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La empresa de acuicultura Aquanaria estudia adelantar a 2026 el cierre de su instalación en Melenara por la persistencia de vertidos en el emisario

La compañía baraja el cese anticipado de su actividad debido a la mala calidad del agua y a las inspecciones desfavorables del Gobierno de Canarias en el entorno del emisario 222

Bandera roja en la playa de Melenara y, al fondo, jaulas marinas de la empresa Aquanaria

Bandera roja en la playa de Melenara y, al fondo, jaulas marinas de la empresa Aquanaria / ANDRES CRUZ

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La empresa acuícola Aquanaria está valorando adelantar a 2026 el desmantelamiento de su instalación de cultivo marino situada frente a la playa de Melenara, en el municipio de Telde. La decisión, aún en estudio, responde a la persistencia de problemas relacionados con la calidad del agua en el entorno del denominado emisario 222.

Según ha comunicado la compañía este sábado, los controles y analíticas realizados en los últimos meses apuntan de forma reiterada a la presencia de indicadores compatibles con vertidos insuficientemente depurados, tanto de origen fecal como industrial. Estos resultados ya han sido trasladados a las autoridades competentes, en paralelo a inspecciones desfavorables efectuadas por el Gobierno de Canarias.

Controles periódicos y resultados preocupantes

Aquanaria, que desarrolla actividad acuícola en aguas canarias desde hace cuatro décadas, ha puesto en marcha un programa sistemático de toma de muestras en el entorno del emisario 222 durante las últimas semanas. Los análisis, realizados de manera regular, reflejan parámetros que la empresa considera incompatibles con un entorno marino de alta calidad.

En mayo de 2025, la empresa tomó la decisión de desmontar la instalación durante 2027, aunque la concesión de actividad es válida hasta 2029

Para una instalación de cría de peces en mar abierto, la calidad del agua es un factor esencial. La presencia de un emisario municipal cercano sin garantías suficientes en materia de control y tratamiento de aguas residuales supone, según la compañía, un riesgo operativo y ambiental difícil de asumir.

El precedente de octubre de 2025

La preocupación actual se enmarca en el contexto de lo ocurrido en octubre de 2025, cuando un vertido químico externo —actualmente bajo investigación judicial— provocó una mortandad masiva de peces en la instalación de Melenara. Aquel episodio generó pérdidas económicas millonarias y puso de manifiesto el impacto que este tipo de incidentes puede tener sobre la biodiversidad marina y la viabilidad de las explotaciones acuícolas.

Desde entonces, la empresa mantiene la instalación operando con una población muy reducida de peces como medida preventiva para limitar riesgos ante la posibilidad de nuevos vertidos.

Imagen de archivo del almacén de empaquetado de lubina de Aquanaria en el polígono de Las Majoreras, en Ingenio.

Imagen de archivo del almacén de empaquetado de lubina de Aquanaria en el polígono de Las Majoreras, en Ingenio. / LP/DLP

Un calendario de cierre que podría adelantarse

La instalación de Melenara cuenta con una concesión administrativa en vigor hasta 2029. No obstante, ya existía un compromiso previo de desmantelamiento fijado inicialmente para 2027. Ahora, ante la falta de garantías suficientes sobre la calidad del agua en el entorno del emisario 222, Aquanaria estudia adelantar ese calendario a 2026.

La empresa subraya que, desde el punto de vista legal, podría continuar su actividad hasta la finalización de la concesión. Sin embargo, considera que la persistencia del problema supone una amenaza objetiva para la continuidad operativa y para el entorno marino.

La compañía insta otra vez a las administraciones responsables a que adopten y garanticen las medidas necesarias para solucionar de manera definitiva los problemas de contaminación fecal e industrial de las aguas

El posible cese anticipado de la actividad en Melenara no implicaría, según la compañía, una renuncia a exigir soluciones estructurales en materia de saneamiento y depuración. La gestión de las aguas residuales urbanas es competencia de las administraciones públicas y está sujeta a la normativa estatal y europea en materia de tratamiento de aguas.

Llamamiento a soluciones estructurales

Aquanaria insiste en la necesidad de que las administraciones responsables adopten medidas técnicas y transparentes que garanticen la correcta depuración y control de los vertidos en el emisario 222. La empresa recuerda que fue la primera perjudicada por el episodio de octubre y que denunció los hechos ante las autoridades, colaborando con la investigación en curso.

El debate sobre la calidad del agua en el litoral de Melenara no solo afecta a la actividad acuícola, sino también a la salud ambiental y al uso recreativo del espacio costero. La protección del medio marino es una prioridad recogida en la legislación española y europea, en línea con los objetivos de la Directiva Marco del Agua y la Directiva sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas.

Actividad normal en otras instalaciones

Mientras se analiza el futuro de Melenara, Aquanaria señala que continúa operando con normalidad y bajo estándares ambientales estrictos en otras instalaciones de la isla. La empresa reafirma su compromiso con la transparencia, la información verificada y el cumplimiento de la normativa ambiental vigente.

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