La costa de Telde recupera la normalidad tras el avistamiento de tres tiburones que, según los expertos, no son peligrosos

La Unidad de Drones de la Policía Local teldense localiza a dos ejemplares mayores que el que se acercó a la orilla el sábado

Pescadores de Taliarte advierten de que hay un aumento de tiburones entre Telde y la Punta de Gando

Regreso, poco a poco, a la normalidad en las playas de Telde tras avistar varios tiburones en la zona durante el fin de semana

La Provincia

La normalidad ha regresado a las playas de Melenara, Salinetas y Taliarte, de Telde, después de que este fin de semana fueran cerradas al baño tras avistarse hasta tres ejemplares de tiburones, un martillo y dos tintoreras, una de ellas en la orilla, dos especies que no revisten riesgo para la integridad de los bañistas.

"Desde hace unos años hay más tiburones entre la Punta de Gando y Taliarte, pero no son agresivos", afirmaba esta mañana Josué Santana, uno de los pescadores de la cofradía, mientras ponía a punto el motor de 'Taquito Primero', el barco con el que faena casi a diario "desde que era chico".

Este marinero asegura que "los tiburones no hacen nada" y que siempre han formado parte de la fauna marina de esta zona de la Isla, si bien reconoce que no es habitual que se acerque tanto a la orilla como el sábado.

Altura de miras sobre las playas

Vídeo: Policía Local de Telde / Imagen: Andrés Cruz

Mientras Santana trabajaba en su barco, el dron de la Policía Local sobrevolaba la costa, desde Salinetas a Taliarte, pasando por Melenara, desde donde los dos agentes pilotaban esta aeronave no tripulada. Precisamente, este dron permitió identificar ayer dos de los tres tiburones que han causado un gran revuelo en las playas de Telde. Uno de los agentes precisa que además del ejemplar de tiburón tintorera o azul que llegó a la orilla el sábado por la tarde, con una longitud de más de dos metros, por la zona comprendida entre Taliarte y Melenara merodeaban otros dos, otra tintorera y un tiburón martillo o cuernúa, ambos al menos un metro más grande que el primero, según las mediciones que realizaron tras grabarlos con el dron. La medida final de estos escualos no queda clara, no obstante, y expertos universitarios reducen a dos metros su longitud.

Tres de los vecinos que este lunes decidieron aprovechar la playa sin temor a la posible presencia de tiburones

Tres de los vecinos que este lunes decidieron aprovechar la playa sin temor a la posible presencia de tiburones / Andrés Cruz

Ninguno este lunes

En ninguno de los vuelos realizados hoy, al menos hasta el momento de la publicación de esta información, han avistado ningún ejemplar por lo que las playas teldenses han reabierto y se han llenado de bañistas. Junto a la supervisión constante de la Policía Local a través de esta unidad, efectivos del personal de vigilancia y socorrismo también han estado alerta, tanto sobre el mar, con una tabla de padel surf, como bajo la superficie, con un submarinista.

Claudio Marrero no se lo pensó mucho y a pesar de haber sido uno de los que este domingo vio uno de los tiburones, el martillo, "cerca de la boya amarilla", esta mañana se dio un baño en Melenara, una playa con el mar absolutamente en calma cubierta por un cielo azul y soleada. Desde la barandilla del muelle viejo (cómo se conoce al muelle que está delante de la escultura de El Neptuno), observaba junto a sus amigos las maniobras de la Unidad de Drones y cómo se llenaba de vida la playa tras un fin de semana anómalo. Afirma que "siempre ha habido tiburones por aquí y no son peligrosos".

Tampoco temieron darse un baño Agustín Cabrera y Antonio Alejandro y su nieto Alejandro, vecinos de la costa habituados a que ocasionalmente aparezcan por la zona escualos. "Solo hay que tener precaución porque vaya uno a saber qué puede ocurrir, pero si está la bandera verde es porque es seguro bañarse", exclamaba el primero. Y el pequeño Alejandro, no solo reconocía que no tenía miedo, sino que se llevó a la playa las gafas, el tubo y las aletas con la esperanza de toparse con alguno de los ejemplares.

Piscifactorías

Entre las conversaciones, una y otra vez, se colaba la tesis de que las instalaciones de acuicultura en la zona podrían ser las causantes de la aproximación de los tiburones a la costa. "El pienso y el aceite que llega al fondo atrae a peces pequeños y los pequeños, a peces más grandes", apuntaba un marinero que prefiere mantener el anonimato. Y un vecino de la zona, José Lorenzo Rodrigo, bromeaba diciendo que los escualos "tienen el supermercado cerca y vienen a comer lubina a la orilla".

Sin embargo, otros defienden que la presencia de estos animales es habitual, incluso antes de que se instalaran las jaulas de las piscifactorías. Un submarinista, que tampoco quiere dar a conocer su nombre, asegura que más de una vez se ha encontrado con algún ejemplar bajo el agua, dos de ellas, de cerca. La primera vez notó cómo le "rozó algo" y cuando se giró vio al pez huir rápidamente. La segunda vez, que llevaba la captura de peces consigo, sí se asustó porque el tiburón se acercó para robársela, pero no le atacó.

Otro marinero, Julio Rivero, ratifica que la presencia de estos animales en la zona es habitual.

Uno de los trabajadores del servicio de vigilancia y socorrismo recorre la zona en una tabla.

Uno de los trabajadores del servicio de vigilancia y socorrismo recorre la zona en una tabla. / Andrés Cruz

Más de 50 especies

También desmiente la influencia de las piscifactorías el licenciado y doctor en Ciencias de Mar, y director del departamento de Biología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ULPGC, José Juan Castro, que no termina de entender el revuelo que se ha formado tras los avistamientos de este fin de semana.

Castro, que es además investigador del Instituto Universitario Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos (Ecoaqua), señala que las costas canarias es un ecosistema en el que conviven más de medio centenar de tiburones que no suponen un riesgo para la integridad de los bañistas. Pero, además, señala Castro, "estamos en una zona oceánica que es paso de tiburones que migran para el norte y el sur, igual que hacen los cachalotes o los atunes" y otros grandes peces.

El director del departamento de Biología de la ULPGC no tiene muy claro si entre los escualos encontrados en la costa teldense se encuentra alguna tintorera o tiburón azul, tal como afirman la Policía Local, los vecinos y los pescadores, porque suelen estar más alejados de la costa, pero sí aclara que tanto este como el martillo son inofensivos. Donde sí se avistan con cierta facilidad es a dos o tres millas de Arguineguín, señala.

José Juan Castro detalla que los tiburones suelen alimentarse al anochecer o al amanecer, cuando la penumbra mejora su capacidad para ver bajo el agua y seguir a su presa. En ese sentido, recuerda que el sábado por la tarde, cuando al filo de las 17.30 horas, un ejemplar se acercó a la orilla en Melenara, el cielo estaba nublado, lo que pudo desorientar al animal que, con toda probabilidad llegó hasta ese punto persiguiendo a su presa.

Suelen alimentarse de sardinas y lebreles blancos, y son "animales tímidos y huidizos", por lo que evitan acercarse a la costa cuando hay gente.

"Inofensivos"

Ninguna de las especies de tiburones que viven en la costa canaria, entre las que se encuentran el martillo, el angelote, la raya o las mantelinas, entre otras, es peligrosa, por lo que cuando sean avistadas no debe cundir el pánico, asevera este experto. No obstante, puntualiza que es entendible la reacción del Ayuntamiento de Telde o el de San Bartolomé de Tirajana al determinar el cierre de la playa para el baño "porque siempre puede haber alguien a quien le dé por intentar sujetar al animal por la cola y que este se sienta acorralado y reaccione para defenderse".

No obstante, "no conozco todavía el caso de ningún ataque de tiburón en Canarias, sea de la especie que sea". Lo que sí ha ocurrido es que le robe la captura a algún pescador submarino.

Señal de que todo va bien

La presencia de tiburones en las islas es, a juicio de Castro, "una señal de que el ecosistema está relativamente bien; cuando desaparezcan, será porque la cosa está chunga". En lugares como el Mediterráneo, muchas especies están extinguidas, pero en Canarias, con la pesca artesanal y la prohibición de pescar estos animales, se están protegiendo.

En La Graciosa, por ejemplo, añade el director del departamento de Biología de la ULPGC, habían desaparecido, pero han regresado y se alimentan, sobre todo, de trompeteros.

Eso sí, son animales que se acercan a la costa de forma estacional para reproducirse, como el angelote, en julio y noviembre, y la mantelina, en septiembre, sobre todo.

El año pasado en Las Canteras, recuerda Castro, se vieron varios martillos juveniles y "en Las Teresitas hay una guardería de angelotes pequeños porque hay poca predación y comida como sardinas pequeñas".

Lo ocurrido en Telde este fin de semana y también en San Agustín, donde se vio un tiburón cerca de la costa, "es algo anecdótico", sentencia el experto que apostilla que no debe crearse alarma social porque "no se trata de tiburones blancos o tigres ni estamos en Sudáfrica o California".