Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Telde.

Un bosque donde aprender mates

Los colegios de Melenara y Marpequeña transforman sus patios en eco-aulas

Un bosque donde aprender mates | CEIP PRÍNCIPE DE ASTURIAS / CEIP MARPEQUEÑA

La digitalización de las aulas ha sido uno de los objetivos principales de los centros educativos en los últimos años. La instalación de elementos tecnológicos como las pizarras eléctricas, las tabletas o las plataformas online en donde los estudiantes pueden comprobar las tareas pendientes o las notas han sido una de las máximas prioridades paras la direcciones estudiantiles, y lo sigue siendo.

Sin embargo, ahora la tendencia es equilibrar la adaptación a las nuevas tecnologías con el acercamiento de los estudiantes a la naturaleza. Por este motivo surgen programas como Un árbol en mi patio, una iniciativa del Gobierno de Canarias incluida en la estrategia PIDAS (Proyecto de innovación para el desarrollo del aprendizaje sostenible) que pretende impulsar a los colegios de primaria e infantil a desarrollar actuaciones con los que naturalicen los entornos urbanos de sus infraestructuras educativas. Eso es lo que están trabajando los centros de Melenara -Príncipe de Asturias- y Marpequeña, en el municipio de Telde. Ambos colegios presentaron sus planes para transformar algunas zonas de sus patios en eco-aulas, espacios con vegetación donde poder desarrollar actividades e incluso impartir asignaturas comunes.

Un bosque donde aprender mates

Emma Ruiz, directora del colegio costero, adelanta que desde el primer semestre pusieron en marcha una actuación para convertir uno de los parterres en una clase más, perfectamente equipada con las herramientas necesarias para enseñar a los pequeños cualquier asignatura. «Por ejemplo, para matemáticas sacan las regletas y miden algunos elementos del jardín; tienen también una zona de césped donde pueden sentarse para estar cómodos», añade e insiste en que el espacio está preparado para cualquier tipo de asignatura.

Cuenta con mesas y sillas, que no sólo son utilizadas para la enseñanza. También sirve como un espacio de picnic, que pueden aprovechar para tomar la merienda en el patio o descansar. «Hemos instalado también un rocódromo y pintado algunos juegos tradicionales en el suelo, porque la idea es que los pequeños estén la mayor cantidad de tiempo impregnándose de este espacio natural, que los obliga a olvidarse durante unas horas de las pantallas», asevera la directora orgullosa del trabajo realizado.

La idea también es que tomen parte activa en esta zona, por eso también los últimos días los pequeños han pintado un mural con la artista teldense Juanita González en este espacio, para mejorar su aspecto. En concreto, han replicado uno de sus cuadros con temática costera. «Nos gustó porque está relacionado con Melenara», añade la directora.

De momento este espacio es utilizado en las horas de recreo por turnos, pues el protocolo escolar frente al coronavirus aún establece que los niños deben estar separados por grupos burbuja para evitar los contagios por coronavirus. «Está siendo un curso difícil en ese sentido, pero estamos poniendo todo de nuestra parte para disminuir al máximo el riesgo», concreta.

En el caso del colegio de Marpequeña, las acciones previstas en el proyecto no han comenzado, pero están a punto. María del Carmen Herrera, docente y coordinadora del plan, adelanta que su propuesta ha consistido en la rehabilitación y transformación de uno de los patios interiores de la infraestructura educativa, una «zona muerta», en un jardín donde también tienen pensado que se den clases puntuales.

Un bosque donde aprender mates

«Vamos a instalar macetas para plantar y colocar jardines verticales; palés como asientos y otros elementos», afirma la responsable, de modo que consigan convertir la imagen hermética de este espacio en un pequeño bosque dentro del colegio. «Y no es lo único que queremos hacer, esa sería solo la primera acción», detalla.

La idea es comenzar desde dentro y poco a poco expandirse hasta el patio. «Queremos recuperar los parterres; convertirlos en huertos y en jardines y que los niños forman parte activa de esto», agrega Herrera. La intención es que sean los propios alumnos los que planten las diferentes especies y que realicen el mantenimiento para que vean desde cerca cómo el ciclo de las plantas.

El tercer paso consistirá en la reconversión de zonas de cemento en nuevos espacios naturales. «Esto lo plantearemos más adelante, porque habrá que levantar zonas del patio y es un proyecto que de momento no vamos a realizar», añade la coordinadora, que explica que en general toda la iniciativa está pensada para ejecutar a largo plazo. «No será cosa de un solo curso», explica.

Ambos proyectos recibieron una subvención de 1.500 euros, que el equipo directivo ha invertido principalmente en la compra de materiales. «Necesitamos tierra, abono y otros recursos, pero también vamos a reciclar otros objetos porque al final este proyecto consiste en ser sostenibles», añade Herrera, que anuncia que pronto tendrán una reunión con responsables de la Consejería de Educación del Gobierno regional y con técnicos del Ayuntamiento para seguir diseñando las acciones dentro del proyecto.

En la imagen principal, alumnos del colegio Príncipe de Asturias (Melenara) utilizan uno de los parterres reconvertidos como eco-aula para aprender a jugar a la petanca, junto con el profesor de Educación Física. Abajo a la derecha, algunos niños pintando un mural en este espacio. A la izquierda, patio interior del colegio de Marpequeña, que será reconvertido en un jardín. |

Compartir el artículo

stats