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Este es el hospital olvidado que protegió a Canarias durante las epidemias del siglo XIX

Fue una de las infraestructuras sanitarias más avanzadas diseñada para aislar enfermedades contagiosas que llegaban por el mar

Ahora forma parte de la Base Aérea de Gando

Lazareto de Gando

Lazareto de Gando / Francisco Chirino en Fotos antiguas de Canarias

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

Cinco años después del inicio de la pandemia de la COVID-19, la memoria colectiva vuelve la mirada hacia otro momento de crisis sanitaria. A finales del siglo XIX, cuando Canarias era un hervidero comercial sin apenas recursos médicos, surgió la idea revolucionaria de construir un hospital en aislamiento total para evitar que las epidemias que llegaban en barco arrasaran la población.

Así nació el Lazareto de Gando, una joya de la medicina preventiva, olvidada por muchos, pero rescatada estos días por el creador de contenidos Luis Cabrera Rodríguez junto a Samuel Azofra, desde su proyecto Historias para gandules (@historiaparagandules en TikTok).

Una respuesta ante la amenaza

“Hasta principios del siglo XX, el único medio de transporte para entrar en las islas eran los barcos”, relatan al inicio de su vídeo. Miles de personas llegaban desde Europa, América o la península y los puertos se convertían en focos de contagio.

Las condiciones higiénicas eran mínimas, tanto en los barcos como en tierra. El Hospital de San Martín y el de San Lázaro en Gran Canaria no daban abasto. Fue entonces cuando surgió la necesidad de construir un espacio sanitario especializado, lejos de las zonas pobladas, concretamente un lazareto.

Lazareto, 1941

Lazareto, 1941 / Francisco Chirino en Fotos antiguas de Canarias

Pionero en medicina y arquitectura

El Lazareto de Gando comenzó a construirse en 1887 y se terminó en 1893. El proyecto fue obra del ingeniero Juan de León y Castillo, bajo una ideología liberal y utilitarista influenciada por el pensamiento inglés del momento.

Según recoge la Memoria Digital de Canarias, el establecimiento se dividía en cuatro zonas: un departamento limpio para el personal, otro de observación para las cuarentenas, un área para los buques de “patente sucia” y, finalmente, un pabellón para los enfermos ya diagnosticados. Cada zona estaba separada para evitar contagios cruzados, y todo el recinto confluía visualmente en una capilla central.

Juan de León y Castillo

Juan de León y Castillo / Centro Etnográfico de Maspalomas

El lazareto obedecía a una nueva concepción social: la salud pública como bien común. Corrientes de pensamiento del último tercio del siglo XIX.

Sin embargo, su funcionalidad se vio truncada por la falta de obras complementarias, como un muelle operativo, grúas y accesos logísticos. “Nunca llegó a funcionar como estaba previsto”, señalan los documentos, pero su diseño sigue siendo un ejemplo de arquitectura sanitaria avanzada.

De hospital a campo de concentración

A pesar de su limitado uso como estación sanitaria, la historia del Lazareto de Gando no terminó ahí. En 1916 el Cabildo lo solicitó para convertirlo en complejo sanitario, pero el proyecto nunca se materializó. Durante la Guerra Civil Española, en 1937, el lugar fue transformado en campo de concentración para prisioneros republicanos.

Luego, en 1946, el Ejército del Aire se hizo con los terrenos, y hoy el antiguo lazareto se encuentra dentro del perímetro de la base aérea de Gando.

En tiempos donde las pandemias recientes han marcado generaciones, mirar hacia atrás también puede ser una forma de prepararse para el futuro.

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