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Así es la ermita que se borró en la historia: documentos, linderos y toponimia sitúan su huella en la calle Don Esteban de Telde

El profesor de Historia Enrique C. Alonso Morales rescata la historia de este pequeño espacio sagrado que, nacido en los albores de la ciudad tras la conquista castellana, desapareció sin dejar más rastro que documentos y una devoción trasladada a otros altares

Origen de la ermita de Santa Lucía

Origen de la ermita de Santa Lucía / Telde Historia

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Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

Hubo un tiempo en que Telde apenas se alzaba entre calles empedradas y plazas improvisadas cuando, según las fuentes más antiguas, alguien decidió dedicar un espacio sagrado a la mártir de Siracusa: una humilde ermita de Santa Lucía.

De aquella construcción, coetánea del primer templo de San Juan Bautista, no queda nada en pie. Sobrevive en archivos parroquiales y documentos del Cabildo. Y, sin embargo, esa ausencia alimenta el enigma: ¿cómo pudo borrarse de la memoria un edificio nacido junto al corazón fundacional de la ciudad?

El profesor de Historia Enrique C. Alonso Morales saca a la luz, en un trabajo de investigación, las huellas documentales de este pequeño oratorio data de tierras, escrituras de compraventa y títulos de capellanía que permiten seguir su rastro entre 1525 y 1595.

Una fundación temprana

La primera mención es de 1525, en una venta de propiedades que ya cita “casas de Santa Lucía”. En 1538, el Cabildo concede un solar a Juan Balierón lindante con la “iglesia y ermita de Santa Lucía”. En 1549 vuelve a aparecer el “solar de Santa Lucía” (pleito entre Luys Diepa y los herederos de Bartolomé de Medina) y, en 1550, cuando Diepa hipoteca su vivienda, Santa Lucía sigue figurando como lindero.

El conjunto dibuja una continuidad de primero casas, después solar y, en algunos textos, “iglesia y ermita”. Todo apunta a una entidad modesta, probablemente de materiales frágiles, que nunca alcanzó la solidez institucional de otras ermitas teldenses como San Sebastián.

Una localización concreta La investigación sitúa este espacio fuera de la ciudad de entonces, entre la Heredad de las Higueras, el Albercón de los Medina y la Suerte de la Palma. El dato clave es el testamento de Juan Díaz (1557), vecino de la zona, cuyas propiedades lindaban directamente con la “casa y solar de Santa Lucía”. Esa referencia permite a Alonso Morales ubicarla en la confluencia de Don Esteban y Comandante Franco, junto a la actual avenida Pedro Agustín del Castillo. Incluso la acequia de Finollo, citada en los documentos, coincide con la que discurre aún hoy por el lugar, alimentando el antiguo albercón de los Medina. ¿Por qué desapareció? Según el profesor, su ruina pudo deberse tanto a la endeblez de los materiales como a la falta de un patronazgo fuerte que asegurara su permanencia. Al contrario que la iglesia de San Juan Bautista o el hospital de San Pedro Mártir, la de Santa Lucía quedó relegada y terminó absorbida por la fábrica parroquial de San Juan entre finales del XVI y principios del XVIII. Una devoción latente Pese a ello, la devoción a Santa Lucía no se extinguió. La imagen actual se venera en San Francisco y cada 13 de diciembre los teldenses mantienen la tradición de honrar a la santa vinculada a la vista. “La ermita de Santa Lucía nunca llegó a consolidarse como tal, pero sí existió como espacio devocional y como bien documentado de la parroquia”, concluye Alonso Morales. íDatas del siglo XVI, escrituras y títulos de capellanía confirman la existencia de una “iglesia-ermita” vinculada a la Heredad de las Higueras y al Albercón de los Medina; su rastro discurre entre la Torrecilla y el “banadero”, en la actual confluencia de Don Esteban y Comandante Franco

Lugar en que se emplazó la casa y solar de la ermita de santa Lucía / Enrique C. Alonso /Telde Historia

Una localización verosímil

La investigación la sitúa a las afueras de la ciudad de entonces, entre la Heredad de las Higueras, el Albercón de los Medina y la Suerte de la Palma. La clave es el testamento de Juan Díaz (1557), cuyas propiedades lindaban con la “casa y solar de Santa Lucía”.

Con esas referencias, Alonso Morales propone ubicarla en la confluencia de las calles Don Esteban y Comandante Franco, próxima a la actual avenida Pedro Agustín del Castillo. La acequia del Finollo, citada en los documentos, sigue discurriendo por el entorno y abastecía el viejo albercón de los Medina.

https://www.laprovincia.es/gran-canaria/2017/08/23/arraigo-historico-san-roque-9640077.html

Localización de los emplazamientos referidos y de la casa y solar de la santa (X) salvando el tiempo y la progresiva urbanización de la ciudad que ya reflejó Torriani / Enrique C. Alonso /Telde Historia

¿Por qué desapareció?

El destino de la ermita continúa abierto. Las fuentes permiten inferir que su ruina pudo deberse a la endeblez de los materiales y a la falta de un patronazgo que garantizara su permanencia. A diferencia de la parroquia de San Juan Bautista o del hospital de San Pedro Mártir, el pequeño oratorio quedó relegado y, entre 1595 y 1711, la fábrica parroquial de San Juan gozó de su propiedad y rendimiento como casa parroquial.

Hoy, al recorrer Don Esteban o su confluencia con Comandante Franco, cuesta imaginar aquel modesto ámbito devocional. Pero las escrituras de los siglos XVI y XVII, los hitos toponímicos y el plano de Torriani apuntan a la zona.

Entre capellanías, arriendos y traspasos, su memoria quedó fijada en la documentación. El hallazgo de nuevas pruebas documentales o arqueológicas podría, algún día, añadir luz sobre una de las primeras huellas religiosas de la Telde castellana.

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