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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Meteorología | Los efectos de la Dana

La basura de los barrancos obliga al cierre de cuatro playas tras la lluvia

«Hay que limpiar los barrancos porque están podridos», demandan los vecinos | Salinetas, Tufia, Ojos de Garza y Aguadulce, clausuradas por la intensa riada

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Consecuencias de las lluvias en Telde (19/09/2022) José Carlos Guerra

Los vecinos de Telde, sobre todo entre los núcleos costeros de Tufia y Ojos de Garza, se levantaron ayer con el susto de la tormenta aún metido en el cuerpo. Las nubes descargaron en la tarde del domingo 23,9 litros por metro cuadrado y el lodo aún se agolpa a las puertas de las casas, con cuatro playas cerradas al baño: Salinetas, Tufia, Ojos de Garza y Aguadulce.

«Los barrancos están podridos. Deberían limpiarlos todos los años, pero están podridos. Da vergüenza ver cómo tiene el Cabildo los barrancos», se lamenta Delia, una de las afectadas por la riada, que atravesó con fuerza el pequeño poblado de Ojos de Garza hasta desembocar en la playa, convertida ayer en una gran mancha marrón que la hace impracticable para el baño.

De ahí el cierre «temporal y preventivo» decretado por el Ayuntamiento en Ojos de Garza, cuyos operarios se afanan aún en retirar la gran cantidad de «tuneras y restos vegetales» que el agua ha ido arrastrado barranco abajo.

Lo mismo sucede con Salinetas, Tufia y Aguadulce, también clausuradas por el Ayuntamiento para garantizar la seguridad de los bañistas y de las bañistas. El responsable de Playas y Limpieza, Eloy Santana, asegura que las cuatro calas volverán a reabrirse al público desde que el agua tenga «la calidad óptima».

Pero no sólo las tuneras bajaban como flechas por el cauce de Ojos de Garza. También un colchón, un congelador y restos de palés, agrega Delia, que reclama «más civismo» ciudadano para no convertir los barrancos en un «basurero». De la misma manera opinan Luis, Cecilia o Pedro, todos residentes en Ojos de Garza, una de «las mejores calas de Gran Canaria por lo limpia que están sus aguas», añaden al alimón.

Todos, escobillón en mano, agradecen la rápida intervención del tractor municipal y de los bomberos, pero reclaman actuaciones concretas para «prevenir en vez de curar», como la mencionada limpieza de los cauces de los barrancos; el ensanche del colector que canaliza el agua por Ojos de Garza, o la construcción de un pequeño puente que salve los dos márgenes de este barranquillo a su paso por la playa.

Las rocas colocadas para facilitar el tránsito entre ambos márgenes de Ojos de Garza son las que provocaron el desvío del agua hacia la calle principal del poblado y las casas más cercanas. Esa pasarela improvisada se la llevó la escorrentía. Los vecinos se ayudan ahora de dos escaleras pequeñas y de un pasamanos colocado a modo cuerda para sortear el barranquillo que divide la playa.

La alcaldesa, Carmen Hernández, asegura que los daños se produjeron, sobre todo, en Tufia y Ojos de Garza, con carreteras anegadas, alcantarillas desbordadas y algún que otro problema eléctrico, sin lamentar mayores desperfectos, todo debido a la gran cantidad de agua que cayó en pocos minutos.

Ese fenómeno ha llevado a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) a activar el aviso amarillo (prealerta) por precipitación acumulada en una hora para toda Canarias, tras actualizar el pronóstico inicial, que sólo estaba previsto para las islas de Tenerife y de La Palma. Estas fuertes lluvias, que se corresponden con los efectos de una Depresión Aislada en Niveles Altos (Dana), se desplazaron durante la tarde de ayer hacia las medianías de Gran Canaria, dejando atrás Telde e Ingenio, otro de los municipios afectados por las intensas precipitaciones del domingo junto a la cuenca de Las Tirajanas, en San Bartolomé, donde se recogieron 7,8 litros por metro cuadrado, según la Aemet.

Por barrios

En toda Gran Canaria se dio el domingo un acontecimiento curioso: mientras diluviaba en el Sureste, en el resto de la Isla lucía el sol y el buen tiempo, situación que ayer se invirtió al trasladarse la Dana hacia las medianías.

En Telde, incluso, llovió como por barrios, pues los problemas se concentraron en Salinetas, Tufia, Ojos de Garza y el aeropuerto, sin que cayera una sola gota en zonas cercanas o pegadas a las áreas afectadas, como Jinámar, Marpequeña o La Pardilla.

En el aeropuerto, además, hubo que desviar algunos vuelos a Tenerife por la acumulación de nubes, las cuales hicieron temporalmente inviable el aterrizaje en Gando. Esto le ocurrió a un vuelo procedente de Asturias, relatan dos de sus pasajeros, que finalmente optaron por volver de Tenerife a Gran Canaria en barco.

Los vecinos son conscientes de que estas lluvias torrenciales son fenómenos de la naturaleza contra los que nada se puede hacer. Por eso insisten en mantener limpios los cauces de los barrancos y en la necesidad de hacer las mejoras que procedan en las canalizaciones. «Esto no es nada nuevo, ocurre cada pocos años», explica Luis, que ayer comentaba con Pedro y con el cartero los efectos de otras riadas.

Todas, al parecer, ocurren por lo mismo. La lluvia hace correr los barrancos y la basura tapona los cauces, hasta que vence la presión y el agua irrumpe en estampida junto a las casas y llega al mar. «Hace unos 30 años el lodo se metió en las viviendas y salió hasta por los callejones de atrás», rememora Luis.

Esta vez, los daños son escasos, pero podrían haber sido mayores si la marea llega a estar alta. Por eso destacan que hace una semana Ojos de Garza estaba en fiestas, y se podría haber liado «una buena» si la tormenta llega en esos momentos. No fue así y no ha habido que lamentar mayores consecuencias, ni siquiera con los coches estacionados en los márgenes del barranco, que fueron retirados sin problemas.

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