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Telde

El grito de auxilio de las familias del centro de atención a la discapacidad de Las Longueras, en Telde: aguas fecales, baños inoperativos y presuntas «negligencias»

El colectivo de padres y madres alerta del deterioro del centro, la falta de limpieza y la escasez de personal, mientras el Cabildo anuncia mejoras en las instalaciones y en el protocolo de comunicación con las familias

Material de obras que permanece en la zona tras los trabajos

Material de obras que permanece en la zona tras los trabajos / Imágenes facilitadas por los denunciantes

Elena Montesdeoca

Elena Montesdeoca

Telde

Baños inoperativos, problemas con aguas fecales e instalaciones deterioradas. La presidenta del colectivo de padres y madres de usuarios del Centro de Atención a Personas con Discapacidad Intelectual (CADI) de San José de Las Longueras, en Telde, Elena Santana, continúa denunciando la grave situación por la que atraviesa este recurso destinado a personas con discapacidad, en el que actualmente son atendidos alrededor de 70 usuarios. El malestar de las familias, que se prolonga desde hace varios meses, se centra especialmente en las condiciones en las que se encuentran algunas dependencias del centro. Entre ellas destacan los baños ubicados en las inmediaciones de la zona de gimnasio donde, según denuncian, existen problemas relacionados con aguas fecales, malos olores, falta de limpieza y un evidente deterioro de las instalaciones.

«No tiene nada que ver cómo muestran el centro a los familiares con cómo está en realidad cuando ves la gestión desde cerca», subraya la presidenta del colectivo, quien recalca que estos problemas no son nuevos, sino que se arrastran desde hace tiempo. «Los baños están prácticamente inoperativos y hay un problema muy grande con las aguas fecales. Ahora nos han dicho que solo van a cambiar los sifones», afirma.

Sin embargo, asegura que esta es solo una de las numerosas deficiencias que presenta el centro, el más antiguo de los cuatro CADI existentes en la isla, con alrededor de 30 años de antigüedad. Santana denuncia también que, tras las obras realizadas en la piscina del centro, los operarios han dejado maquinaria y material en los alrededores, lo que ha bloqueado la zona y la mantiene inoperativa. «Ahora ahí no se puede realizar ninguna actividad», lamenta.

Suelo de las duchas.

Suelo de las duchas. / Imágenes facilitadas por los denunciantes

Lo mismo sucede con la limpieza de los aseos que, en numerosas ocasiones, se encuentran con excrementos y orines sin retirar. «Esto parece la hecatombe», continúa Santana. La presidenta del colectivo también aprovechó para echar la vista atrás y recordar lo ocurrido hace apenas unos meses, cuando, a finales de 2025, las fuertes precipitaciones provocaron inundaciones en el centro debido a goteras y filtraciones en el techo. «En ese momento dijeron que habían solucionado el problema y, cuando volvió a llover, ocurrió lo mismo», resalta Santana, quien asegura que por ahora la situación no se ha repetido «porque no ha vuelto a llover desde la última vez».

Presuntas negligencias

Santana asegura que esta situación resulta «insostenible» para los usuarios y sus familias, al tratarse de un centro que atiende a personas que requieren cuidados específicos, así como unas condiciones higiénicas, seguras y dignas. Además, advierte de que las familias se encuentran en trámite de presentar una denuncia por presuntas negligencias tras registrarse, según señala, «varios casos de caídas y golpes continuados entre los pacientes, además de quemaduras». Según apunta Santana, esta situación estaría relacionada también con la falta de personal que padece el centro lo que provoca que, en determinados momentos, los trabajadores no tengan capacidad suficiente para atender adecuadamente a todos los usuarios.

Baños inoperativos.

Baños inoperativos. / Imágenes facilitadas por los denunciantes

Fue en estas mismas instalaciones donde el pasado mes de febrero una usuaria falleció atragantada tras ingerir una albóndiga del plato de otra compañera, pese a que esta solo podía tomar una dieta troceada. «¿Dónde estaban los trabajadores en ese momento y por qué la paciente estaba sola?», se sigue preguntando a día de hoy Santana. De esta forma, la presidenta del colectivo recalca que se ha puesto en contacto en diversas ocasiones con la consejera de Política Social del Cabildo de Gran Canaria, Isabel Mena, para trasladarle las diferentes quejas sobre la situación del centro. «También le avisé de que había una denuncia en curso por las negligencias que he visto», añade Santana.

Por su parte, la consejera de Política Social del Cabildo de Gran Canaria, Isabel Mena, asegura que los trabajos para corregir los desperfectos detectados en el centro avanzan «poco a poco», debido a que las licitaciones de cada una de las actuaciones han requerido su correspondiente tramitación. Mena afirma, además, que se ha reunido recientemente con las presidentas de los colectivos de familiares de los diferentes centros para escuchar sus peticiones y conocer de primera mano sus principales demandas. No obstante, señala que no tiene constancia de que se «ejerza ningún tipo de violencia» hacia los usuarios. En cambio, la consejera sí reconoce que se va a mejorar el protocolo de comunicación con las familias, con el objetivo de informarles de manera más ágil y eficaz sobre cualquier incidencia que pueda afectar a sus hijos, como caídas, golpes u otros percances propios del día a día.

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