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San José de Las Longueras el día después del tiroteo: "Tengo pánico de salir a la calle"

Los vecinos del barrio de Telde están conmocionados por el asesinato de Josué 'el Conejero' por un presunto ajuste de cuentas

Las Palmas de Gran Canaria

El barrio teldense de San José de Las Longueras despertó este viernes conmocionado por el tiroteo que acabó con la vida de Josué, conocido como el Conejero. La noticia ha sacudido a una comunidad acostumbrada a la tranquilidad, donde cuesta asimilar que un ajuste de cuentas haya tenido lugar en una de sus calles. El narco de 38 años fue abatido con cinco disparos en el abdomen. "Tengo pánico de salir a la calle", confiesa Sandra, una vecina del barrio.

Los residentes coinciden en que se trata de una zona de gente humilde y trabajadora, donde nunca ocurren sucesos tan violentos. Sin embargo, todo ha cambiado con el estallido de tensiones entre dos clanes relacionados con el narcotráfico, que acabó con la vida de el Conejero, sobrino de José el Negro, actualmente en prisión por intentar asesinar a dos rivales.

En el lugar, sus allegados han colocado un ramo de flores y velas en su recuerdo. "Mi hermano salió y lo vio aún con vida", cuenta una vecina que prefiere no decir su nombre. "Había más vecinos intentando socorrerlo y él estaba en el suelo con sangre, no se podía mover", cuenta. La poca costumbre de este tipo de crímenes hizo creer a la vecina, -que veía la televisión cuando ocurrió- que los disparos eran petardos. Solo fue hasta que escuchó el vocerío cuando entendió que algo grave había sucedido, y que no se trataba de unos chiquillos jugando.

"Ha sido impensable"

Sandra se dirigió este viernes con la intención de ayudar a un familiar dependiente, pero también para advertirle que redujera sus salidas a la calle. También a su hijo adolescente de 16 años, que ocasionalmente va de visita a la casa familiar. "Tengo miedo de que mis hijos salgan y me los maten", cuenta. La calle donde se produjo el crimen es una vía por la que suele pasar casi a diario a esa misma hora. Por suerte, ayer no fue uno de esos días, pero ahora no camina tranquila. "Imagínate que hubiera pasado ayer y me meten un tiro", reflexiona.

"Tengo miedo, cinco tiros no es una cosa normal. ¿Quién me dice a mí que no puede haber una bala perdida?", cuestiona María mientras espera la guagua. La mujer tiene esperanzas de que las aguas se calmen, y que esto no implique un incremento de la inseguridad. "Esto significa que hay droga o armas en el barrio, yo quiero vivir tranquila, a mí no me interesa", apunta.

Aunque ahora es un barrio apacible, San José de Las Longueras ha tenido un pasado complicado. Juan Carlos, nacido y criado allí, recuerda los años 80 como una época marcada por la inseguridad y el consumo de drogas. A pesar del pasado de la zona, Juan Carlos nunca imaginó que el barrio presenciara un asesinato. "Estas cosas las vemos en las noticias de Colombia, pero en Canarias nunca", comenta, aún incrédulo.

"Ha sido algo impensable. Estábamos todos los vecinos asomados, con los pelos de punta", recuerda Francisco desde la ventana de su casa. Aún le cuesta creer que a unas pocas calles de su hogar hayan matado a tiros a una persona. "No quiero pensarlo más, no me lo termino de creer", concluye impresionado.

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