotros intentamos en la medida de nuestra posibilidades cambiar las cosas para poder alcanzar una sociedad más justa.

¿Cómo percibe la sociedad a la entidad en estos días?

La visión actual es más favorable. No podemos olvidar que la masonería española fue totalmente reprimida durante la dictadura. De hecho, fue el único país del mundo en donde se dictó una ley para la represión de la masonería que estuvo vigente casi hasta la muerte de Franco. Eso creó una leyenda negra y una red de mentiras que mucha gente creyó. Se nos ha llegado a acusar de hacer misas negras y de comernos a niños.

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