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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Un parterre del que brota literatura

La comunidad vecinal de La Pardilla monta una biblioteca con muebles reciclados en un terreno abandonado | Sopesan también la posibilidad de plantar un huerto urbano

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Biblioteca en la calle en La Pardilla

Solo se necesitan pequeños pasos para cambiar el mundo. O como mínimo el barrio de residencia. Así lo cree la comunidad vecinal de La Pardilla, que ha iniciado por cuenta propia una campaña de dinamización del entorno. La creación de una biblioteca al aire libre, ubicada en la calle Guntenberg, es una de sus primeras acciones. La creación de un huerto urbano, la siguiente.

«Deja que este libro siga viajando», puede leerse detrás de las portadas de algunos de los libros expuestos en la pequeña biblioteca al aire libre de La Pardilla, un espacio creado por una treintena de vecinos del barrio hace apenas unos días con la esperanza de que sirva como semilla del cambio. «Queremos que sirva para crear comunidad», expresa emocionada Sari Cabrera, residente de la zona e impulsora principal de esta iniciativa. 

Con ayuda de un buen número de vecinos, Cabrera lleva meses apostando por promover acciones que dinamicen y creen conciencia ciudadana en su entorno. La instalación de una estantería en donde depositar de manera altruista libros ha sido una de las primeras acciones, pero aún tienen muchas ideas que quieren seguir ejecutando. Como la creación de un huerto urbano u organizar limpiezas en los terrenos abandonados. La motivación no falta. 

Los residentes han decidido realizar acciones de limpieza para mejorar el aspecto del barrio

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Y todo surgió en el periodo de encierro. «Algunos vecinos creamos un grupo de whatsapp durante el confinamiento para mantenernos en contacto durante la cuarentena; empezamos a conocernos cuando salíamos a los balcones y a las azoteas a aplaudir por los sanitarios», relata. De esta manera, personas que apenas se saludaban por las calles acabaron creando vínculos y compartiendo las ganas de sembrar un cambio en el barrio. «Empezamos a celebrar cumpleaños, aniversarios de boda e incluso la romería del barrio; decorábamos nuestras casas y después nos enviábamos fotos para sentir que estábamos todos juntos», recuerda emocionada. 

El grupo creció y sus acciones acabaron por salir también a la calle. «Acabamos por enterarnos de que el cineasta Armando Ravelo es residente y algunos hemos tenido la oportunidad de participar en su último proyecto audiovisual», asegura Cabrera. «Nuestra intención ahora es dinamizar la zona y eliminar el concepto de barrio-dormitorio, impulsando proyectos que repercutan en la unión vecinal», añade. La primera de las actividades que ejecutaron consistió en la limpieza de un terreno abandonado en la calle Gutenberg, cuya cercanía al punto de recogida de enseres había provocado la acumulación de residuos. 

«La idea es que entre todos impulsemos más proyectos para dinamizar la zona»

Sari Cabrera - Vecina

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El espacio, una vez quedó despejado, acabó por bautizarse por el grupo vecinal como el rincón. «Hemos instalado bancos y mesas para tener un lugar de reunión; junto a esta zona es donde hemos puesto la biblioteca», afirma. «Era una idea que quería ejecutar desde hacía tiempo porque lo había visto ya en el Sur. Cuando bajaba a la playa me fijaba que frente al mercado de San Fernando hay instalada una estantería en donde los vecinos depositan y cogen libros a su antojo, siempre lo quise llevar al barrio», explica la vecina. 

Para montar esta zona de lectura, los residentes rescataron una estantería vieja que había sido abandonada junto a los contenedores de basura. Durante una tarde se reunieron algunos para restaurarla con herramientas y pinturas que tenían por casa y finalmente la instalaron el pasado martes. «Esta primera semana ha sido respetada; yo confío en que el resto de vecinos de la zona se ilusionen por esta idea y participen», sostiene cruzando los dedos. 

La estantería está dividida por dos secciones; la de adultos y la infantil. Esta última está situada en las baldas más bajas del mueble, para facilitar el acceso a los pequeños que se acerquen a leer. «Algunos de los libros que pusimos los primeros días ya no están, lo que valoro como una buena señal», confiesa esperanzada. «Creo que es importante tener ilusión por la cosas especialmente en estas fechas y con esto además esperamos que otros barrios tomen ejemplo, que se inspiren y desarrollen proyectos», espera. 

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