El litoral de Telde se viste de luto para exigir el fin de las jaulas marinas
Cientos de vecinos forman una cadena humana en Salinetas para denunciar tres décadas de degradación ambiental y graves riesgos para la salud pública

Javier Nuez
Bajo el lema ‘Jaulas marinas no’, cientos de ciudadanos vestidos de negro formaron una cadena humana que recorrió la playa teldense de Salinetas para exigir el cierre definitivo de las piscifactorías en la costa del municipio. El acto, convocado por la Plataforma por un Litoral Limpio, escenificó el hartazgo de una comunidad que denuncia haber alcanzado un punto de no retorno con el vertido que clausuró las playas del litoral hasta diciembre tras casi 30 años de sufrir las consecuencias de convivir con la acuicultura industrial.
Los portavoces del colectivo calificaron la situación actual como el resultado de una «bomba de relojería» que estalló cuando se produjo una mortandad masiva de peces en el interior de las granjas. Según el manifiesto leído al término de la marcha, este episodio no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una «sobrecarga y hacinamiento» de lubinas que genera un vertido constante de piensos, grasas y excrementos al lecho marino.
Según la plataforma, la concesión a 355 metros de la costa de Salinetas, «incumple la ley 21/2023 de impacto ambiental» y debería haberse desmantelado en 2023 al encontrarse en una zona prohibida para la acuicultura. Por ello, demandan la retirada definitiva de las jaulas «porque representan un riesgo ambiental, sanitario y económico para nuestra costa».

Manifestación contra las jaulas marinas en la costa de Telde / José Carlos Guerra
Más transparencia
El manifiesto también exige la publicación de los informes de calidad de aguas y del vertido de octubre. Además, pide la dimisión tanto del consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias como del director general de Pesca «por dejación de control y falta de fiscalización de la actividad de la empresa y permitir la vulneración de leyes ambientales en una zona prohibida para la acuicultura».
Por otro lado, la Plataforma por un Litoral Limpio solicita al Ayuntamiento de Telde que se persone en la causa abierta por la Fiscalía de Medio Ambiente «para depurar todas las responsabilidades». El alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, acudió a la concentración de Salinetas vestido con la camiseta negra que lucieron todos los asistentes.
Área restringida
Bego Ruiz, una de las portavoces de la plataforma, insiste en que los vecinos «están cansados tras 30 años de contaminación marina» y señala que la empresa, que tiene concesión para 36 jaulas, «está operando 52» y que las 22 frente a Salinetas, llamadas ‘Melenara 2’, «se encuentran en un área donde la acuicultura está restringida».
«Cincuenta mil peces por jaula, con el pienso que lleva asociado, más aceites y excrementos, todo eso ha llevado a que la biodiversidad marina de la zona haya quedado completamente anulada», explica. «He tenido un déjà vu con lo sucedido en octubre porque llevamos años sufriendo las consecuencias de malos olores y suciedad y ahora le ha estallado a la empresa cuando se le han muerto los peces», relata Ruiz. «Nuestro trabajo no es saber qué es lo que ha originado la mortandad de los peces, lo que queremos es acabar radicalmente con la contaminación de nuestra bahía», concluye.
José Manuel Espiño, vecino de Salinetas y representante del grupo ecologista Turcón, solidarizado con la causa de la Plataforma por un Litoral Limpio, señala que el acto de este sábado simboliza el cierre de la primera fase de una lucha que continuará «hasta que quiten las jaulas».
La falta de información pública provoca que el debate sobre la causa del vertido haya sido uno de los temas de conversación entre los asistentes. «¿Qué pasa con el emisario submarino que sale de la zona industrial? ¿Tiene los parámetros de control y de depuración del agua correctos o es solo primario?», se pregunta Espiño. «¿Y la empresa de acuicultura tiene control y depuración?», le responde Isabel Placeres, miembro de la plataforma convocante.
«Llevamos meses esperando los resultados de la analítica, de información general, reclamando transparencia y no nos ha llegado nada, la callada por respuesta desde las instituciones salvo para decirnos ‘que no demonicemos a la empresa’», comenta Placeres. «No estamos demonizando a nadie, sólo queremos dejar de bañarnos en mierda», concluye.
Impacto ambiental y de salud
Espiño hace hincapié en la pérdida de la biodiversidad marina en la zona y señala la desaparición de especies filtradoras. «Si desaparece del ecosistema esa población de peces, que es la primera que detecta contaminación como en la tierra son los líquenes, es señal de que el mar está enfermo», apunta.
En ese sentido, también pone el foco en los problemas de salud detectados en la zona y la preocupación de los residentes que alertan sobre la aparición de cuadros clínicos frecuentes entre los bañistas habituales como infecciones cutáneas, de oído y urinarias vinculadas a la calidad del agua.
Espiño reconoce que todos estos casos los está recogiendo tanto la Plataforma por un Litoral Limpio como el colectivo Turcón para una posible demanda jurídica. «De momento estamos viendo cómo se puede caminar y que sean instituciones como el Ayuntamiento de Telde las que la hagan porque son los que gobiernan y los que tendrían que defender a la ciudadanía», apunta.
Sea por parte de unos o de otros, tiene claro que el proceso acabará en los tribunales «porque esta vergüenza sigue como si no pasara nada, que aquí han cerrado las playas pero la empresa ha seguido funcionando».
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