Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

ANÁLISIS

La Inmaculada Concepción: historia de la ermita de Jinámar

La construcción de la ermita de Jinámar marca el inicio del barrio en el siglo XVI | Fue reformada hasta en tres ocasiones antes de su conversión en parroquia

Imagen antigua de la procesión de las fiestas en honor a la Inmaculada Concepción de Jinámar. | | LP/DLP

Como cada 8 de diciembre, los templos, parroquias y ermitas en muchos barrios de Canarias, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, se engalanan para homenajear en su festejo. No es para menos, pues se trata de uno de los cultos marianos con más devoción dentro del imaginario popular. Atrae fieles que peregrinan a los múltiples santuarios dispersos por todas las islas. En cuanto a la romería, peregrinación, ofrenda y procesión su origen está en el concilio sinodal de 1506 por el obispo Diego de Muros establece el 8 de diciembre como «fiesta de guardar».

En el conjunto del archipiélago existen multitud de templos consagrados a esta advocación mariana, como en el caso de la isla de Fuerteventura, en el municipio de Betancuria (1410) construida al finalizar el proceso conquistador normando en Canarias. En la misma isla en Llanos de la Concepción se encuentra una ermita bajo este culto (1784-1796). Caso similar es el de la isla de El Hierro, en el municipio de Valverde (1820), la sede más antigua y punto principal del culto religioso de la Isla. En La Gomera, en torno al cauce del barranco de La Concepción se alza una pequeña ermita dedicada a la purísima concepción adscrito a este culto desde comienzos del siglo XVII. Tenerife cuenta, en sus tres principales ciudades de la isla, La Laguna (1511), La Orotava (1768) y Santa Cruz de Tenerife (1500). Así como el convento de Garachico (1643). En La Palma, en la capital, existe el Real Convento de la Inmaculada Concepción (1508), la ermita de la Concepción en el municipio de Breña Alta. En Gran Canaria se encuentran las parroquias de Tafira Alta (consagrada en 1848), Agaete (1875), en la capital grancanaria existió un monasterio adscrito a este culto en 1572; además de la parroquia de Jinámar (1940).

Los orígenes y devoción por este culto mariano son de los más antiguos de la cristiandad, en este caso, su procedencia es griega y de ahí se expande al occidente europeo. No es hasta la Edad Media cuando tendrá una amplia difusión, muestra de ello es la consagración de su onomástica el día 8 de diciembre, establecido a partir de la celebración de esta festividad por los eclesiásticos de la ciudad de Lyon (Francia) en 1128. Desde ese momento aumenta la proliferación de parroquias y ermitas dedicadas a su culto, muestra de ello es la aceptación con particular devoción a partir de 1263 por aceptación conciliar celebrado en el mismo año.

En la Península Ibérica la primera ciudad en celebrar su festividad es Barcelona y, desde ahí, al resto de reinos cristianos. Esta expansión tendrá el patronazgo eclesiástico y real y alcanza su punto más alto como los Reyes Católicos que favorecen la expansión del culto tanto en la península como en las islas para luego pasar a América. La devoción popular está arraigada de manera especial a partir de la realización de numerosos exvotos como ofrenda ante la virgen ante situaciones de enfermedad, desgracia, etc.

En este caso, trataré en este artículo sobre la parroquia de mi barrio, que no es otro que la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Jinámar-Marzagán. Establecida a partir de la escisión de las ermitas de Jinámar, dependiente de la parroquia de San Juan Bautista de Telde y la ermita de la Nieves de la parroquia de Tafira. El decreto se realizó el 1 de abril de 1940 por orden del obispo de la diócesis de Canarias Antonio Pildáin. Los orígenes de la ermita de la concepción hemos de remontarlos a los albores del siglo XVI (1525), cuando tenemos la noticia de la finalización de las obras por el primer mayordomo de la ermita Francisco de Carrión, por medio de acta testamentaria redactada en 1527: «Item por cuanto yo he sido mayordomo de la ermita de nuestra señora de Jinámar que es en esta isla muchos años a de los cuales he dado cuenta acabada de dos años acá». Aunque se tiene constancia de su construcción desde el año 1522. No obstante, al mismo tiempo que se realizaba la construcción de la ermita los servicios litúrgicos eran realizados en la hoy denominada Casa del Ermitaño. Esta construcción marcará el inicio del barrio de Jinámar, pues es denominado como «lugares». Es decir, pueblos intermedios entre ciudades. El propósito de su fundación radica en la producción de cereales por la ausencia de este producto en beneficio de la caña de azúcar.

La mayordomía de la ermita radicaría de manera, más o menos, directa en la familia del Castillo en principio hacendados de la ciudad de Telde y desde 1777 condes de la Vega Grande de Guadalupe. Esta ermita ha tenido tres reformas antes de su conversión en parroquia: la primera en 1586 cuando se reedifica debido a problemas estructurales, la segunda en 1734 y la última a principios del siglo XX para construir una pequeña escuela. La última reforma se efectuó entre octubre de 1957 y febrero de 1958 para construir las naves laterales que dispone la actual parroquia. En este caso, se trata de una iglesia de tres naves sin formar un crucero en el centro, situadas en los laterales las naves de menor tamaño con una techumbre de artesonado de tea.

En los pies se sitúa el coro y la puerta con tres entradas rematado por una vidriera con la imagen de la Inmaculada Concepción. En el exterior presenta campanario de triple espadaña rematado con una cruz en su cúspide. Esta reforma fue llevada a cabo por la familia condal a consecuencia de la elevación de la ermita como parroquia y, tras el término de las obras, fue donada a la diócesis.

La parroquia cobija no una sino dos imágenes de la Inmaculada Concepción, la primera la que preside el altar mayor de la parroquia es de nueva manufactura (s. XVIII) y otra que es más antigua (s. XVI). La presencia de esta imagen es significativa dado que era la antigua pieza devocional empleada en la procesión con motivo de su festividad. Esta pieza, en concreto, se trata de una obra cuyas características artísticas asemeja a las tallas confeccionadas en el norte de Europa (Malinas, Bélgica), aunque hoy es objeto de debate por parte de los historiadores del arte.

Otra característica que presenta este santuario mariano es que posee la campana de bronce más antigua del municipio de Telde (1562) y la segunda campana más antigua de la Isla que se conserva hoy en día. Se trata del esquilón, la pieza más pequeña del conjunto de tres campanas que dispone la parroquia, rescatada del olvido por el doctor en Historia Gustavo Trujillo Yánez.

Debido a que la ermita era dependiente de la parroquia de San Juan Bautista de Telde no contaba con sacerdote estante, sino que era itinerante: denominado como capellán de la virgen desde sus orígenes hasta 1914. Desde 1857 las fiestas patronales del barrio pasarían a estar asociadas a la caña de azúcar luego de la reintroducción de este cultivo en Canarias desde mediados del siglo XIX, por iniciativa condal luego de los primeros cultivos ejecutados en ese año en la finca condal del barrio pasando a denominarse Fiestas de la Inmaculada Concepción y la Caña Dulce. Pues la cosecha de este producto coincide con la festividad y, a ello se suma, las naranjas. Por ello, animo a la Corporación municipal de Telde a constituir las fiestas del barrio de Jinámar como BIC (Bien de Interés Cultural), dado que posee una de las fiestas más antiguas que se tiene constancia en el municipio.

Compartir el artículo

stats