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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Una mariposa en el agua

La teldense Laura Pérez gana nueve medallas en el campeonato mundial de natación adaptada

Laura Pérez, en la costa de Telde

Laura Pérez solo tiene 20 años, pero ya es campeona mundial de natación adaptada. En apenas tres años se ha alzado con numerosos títulos, pero su empeño por superarse la invita a seguir nadando. Posee ya casi más medallas por méritos deportivos que años encima. La joven lleva desde que cumplió la mayoría de edad ganando competición tras competición y apenas hace un mes que acabó por proclamarse campeona del mundo de natación adaptada. Su pasión por este deporte acuático comenzó prácticamente antes de que supiese andar, por eso afirma que aunque a veces se le hace duro tanto entrenamiento, «no quiero dejarlo». 

La joven nadadora participó hace apenas unas semanas en el campeonato Virtus, un evento deportivo para personas con discapacidad intelectual, en el que consiguió llevarse nada menos que nueve medallas. Su especialidad es el estilo mariposa, con el que logró ganarse el oro en las categorías de 100 y 200 metros y proclamarse campeona del mundo. Otras cuatro de las medallas  que se llevó a casa fueron de las categorías de metros libres (4x50, 4x100) y metros estilos (4x50, 4x100), otras tres de la prueba de relevos y finalmente una medalla de bronce por los 50 metros de mariposa.

«Para mí ha sido muy emocionante porque no fui con la perspectiva de que fuese a ganar nada; me apetecía participar, pero no creía que me llevaría tantas medallas a casa», explica Pérez emocionada. Sobre todo por la cantidad de trofeos que recibió, porque a ganar ya está acostumbrada. Según recuerda su madre, Fátima Suárez, la primera vez que asistió al campeonato nacional acabó ganando la medalla de oro y en 2019, cuando asistió al mundial en Australia, también consiguió una medalla de bronce. «Tenemos tantas medallas en casa que no podemos exponerlas todas», admite orgullosa. 

«Siempre me ha gustado mucho la natación; para mí es un deporte súper completo, con el que puedes ejercitar todos los músculos y además consigue relajarme», expresa la nadadora, que admite que entrena de manera disciplinada de lunes a viernes todas las semanas, una media de dos horas. «Me esfuerzo muchísimo por mejorar y evidentemente cansa, pero es gratificante; me gusta tanto que no me importa, me compensa», asevera. 

Laura tiene una discapacidad intelectual, pero eso no le impide de ninguna manera trabajar para ser la mejor en este deporte. La única diferencia que presentan las competiciones en la categoría adaptada es el tiempo, que sube algunos minutos con respecto a la convencional. Pérez está bien acondicionada a ambas, porque ha trabajado en las dos. «Mi hija lleva federada desde los siete años, pero no fue hasta los 17 que comenzó a nadar en la adaptada», explica la madre. 

«La realidad es que no sabía que existía esa opción, me enteré casi de casualidad porque nadie nos había informado», aclara Fátima, que añade que «como mi hija no tiene problemas físicos, no necesitaba imperiosamente entrar en el equipo adaptado; pero desde que lo hizo comenzó a optar a los campeonatos». Por eso es desde hace solo tres años que la joven ha empezado a ganar todas las medallas.

Cabe recordar que forma parte del equipo CN Las Palmas, que actualmente es uno de los pocos que cuenta con la sección de natación adaptada en la Isla. Sin embargo, entrena cada día con el equipo teldense Faynagua en el centro deportivo Metropole porque le cuadran mejor sus horarios para compatibilizar el deporte con sus estudios. «Realmente la apuntamos para que pudiese ir a nadar a la piscina en Telde, ya que nosotros residimos ahí y era mucho más cómodo», explica su madre. Sin embargo, la estrategia no pudo desarrollarse. 

Poco tiempo después del cambio, el polideportivo municipal Paco Artiles cerró sus puertas. La renuncia de la entidad que lo gestionaba y la falta de tiempo para tramitar un nuevo contrato supuso el cierre de las instalaciones y la oportunidad de muchos ciudadanos y equipos deportivos del municipio de continuar sus entrenamientos. «Queríamos ahorrar tiempo y dinero, pero al final hemos tenido que volver a la capital», explica Suárez resentida. «Me molesta porque el municipio cuenta con dos piscinas municipales -la de San Juan y La Barranquera-, pero ambas están cerradas», añade. 

Fátima admite que poder desarrollar la pasión de su hija ha sido un camino duro, en el que han tenido que invertir mucho tiempo y dinero. «No existen subvenciones que nos permitan asistir a los campeonatos con tranquilidad; las pocas ayudas que están disponibles precisan de montón de trámites, cansa muchísimo», admite la progenitora. Los gastos por los viajes o el material necesario para efectuar esta actividad han corrido a cargo de la familia, pero para ella ha merecido la pena. «Creo que los dos pilares fundamentales para criar a un hijo son la educación y el deporte», confiesa. 

«De momento estoy disfrutando esta etapa de mi vida, pero no sé si podré continuar cuando empiece a trabajar», añade Laura, aunque la motivación que siente no cree que la pierda jamás.

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