Telde
Un hospital del mar y de la conciencia en tierra firme: así curan en Telde a las especies marinas varadas que llegan a Canarias
En el Centro de Recuperación de Fauna Marina de Taliarte, veterinarios y especialistas atienden a tortugas y otros animales afectados por plásticos y la contaminación, en un proceso de cuidados intensivos que busca su recuperación y, siempre que es posible, su regreso al océano

José Carlos Guerra

En Taliarte, en el municipio de Telde, se encuentra un espacio que parece trasladado directamente desde el océano: un hospital de agua marina en plena tierra firme. Se trata del Centro de Recuperación de Fauna Marina, vinculado al centro de Tafira y respaldado por el Cabildo de Gran Canaria. Un lugar donde cada rincón refleja cuidado, dedicación y un mensaje claro: la protección de la vida marina es una responsabilidad compartida. Hasta sus instalaciones llegan tortugas y otros animales heridos o enfermos, muchos de ellos afectados por los plásticos y la contaminación que invaden nuestros mares. Su recuperación requiere un proceso delicado y paciente, ya que atraviesan una fase similar a un postoperatorio en circuitos de agua marina sin filtrar, diseñados para reproducir al máximo su hábitat natural. Todo ello con un objetivo final: devolverlos al océano en las mejores condiciones posibles.
Aunque este centro acoge y cuida a todo tipo de animales que llegan varados a las costas de las islas, desde delfines hasta pinzones, son las tortugas marinas -conocidas como carette carette- las que más necesitan atención. Canarias es un lugar clave para ellas, ya que forma parte del área de alimentación de los ejemplares juveniles. Lamentablemente, muchas llegan varadas a las costas por un enemigo constante: la basura en el mar. Sacos de rafia, redes abandonadas y cuerdas flotantes se convierten en trampas mortales. Al ser omnívoras, intentan comer todo lo que encuentran en el agua, y cualquier objeto flotante llama su atención, dejándolas atrapadas y heridas. «Muchas llegan con las aletas amputadas o en estado de putrefacción, y hay que proceder a amputarlas al llegar al centro», explica Ana Liria, doctora en Biología, presidenta de ADS Biodiversidad y responsable del proyecto RedTorCan.

Ana Liria Loza y una de las tortugas en recuperación en el centro. / José Carlos Guerra
Los veterinarios y trabajadores del centro se convierten durante meses, e incluso años, en la mano derecha de estas tortugas. Son ellos quienes día a día las curan, las miman y observan cómo evolucionan poco a poco. Sin embargo, no todas tienen un final feliz. Cuando los daños son muy graves, algunas nunca podrán volver al mar. Este el caso de una tortuga que actualmente se encuentra en Taliarte con dos aletas amputadas, lo que le impide regresar a su hábitat natural. En estas situaciones, cobran gran importancia los acuarios, donde pueden disfrutar de una vida mejor. «Esta tortuga está curada, pero no puede volver al mar porque sin dos aletas tiene poca estabilidad», explica la encargada. Por ello, y dado que pueden vivir hasta cien años, se trasladan a instalaciones más amplias donde tienen espacio para nadar y llevar una vida más cómoda y segura.
Alertas ciudadanas
El centro de recuperación funciona en gran medida gracias a las alertas ciudadanas. Son personas que encuentran animales varados y llaman al número de emergencias, que a su vez deriva la información a los centros de recuperación de cada isla, dentro de un sistema coordinado de atención a varamientos. «En Canarias, estas alertas provienen sobre todo de embarcaciones recreativas, que son muchas debido al turismo, de gente en la playa que los ve, y también de surfistas», subraya Liria.

Anabel y Javier realizan las curas a una de las tortugas que se encuentra en el centro. / José Carlos Guerra
No obstante, cuando las tortugas llegan en estado grave, no se trasladan directamente al centro de recuperación marina. Primero son llevadas a las instalaciones de Tafira, donde se encuentra el quirófano y el área veterinaria, para que puedan recibir analíticas, evaluaciones y, si es necesario, cirugía. Después las tortugas son trasladadas a Taliarte, donde se realiza la fase postoperatoria. Allí los veterinarios se encargan de curar las heridas, hacer el seguimiento y asegurar que cada animal evolucione de la mejor manera posible antes de su recuperación completa y vuelta al mar.
Durante los meses de verano se concentra la mayor parte de las tortugas marinas varadas en las costas de Gran Canaria. Al tratarse de reptiles, su actividad está ligada a la temperatura del agua: cuando esta es más cálida, aumenta su presencia en la zona. Desde el centro de recuperación explican que este fenómeno no solo responde a factores biológicos, sino también a la actividad humana. «En verano, las playas están más concurridas y hay un mayor número de embarcaciones en el mar, lo que facilita la detección de animales varados», señalan.
De forma paralela, ADS Biodiversidad desarrolla en las mismas instalaciones un proyecto de investigación orientado a ampliar el conocimiento sobre las tortugas marinas. Estos animales, desde que emergen del huevo y alcanzan el mar se adentran en solitario en mar abierto, donde encuentran menos depredadores y permanecen durante años hasta regresar, ya en edad adulta, a las zonas de origen.
En este contexto, se están llevando a cabo estudios hormonales con un grupo de ejemplares de los que se conoce tanto la edad como el sexo, con el objetivo de determinar en qué momento alcanzan la madurez sexual. Este proyecto se realiza en colaboración con la Universidad de Luisiana, en Estados Unidos.
Además, a través de RedTorCan se ha impulsado una red de cooperación entre las islas para mejorar tanto la atención como el conocimiento sobre las tortugas marinas. Esta iniciativa permite recopilar de forma más precisa los datos de varamientos —incluyendo el tamaño y las características de los individuos—, una información clave al tratarse de una especie amenazada. La correcta recogida y coordinación de estos datos resulta fundamental para desarrollar estrategias de conservación eficaces a nivel regional. En este portal también se incluye un apartado específico sobre el número de varamientos registrados en Canarias durante los últimos 35 años, que supera los 5.000 casos, «y es una auténtica pasada», concluye.
Suscríbete para seguir leyendo
- Quevedo rompe el silencio sobre su cambio físico y la salud mental: “No estaba del todo bien, me molestó mucho”
- Hiperdino arranca las obras para construir 577 viviendas y un centro comercial junto al Mercado de Guía
- En busca y captura por dar una paliza a un empresario para robarle en un centro comercial del sur de Gran Canaria
- La lucha de Ángel Sánchez por la vida: el exjugador de la UD Las Palmas y 'Uni', en estado crítico
- ¿Hasta cuándo durará este calor y calima en Canarias?
- El Premio Nobel de Física de 2016 se maravilla con las aplicaciones prácticas de su teoría: 'El control de la materia nos permite fabricar objetos microscópicos
- El ciclista muerto en un atropello en Ingenio era un policía nacional a la espera de juicio por narcotráfico
- Apuñalan en el cuello a un hombre a las puertas de un supermercado en Agaete
