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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Telde

El comercio de San Gregorio sobrevive

Los empresarios siguen echando de menos un buen sistema de aparcamientos que propicie la afluencia de público que ahora decide marcharse a los grandes centros

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La Zona Comercial Abierta Telde el último domingo de diciembre Andrés Cruz

La campaña de Navidad no se vive igual en un centro comercial que en una zona comercial abierta. Y eso lo saben los empresarios de San Gregorio, que ayer vieron cómo sus negocios registraban muy poca o nula afluencia de público. Dicen que entre semana hay más movimiento y confían en que la última semana de campaña antes de Reyes impulse el consumo de forma que ayude a reflotar un poco la economía local.

Los empresarios de la Zona Comercial Abierta de San Gregorio, en Telde, tratan de sacar a flote sus negocios frente al éxodo de consumidores hacia los grandes centros comerciales. Y no es una tarea fácil. En jornadas como la de ayer domingo por esta área comercial el tránsito de personas era más bien reducido y los establecimientos que decidieron abrir sus puertas al público registraban tan poca afluencia de compradores que hubo tiendas que tan solo contabilizaron uno o dos clientes durante toda la mañana, y en el caso de una de ellas ese cliente no consumió sino que fue a hacer un cambio de prenda. Y es que allí el sector comercial sobrevive a la espera de un impulso que, consideran muchos empresarios, llegaría tras la puesta en marcha de un buen sistema de aparcamientos que sirva como polo de atracción para todos los consumidores que optan por la comodidad de un centro comercial.

En los establecimientos comerciales de San Gregorio ayer no se registraron colas de consumidores ávidos por hacerse con los mejores encargos a los Reyes Magos en plena campaña navideña, ni mucho menos grandes atascos en el tráfico para acceder a la zona comercial. La cola más larga estaba en la administración de loterías de la Plaza de San Gregorio y no llegaba a la decena de personas. Y eso fue precisamente lo que atrajo a varios de los clientes que sí optaron por realizar sus compras en este lugar y evitar las grandes superficies comerciales.

A pesar de la poca afluencia de personas, algunos empresarios reconocen que el nivel de las ventas va ligeramente mejor que el año anterior, aunque algunos de ellos se han visto afectados por el desabastecimiento de productos. De hecho, entre los artículos imposibles de encontrar están las tarjetas gráficas para los ordenadores, las consolas y videojuegos y hasta prendas y calzado de grandes marcas como Nike o Adidas.

Juan Carlos Valido: «Sobrellevamos la campaña, no de forma boyante pero mejor que el año pasado»

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Juan Carlos Valido, encargado de la tienda deportiva Base, explica que su compañía está «contenta» con la campaña navideña pues están registrando en torno a un 10% más de ventas que el año pasado. «Estamos sobrellevando esta campaña, en principio un poco mejor que en las navidades de 2020 pero tampoco tan boyantes». Y es que las expectativas que esta empresa tenía para la campaña de 2021 se están cumpliendo pero «al límite». Sobre las ventas sobrevuela la incertidumbre de los proveedores porque a esta tienda han dejado de llegar productos de grandes firmas deportivas, tanto calzado como textil. «Eso es una venta que se pierde porque si el cliente no lo encuentra aquí lo va a buscar a otro lado», sostuvo. Valido reconoce que es «muy complicado competir» con los centros comerciales porque «aquí no tenemos tanta cantidad de tiendas y además la gente cree que no hay aparcamiento, pero no se si eso es una leyenda urbana o que los clientes son muy cómodos, porque aquí tampoco hay que caminar tanto».

Recta final de campaña

En la Perfumería Alelí su responsable, Katerine Guerrero, ha notado cómo se han estancado las ventas con las nuevas restricciones sanitarias. Pese a eso, está «contenta» con las ventas que está teniendo dadas las circunstancias. «Van encaminadas, no son beneficios muy grandes pero al menos nos permite mantenernos y estar equilibrados», dice. Y es positiva porque, cuenta, «casi todo el mundo deja las compras para último momento y estamos esperanzados en que esta última semana de campaña de Navidad antes de Reyes remonte la demanda». En su caso, los clientes van buscando alta perfumería; y también ha notado la falta de producto porque «llegan menos referencias», lo que ha conllevado la pérdida de ventas sobre todo en cosmética.

En la tienda de ropa de señoras que dirige Jésica Bordón están notando una mejora en las ventas con respecto a 2020 aunque percibe menos cantidad de público con las nuevas restricciones. También le faltan productos como leggins, camisetas y chaquetas básicas, pero pese a todo «la venta ha subido un 10% más o menos». «Pero el gran problema es que no tenemos aparcamientos y que muchos establecimientos de esta zona comercial no abren los fines de semana, así no incentivan la venta y los clientes se van a los centros comerciales», puntualizó, «y eso afecta a los que sí abrimos porque no empujamos todos en la misma dirección para atraer al público a Telde». Entre semana, coinciden algunos comerciantes, sí que hay más movimiento de consumidores.

El desabastecimiento de productos lo notan sobre todo en las tiendas informáticas. Sara Panés, empleada de Microchip Informática, cuenta que su empresa adelantó la campaña navideña prácticamente a principios de noviembre para intentar sortear la falta de chips y hacer los pedidos por adelantado. «La falta de chips ha afectado a las ventas porque los precios han subido mucho, por ejemplo una tarjeta gráfica que costaba 250 euros ahora cuesta 400 y eso es inasumible para mucha gente», cuenta la trabajadora. Así, un ordenador base ha pasado de costar unos 800 a 1.100 euros.

La falta de chips hace que los clientes no puedan conseguir tarjetas gráficas, consolas y pantallas

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Las ventas aquí están equilibradas al año anterior «e incluso un poco mejor porque los clientes han asumido el problema del desabastecimiento», señala Panés. El producto estrella que más buscan los clientes es la tarjeta gráfica, que escasea, pero tampoco hay consolas o pantallas y la previsión es que lleguen a final de enero, así que no estarán junto al zapato el día de Reyes.

La situación en algunas tiendas de la zona comercial abierta de San Gregorio era ayer crítica. Una de ellas solo recibió un cliente durante la mañana. «No merece la pena abrir para vender unos leotardos», dijo, y criticó la falta de estacionamiento. La otra solamente recibió dos clientes y optó por echar el cierre por la tarde. En este último caso, su propietaria se queja de que el Ayuntamiento de Telde solo potencia el área de la restauración pero se olvida del comercio, por lo que reclama que se destinen más recursos para impulsar este sector. «Que corten las calles para poner atracciones donde no han venido niños es un golpe a los negocios», apuntó la empresaria.

Por San Gregorio sí pasaron algunos consumidores. Una de ellas es Mari Pino Vega, una vecina de la zona que prefiere comprar en el comercio local. «La gente va a los centros comerciales por el aparcamiento pero yo no porque me molesta el bullicio y los lugares cerrados», señaló, «voy siempre a mis tiendas habituales y siempre encuentro algo; aquí se puede comprar muy bien y de todo, pero el problema es el aparcamiento».

Por su parte, Laura y Lara, madre e hija residentes en el municipio, optaron por esta zona comercial «para evitar aglomeraciones y porque cuando uno es trabajador agradece tener un sitio cerca donde poder ir a comprar sin tener que coger el coche». La madre deja la compra de ropa para el período de rebajas del mes de enero, mientras que la hija optó por adelantar las compras navideñas a octubre y noviembre. «Así la cuesta de enero es menos cuesta», afirmaron.

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