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Telde

El archivo sacerdotal de Fernando Ojeda, el hombre que más sabe sobre los curas de Telde

Entre estampas, fotografías y documentos antiguos, Fernando Ojeda y Pedro Suárez reconstruyen la historia de los curas que han pasado por Telde a lo largo de los siglos. El archivo, fruto de años de búsqueda , no solo preserva rostros y nombres, como el del párroco de 1868 Jiménez, sino que da vida a un legado.

Fernando Ojeda en su despacho con la lista de curas en su mano.

Fernando Ojeda en su despacho con la lista de curas en su mano. / Andrés Cruz

Elena Montesdeoca

Elena Montesdeoca

Telde

El arte de coleccionar no es algo que todo el mundo entienda, pero el teldense e ingeniero industrial Fernando Ojeda lo lleva en la sangre. Desde que tiene uso de razón ha sentido la curiosidad de investigar, leer y guardar todo aquello que le llama la atención, una pasión que con los años se ha convertido en una auténtica labor de archivo. Ahora, en plena actividad con varios proyectos en marcha, se ha embarcado en una nueva aventura: elaborar un archivo sobre todos los sacerdotes que han pasado por Telde o que, habiendo nacido en el municipio, desarrollaron su labor pastoral en otros lugares, como por ejemplo José Jiménez Quevedo, que fue párroco en San Juan en 1868.

En esta tarea le acompaña su amigo y compañero de afición Pedro Suárez. Entre ambos han reunido ya una importante documentación y esperan tener listo, coincidiendo con las fiestas del Cristo de Telde, un archivo digital con las estampas de los sacerdotes en el día de su ordenación y de su primera misa. Un trabajo de memoria que, poco a poco, va tomando forma.

Ojeda reside en pleno corazón del municipio y es en un rincón muy especial de su propia casa donde da rienda suelta a esta afición. En unos despachos convertidos casi en santuario de la memoria pasa gran parte de sus días rodeado de periódicos antiguos, carpetas rebosantes de documentos y todo tipo de hallazgos que cuentan pequeñas historias del pasado. Entre montones de papeles que van y vienen, es ahí donde toma forma su meticuloso trabajo de búsqueda e investigación sobre los sacerdotes vinculados a Telde. Lejos de ser una idea improvisada, este proyecto tiene raíces profundas: nace del esfuerzo previo de algunos familiares de su compañero Pedro, quienes durante años han reunido con paciencia las estampas de las ordenaciones.

Clasificación

El ordenador de sobremesa que Ojeda tiene en su despacho está prácticamente desbordado de documentos, como si en su interior se agolpara toda una vida de recuerdos por ordenar. Entre carpetas digitales y archivos clasificados, conserva ya más de un centenar de imágenes: estampas de sacerdotes, fotografías de las mismas y retratos antiguos en blanco y negro que capturan los rostros de quienes, en algún momento, formaron parte de la historia religiosa de Telde, ya fuera en sus iglesias o en otros destinos. Algunas de estas piezas se remontan a hace varios siglos. Detrás de cada imagen hay horas de búsqueda, contraste y dedicación, en una labor que Fernando y su compañero Pedro han ido tejiendo con paciencia durante más de tres años de investigación.

Fernando muestra una de las fotos del archivo.

Fernando muestra una de las fotos del archivo. / Andrés Cruz

La exposición que preparan estos dos apasionados de la memoria estará organizada en varias fases bien definidas: sacerdotes singulares, sacerdotes vinculados con Telde, sacerdotes nacidos en el municipio y párrocos de San Juan Bautista. Un recorrido estructurado que permitirá al visitante entender, paso a paso, la huella de cada uno de ellos en la historia local. «En la iglesia de San Juan de Telde existe un parrocologio donde se recoge que el primer párroco, Fray Juan, ejerció su labor entre 1486 y 1509», explica Ojeda, mientras desliza las imágenes en la pantalla de su ordenador.

Contactos

Aunque muchas de estas estampas ya formaban parte de la colección de su compañero Pedro, y otras tantas las conservaba el propio Ojeda, todavía había piezas clave que faltaban para completar el archivo. Para conseguirlas, no ha dudado en recurrir a su amplia agenda de contactos, rastreando aquí y allá hasta dar con aquellas imágenes necesarias, incluso solicitando directamente a algunos sacerdotes que aún siguen en activo. «Por ejemplo, el sacerdote actual de Telde, Antonio Juan, se comprometió a facilitarme su estampa», ratifica. Entre recuerdos y anécdotas, Ojeda también evoca traslados y cambios dentro del clero local. «Un amigo mío que ejercía como cura en Telde fue destinado a Lanzarote, y desde allí trajeron a otro sacerdote para el municipio», relata, adelantando que este también tendrá su lugar dentro de la exposición.

Fotografías

Sin embargo, la colección que están reuniendo tanto Fernando como Pedro de los curas que han pasado por el municipio a lo largo de los siglos va mucho más allá de las tradicionales estampas del día de su ordenación. También incluye un archivo de fotografías en blanco y negro que retrata a varios de estos religiosos, tanto en la iglesia de San Juan de Telde como en distintos países sudamericanos, tras su partida del municipio teldense.

Aunque Fernando Ojeda ya ha reunido cerca de cien estampas de los curas, reconoce que todavía hay algunas que no posee y que no sabe si logrará conseguir. «Tampoco creo que vaya a presentar todas en la fiesta del Cristo, porque algunas de las que tengo no encajan del todo con los criterios de la exposición», señala, refiriéndose al filtro que él y Pedro han establecido para seleccionar las imágenes que formarán parte de la muestra.

De manera paralela y también con un enfoque ligado a lo religioso, Ojeda trabaja en otra colección, esta vez personal, centrada en los recordatorios que se entregan en los funerales de vecinos del municipio o de amigos y personas queridas. En su despacho ya guarda un pequeño montoncillo, al que con el tiempo se irán sumando cada vez más recuerdos. Para él, esta labor es una manera de mantener

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