Kilo liquida todas sus telas y cierra sus puertas tras 38 años de historia en Telde

La decisión de poner fin a este negocio, aunque ha sido muy meditada por su dueña, ha cogido por sorpresa a sus clientes

Los tejidos se venden estos días a mitad de precio y la ropa tradicional canaria, con un descuento del 30%

Un comercio histórico de Telde, Kilo, anuncia su cierre y liquida todos sus artículos con descuentos del 50 y el 30%

LP/DLP

"Hemos sido muy afortunados por haber estado 38 años ayudando y aconsejando para que cada cliente consiguiera realizar sus propósitos, ahora toca cerrar". Con este mensaje, los responsables de la tienda de tejidos Kilo de Telde anunciaban en las redes sociales y a través del WhatsApp el final de este negocio que forma parte de la historia del barrio de San Gregorio.

Pero antes de cerrar de forma definitiva sus puertas, Kilo liquidará todas sus existencias con un 50% de descuentos en sus telas, una oferta a la que decenas de personas no se han podido resistir. El mismo lunes, antes de la apertura de la tienda, ya había cola en la calle Luján Pérez, en la zona comercial abierta de San Gregorio.

Uno de los primeros en llegar fue Octavio Reyes, junto a su hija y su mujer, que querían aprovechar la oportunidad para comprar ropa tradicional canaria, telas y otros artículos a precios reducidos. Ellos se enteraron a través de un grupo de WhatsApp y no dudaron en acudir "para ver qué había".

Como él, varias decenas de personas se han acercado a este negocio en el que la dueña, Teresa Castellano, y una de sus empleadas, no han parado de vender tejidos y responder a preguntas.

Algunos de los clientes que han respondido al aviso de liquidación por cierre de el Kilo

Algunos de los clientes que han respondido al aviso de liquidación por cierre de el Kilo / LP / DLP

Decisión dura y meditada

"Esta no ha sido una decisión de un día para otro", afirma Teresa, que llevaba más de un año dando vueltas a la idea. Y es que a pesar de ser uno de los negocios más consolidados de la ciudad y de la gran cantidad de personas que han acudido estos días a comprar telas, "las ventas ya no son las mismas porque la gente no cose tanto".

Estos días lo que más se ha vendido es ropa tradicional, con un 30% de descuento, y telas para elaborarlas. Los tejidos pueden comprarse, hasta final de existencias, a mitad de precio. Los artículos de mercería, por ahora, mantienen su coste habitual.

Sin embargo, la dueña del Kilo explica que "aquí se vende de todo, no solo para hacer ropa tradicional. Cuando alguien tenía una boda o una orla o lo que fuera, venía a comprar porque tenemos de todos los géneros".

Como un hijo

Más allá de que el negocio no es todo lo próspero que fue, Teresa Castellano acusa problemas de salud. "Tengo los hombros luxados de tanto tirar de los rollos de tela y constantemente tengo que estar con un cabestrillo, y de tanto cortar con las tijeras, las manos están fatal también".

Teresa confiesa que pese a que es una decisión meditada y que sabe que ahora tendrá tiempo para descansar y disfrutar, este "es un momento triste, porque cuando creas un proyecto así es como si fuera un hijo". Y a su tristeza se suma la de sus clientes, que se muestran incrédulos. "Desde que publiqué en Instagram el mensaje me han escrito muchas personas preguntando si era en serio".

Por otro lado, quiere agradecer a su clientela el apoyo mostrado durante estos 38 años y la gran respuesta que ha recibido desde que dio a conocer, el viernes, su decisión de cerrar, algo que no será inmediato, sino cuando se agoten las existencias.

Tener stock

Allí estaba también Josefina Jimeno, una "costurera aficionada", como se define, que aunque ese día no pensaba comprar, estaba mirando las opciones para volver otro día con su prima "para comprar telas, sobre todo las básicas, algunos encajes e hilos" para "algunos proyectos que queremos hacer durante las vacaciones y para tener un pequeño stock en casa".

Lo mismo hará Mariola, pero sobre todo con tejidos para la elaboración de vestimenta tradicional. Ella, que es costurera y maestra de bailes canarios, se equipó con telas para la elaboración de blusas, pantalones, chalecos y faldas con los que seguirá 'vistiendo' las romerías y a las agrupaciones folclóricas desde su taller en San Gregorio.