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Telde

De garaje a hogar lleno de amor: así es la nueva vivienda repleta de esperanza de Chemi, adolescente de Telde tras un accidente

El joven de 14 años quedó sin movilidad tras un incidente en las piscinas de La Laja, y en seis meses su familia transformó la cochera de los abuelos en una casa accesible diseñada para su vida diaria

Noelia Pérez, la madre de Chemi, empuja la silla por la rampa que ha habilitado la concejalía de Obras Públicas.

Noelia Pérez, la madre de Chemi, empuja la silla por la rampa que ha habilitado la concejalía de Obras Públicas. / José Pérez Curbelo

Elena Montesdeoca

Elena Montesdeoca

Telde

Un hogar hecho a medida, lleno de amor, cariño y esperanza. Así es el lugar al que se ha mudado Chemi, un adolescente de 14 años y vecino de Telde, concretamente del barrio de La Primavera, que cuenta con un apoyo familiar tan difícil de explicar como fácil de ver. El pasado verano, en un día cualquiera en las piscinas naturales de La Laja, un salto al agua terminó en un fuerte golpe que cambió su vida para siempre. El accidente le dejó sin movilidad en las piernas y con limitaciones también en las manos. Durante los seis meses que permaneció ingresado su familia decidió transformar la preocupación en acción. Aprovecharon ese tiempo para rehabilitar el garaje de la casa de los abuelos y convertirlo en una vivienda adaptada a sus necesidades. Un espacio pensado para su día a día y construido, sobre todo, con el amor de quienes no se han separado de él en ningún momento.

La noticia cayó como un jarro de agua fría para toda la familia. De un momento a otro tuvieron que asumir una realidad completamente distinta y, sobre todo, unirse más que nunca para encontrar soluciones rápidas y eficaces para la nueva vida que comenzaban a construir junto a su hijo. Los miedos estaban a flor de piel, pero también la determinación de que Chemi pudiera tener la vida más cómoda posible. Con ese objetivo claro, Noelia Pérez, su madre, arrimó el hombro junto a su marido y a los abuelos del joven. Entre todos tomaron una decisión: rehabilitar el garaje de la casa familiar y convertirlo, desde cero y en apenas seis meses, en un hogar adaptado a sus necesidades. Un espacio pensado para su día a día y construido, sobre todo, con el esfuerzo y el amor de toda la familia.

El Ayuntamiento le ha hecho llegar una silla adapada y ha mejorado el acceso a la vivienda

Ahora, en ese antiguo garaje reconvertido en vivienda, Chemi hace vida junto a su madre, el marido de su progenitora y su hermana. El espacio está pensado al detalle para su día a día: una habitación amplia, una cama articulada, puertas correderas y un baño completamente adaptado que facilita su movilidad dentro de casa. Aun así, todavía quedaban algunos pasos importantes para mejorar su autonomía. El primero era contar con una silla de ruedas adaptada a sus necesidades y el segundo, mejorar el acceso a la vivienda. Dos deseos que esta misma semana se han hecho realidad ya que desde la concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Telde le han entregado una silla de ruedas adaptada, mientras que desde la concejalía de Obras Públicas y Vivienda se ha llevado a cabo la adecuación del acceso a la vivienda, con la eliminación de barreras como bordillos y desniveles para que entrar y salir de casa deje de ser un obstáculo en su día a día.

Una madre enormemente agradecida

"Quiero agradecer enormemente a la asociación Aidddia, que ha sido la que ha donado la silla para mi hijo, así como a todas las personas que lo atendieron en el hospital durante el tiempo que estuvo ingresado. También, por supuesto, a la gestión que ha hecho el Ayuntamiento de Telde”, recalcó su madre, Noelia Pérez. Para ella, en estos momentos todo suma. El camino no ha sido fácil y la situación ha sido dura para toda la familia, pero asegura que cada esfuerzo merece la pena cuando cada mañana ve la cara y la sonrisa de su hijo. Ahora, poco a poco, la familia se marca nuevos objetivos: que Chemi pueda recuperar, dentro de sus posibilidades, una vida lo más normal posible. Entre ellos, volver a estudiar en un instituto adaptado o recibir clases en casa, además de jugar al ping-pong. "Lo han admitido en la selección española del ping-pong", celebró Noelia.

La fuerza y la demostración de que los baches se afrontan mejor en familia se reflejan claramente en la casa de Chemi. “Mi marido también es una persona fundamental. Es el que, con sus chistes y vacilones, consigue que Chemi se ría y desconecte”, subrayó Noelia, quien agradece enormemente la alegría que aporta en casa, especialmente en los días más grises. Originario de Nador, en la zona rifeña de Marruecos, pero con el corazón asentado en Gran Canaria desde hace años, para Noelia es su apoyo imprescindible, su mano derecha en el día a día y una pieza clave en esta nueva etapa que afronta la familia.

"También agradezco mucho al club de fútbol Vallinanar y, por supuesto, a mis padres”, añadió Noelia, quienes incluso se han comprado un coche nuevo con capacidad para la silla de Chemi, para que toda la familia pueda salir de paseo juntos y con la mayor comodidad posible. Un gesto que refleja perfectamente el amor, la unión y la resiliencia que sostienen a esta familia día a día.

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