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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Juan Limiñana Abogado y cantante

Juan Sánchez Limiñana: «No saber quién es Carlos Gardel es un ataque a la cultura en general»

"Parece mentira que todavía haya mucha gente que no se ha vacunado contra el Covid-19", sostiene el cantante

Juan Sánchez Limiñana, abogado que presenta su nueva canción 'Volver'. ANDRES CRUZ

Juan Sánchez Limiñana, conocido como ‘Juancho’ (Las Palmas de Gran Canaria, 1967), es un abogado penalista que muy joven descubrió su pasión: la música. Para cumplir este sueño primero debía estudiar una carrera, ese fue el trato con su padre. Sin embargo, se fue enamorando del Derecho mientras lo estudiaba y ahora presenta su nuevo single ‘Volver’, que está disponible en casi todas las plataformas musicales.

¿Cómo nace su pasión por la música y el tango?

Yo me crie con la música sudamericana porque de pequeño mi padre cantaba tangos. Él, aunque era aviador, tuvo varias oportunidades con discográficas para dedicarse a ser cantante, pero claro, su pasión era volar y de hecho se dedicó a eso, en agosto de 2021 murió. Él cantaba muy bien. Cuando yo era pequeño ponía los walkman con los casetes e iba siempre con uno de Carlos Gardel hasta que fui adolescente y se me rompió. Solo tenía dos, uno de Elvis Presley y otro de Gardel, para mí no existía otra música. Ame el tango desde niño.

¿Y por qué estudiar Derecho y no música?

Cuando fui creciendo me engañaron porque mis padres me dijeron que les parecía muy bien que me dedicase a la música pero que debía estudiar una carrera primero y por eso hice derecho. Y cometí un gran error: fui premio Extraordinario de Fin de Carrera. Y, al ser el número uno de mi promoción, ron Bacardi me dio un premio de 100.000 pesetas y no fui ni a recogerlo.

¿Por qué?

Porque me fui a Barcelona y comencé a trabajar en garitos, yo ya feliz, decía que ya cumplí. Mi padre casi me mata, y yo le dije que ese era el trato y que ahora a cantar. Allá estuve como cuatro semanas, el tiempo se me pasó rápido. Había una ronería de unos amigos -que todavía existe-y yo les llevaba una caja de rones de aquí, que en ese tiempo no era fácil conseguirlo, porque al mi padre ser comandante de Iberia yo no pagaba billete. Yo se las dejaba ahí porque era una bebida exótica y me la pasaba en ese lugar metido, era mi oficina, ahí cantaba. Era un paraíso. Venía gente a buscarnos para hacer bolos, sitios en los que abrían hasta las seis de la mañana de estos bohemios e hice algunos pinitos ahí. 

¿Entonces cómo terminó con un despacho en Telde?

Mi padre me trajo y me metí en un despacho importante penalista de aquí y hasta la fecha me dedicó a esto porque me enganchó la profesión, pero no dejé nunca la música. 

¿Y cómo saltó al tango?

Los avatares de la vida me hacen conocer a Arístides Fernández Tite, un conocido guitarrista uruguayo muy especializado en el tango. Fue él quien me dijo «tienes buena voz para el tango, por qué no te pones conmigo y practicamos, hacemos cosas». Así estuve cinco años con disciplina marcial dos horas al día, tres veces a la semana estudiando. El me enseñó todo lo que podía, historia, interpretes, autores, interpretación y hasta algunos acordes de guitarra básicos. De ahí salió un disco que se llama Tango jondo sin el apoyo de una discográfica y me puse a hacer bolos.

¿Y después?

Vino un segundo disco llamado Mala suerte que presenté en El Corte Inglés que fue un éxito porque la planta de arriba se llenó y yo decía: «qué hace tanta gente aquí». Entonces comencé a cantar con una guitarra y vendimos toda la tirada muy modesta creo que de 500 ejemplares, y eso porque fue un amigo el que me hizo el favor de meternos en El Corte Inglés. Después dejé la música por un tiempo porque el tango no era muy comercial y no había mucha salida.

¿Cómo regresa?

Estaba una vez en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana haciendo unas negociaciones para un colectivo de trabajadores y alguien me dice: «¿tú no eres el abogado que canta tango?» Y yo le dije que «no», pero ella me insistió y me dijo que había acudido a mi presentación de El Corte Inglés. Pues, antes de salir del Consistorio me llaman y me dicen que tengo que hacer una actuación, no me dejaron negarme. Yo no tenía ni idea de qué hacer y me acordé de que un año antes cuando hacía una auditoría a una empresa americana, el encargado me dice: ¿mire y cómo lleva usted la música?. Pues resultó que era muy aficionado al tango y lo entendía, me habló de autores y me dijo que no podía dejar la música. Entonces me dio el número del que me decía era el mejor músico de Canarias, lo guardé en el expediente y no lo llame. Pues cuando me dicen lo del Ayuntamiento me acordé de él y le pregunté sí podía presentarse conmigo, resulta que era el pianista Alexis Canciano. Le dije que no era un profesional, que tenía mucho tiempo sin cantar, que era un compromiso y que una empresa me dio su teléfono. Me dijo que estaba en Múnich, Alemania, y no podía venir pero que le explicase qué música hacía para buscarme a alguien y le dije que tango. Tras esto me preguntó si era el abogado que cantaba tango, le dije que sí y me respondió que el concierto me lo hacía él, me preguntó las fechas y me dijo que llegaba una semana antes para la última que me habían dado para elegir.

¿Y qué pasó?

Llegó con el violinista Ismel Leal y el bajista Carlos Meneses. En una jornada preparamos 20 temas, eran músicos buenísimos. Yo les dije que no les garantizaba que fueran a vernos pero que yo les pagaba y cuando llegamos al Centro Cultural de Maspalomas y habia un montón de gente, me lo pasé pipa. Tanto que grabé con ellos un vídeo en Youtube con 80.000 reproducciones. Por el camino conozco a David Navarro que lleva DN7 Music eventos y me dijo que quería hacer un proyecto conmigo, al principio me dediqué a ayudarle a sacar a chicos canarios como a Juanfran con su reggaeton, así como a otros. Pues, en un momento, David me dice que la bachata pega y que se puede hacer con tango, que él la podía versionar. Así que se lo encargamos a DJ Glass, con quien nos entendimos muy bien, en especial el hecho de que no se desnaturalizase el tango pero que le metiera una base con un público digital que el tango no tiene. Y así surge Volver.

Entonces, ¿es Gardel su cantante favorito?

El ‘polaco’ Goyeneche, me parece que es uno de los artistas a nivel mundial que mejor expresión ha sabido manifestar. El fraseo de él no lo tiene nadie, ni en el tango ni en ningún género. Era una persona que hablando conquistaba y eso es lo que me gusta del tango, que te permite interpretar de una forma libre y con una gran pureza. Hay gente que lo hace muy bien en este género, lo que pasa es que no es muy vendible a nivel digital.

¿Cree entonces que el tango no es valorado por los jóvenes?

Hay que reinventarse y buscar algo con lo que rescatar el tango para todo público. A un joven de menos de 25 años le preguntas por Carlos Gardel y no sabe ni quién es. Y yo creo que no saberlo es un ataque a la cultura en general. De hecho, una vez le pregunté a un sobrino sí sabía quién era Julio Iglesias y me dijo que el padre de Enrique Iglesias, cuando él ha sido un referente. Nadie ha vendido más discos de tango que él, pese a no ser de ese género. Siempre me ha ofendido que una persona de nuestro país, que haya llegado tan lejos, se le critique tanto y poco menos, que se le haya dejado a un lado como si no fuese un cantante de grandes virtudes.

¿Y con la bachata busca llegar más al público joven?

Estoy convencido de ello, de hecho, y además, se conserva el público no tan joven.

¿Es difícil surgir en Canarias como cantante?

Es complicado porque no hay muchas sedes, los teatros van muy justos. Y tener salida es más difícil, aunque las políticas sociales en los últimos años son positivas como las subvenciones y proyectos del Cabildo de Canarias que dan a los jóvenes para darse a conocer.

¿Tiene otros temas?

Tengo uno llamado Horas de la noche. Y hay dos canciones más que sacaremos pronto, después ya iremos viendo. 

¿Algún concierto este año?

Seguro que algo sale de la mano del sello DN7 Music con el que estoy trabajando. Surgirán cositas seguro. El problema ahora es el Covid-19 que parece mentira que todavía haya mucha gente que no se haya vacunado.

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