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Telde

Piedra volcánica y vidrieras renovadas: estas son algunas de las mejoras que lucirá la iglesia de San Gregorio en Telde

Los trabajos de rehabilitación finalizarán antes de abril con los pilares del templo reforzados y con una fachada impermeabilizada con mortero de cal

Trabajos en el exterior de la iglesia de San Gregorio, en Telde

Trabajos en el exterior de la iglesia de San Gregorio, en Telde / LP/DLP

Elena Montesdeoca

Elena Montesdeoca

Telde

Piedra volcánica en la cúpula, vidrieras rehabilitadas, pilares reforzados y una fachada libre de humedades. Las obras de rehabilitación de la iglesia de San Gregorio, en Telde, encaran ya su recta final con el interior del templo prácticamente renovado. Tras culminar la mayor parte de los trabajos en el interior, los operarios han iniciado ahora la fase centrada en la mejora de la fachada principal y de las paredes laterales. Estas superficies están siendo impermeabilizadas mediante la aplicación de un mortero de cal y una pintura especial en tres de las cuatro caras del edificio, con el objetivo de evitar que las humedades vuelvan a afectar a la estructura.

Los trabajos de rehabilitación de la iglesia de San Gregorio comenzaron en febrero de 2025 con las mejoras en el interior del templo. Las actuaciones incluyeron el remozado de todas las naves y la recuperación de la piedra volcánica original de la cúpula que permanecía oculta bajo el enfoscado. Asimismo fue necesario retirar varias vidrieras, algunas por el riesgo de desprendimiento debido a su deterioro y otras para su rehabilitación. «Ahora mismo no están colocadas, pero esperamos que estén listas antes de la inauguración», explicó Daniel Castañeda, arquitecto responsable de la obra.

Durante el desarrollo de los trabajos los operarios detectaron que el problema de deterioro de las vidrieras también afectaba a otra ubicada hacia el callejón lateral del templo y a una más en la fachada principal. Aunque en estos casos el riesgo de desprendimiento no es tan elevado, ambas deberán ser sustituidas o rehabilitadas en un plazo no muy lejano. No obstante, su actuación no podrá incluirse en esta fase final de las obras. «Lo ideal habría sido rehabilitarlas todas», subrayó el arquitecto.

Posibles focos de las humedades

Además, en las próximas semanas se acometerá la rehabilitación de varios pilares del anexo del templo, afectados por problemas de capilaridad derivados de la humedad. Esta situación está relacionada con la presencia de un aljibe en la zona central de la iglesia y con el pasado hidráulico del enclave, ya que en el lugar donde hoy está ubicado el templo existió en el siglo XVI un ingenio azucarero, así como una acequia que atravesaba la zona, elementos que han contribuido a la problemática actual de humedades. «Estas son algunas de las cuestiones que los vecinos de aquí me han comentado y, aunque no manejo una información concreta, podrían ser causantes de estos deterioros», argumentó Castañeda.

El exterior del templo también se ha visto afectado por la capilaridad, una situación que provocó el desprendimiento del enfoscado de los muros, un problema que hasta ahora no se había abordado de raíz. «Lo que se había hecho era pintar la zona dañada, pero no se había solucionado el problema», explicó el arquitecto. La humedad del muro de carga, que actúa como una esponja al absorber el agua, terminó deteriorando el revestimiento hasta que se desprendió. Por ello, los operarios en esta intervención han retirado todo el material suelto y han aplicado un mortero de cal, una solución que ofrece mayores garantías frente a futuras filtraciones.

Piedras volcánicas también en el exterior

Asimismo, las paredes exteriores lucen ahora los contrafuertes con la piedra vista, un elemento que hasta la fecha permanecía oculto bajo una capa de pintura blanca y que ha sido recuperado con los trabajos de rehabilitación que se han llevado a cabo durante las últimas semanas.

Aunque todavía no hay una fecha cerrada para la inauguración del templo tras su rehabilitación, todo apunta a que los trabajos podrían estar concluidos aproximadamente en el mes de abril, un año después del inicio de las obras.

Las actuaciones han sido financiadas mediante una subvención del Cabildo de Gran Canaria, a través del área de Presidencia y Movilidad que dirige el consejero Teodoro Sosa, quien realizó una visita el pasado mes de agosto a la iglesia de San Gregorio y también a la de San Juan junto al alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, para comprobar en primera persona el avance de las mejoras ejecutadas en el interior de ambos templos situados en el municipio.

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