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Una luz al final del túnel y tres vidas por entender: José Antonio González estrena en Telde 'Hombres de aire', su obra más personal

El vecino de Telde debuta como autor teatral este sábado en el teatro Juan Ramón Jiménez con una propuesta íntima y simbólica que reivindica la sencillez, la escucha y la necesidad de mirar la vida desde lo esencial

José Antonio González, Rayco Marrero, Ismael González y Julieta Márquez.

José Antonio González, Rayco Marrero, Ismael González y Julieta Márquez. / LP/DLP

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Elena Montesdeoca

Elena Montesdeoca

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A veces, las personas se preocupan mucho más de lo necesario por determinadas cuestiones. Se desgastan intentando entender ciertas actitudes, buscando respuestas o tratando de resolver aquello que consideran problemas. Sin embargo, pocas veces recordamos que nuestro paso por la Tierra y por la vida es tan breve y delicado como una brisa de aire. Esa idea, precisamente, es la que ha querido llevar a escena el vecino de Telde José Antonio González, conocido entre sus amigos como 'Tonono', en Hombres de aire, una obra que se estrenará este sábado, a las 20:00 horas, en el teatro Juan Ramón Jiménez.

«Creo que somos una brisa de aire contra el mundo, y creo, precisamente, que la obra representa un canto a la vida y es muy simbólica», explica el autor, emocionado y con la ilusión de quien presenta por primera vez una creación propia. Aunque nunca antes había estrenado una obra de teatro como autor, reconoce que la escritura siempre ha formado parte de su manera de mirar el mundo. Actor y profesor de teatro, González ha encontrado en la interpretación una forma natural de expresar sus pensamientos y el conocimiento sobre la vida que ha adquirido durante años.

Tres facetas distintas

Para dar vida a esta historia, González cuenta con la colaboración de tres compañeros de profesión, encargados de encarnar a unos personajes que representan distintas facetas de la propia vida del autor. Clab es uno de ellos: la sencillez hecha personaje, la mirada del hombre humilde que encuentra la felicidad en las pequeñas cosas. Tiko, en cambio, encarna al hombre de negocios mientras que Nina representa, de algún modo, esa figura femenina idealizada que un hombre podría desear tener a su lado. «Se hace también un guiño a Pepe Cañadulce, un personaje popular, y Clab recoge un poco la esencia del mítico tonto del pueblo, ese ser capaz de ser feliz con muy poco», subraya González.

José Antonio González

José Antonio González / LP/DLP

Eso sí, aunque cuando comenzó a escribir la obra iba plasmando en ella todo aquello que había aprendido de la vida, fue al poner el punto final y leerla al completo cuando comprendió que, sin lugar a dudas, había dejado sobre el papel distintas facetas de sí mismo.

«Tengo cierto bagaje y, con mi edad, uno ya empieza a darse cuenta de qué carencias ha tenido, qué cosas pudo hacer y no hizo. Quiero también transmitir que es precisamente ese personaje que representa, en cierto modo, al tonto del pueblo, quien nos impregna de la sencillez de vivir. Porque vivir no consiste en tener muchas cosas, sino en disfrutar de lo sencillo», continúa el autor.

Dureza de ciertas etapas

Clab aborda también, en un momento de la obra, una etapa especialmente dura de su vida. A raíz de un defecto físico sus compañeros comenzaron a apartarlo y a dejarlo de lado, marcándolo por una característica que terminó llevándolo a atravesar un momento difícil. «Realmente los tres personajes están en coma y se encuentran en el famoso túnel, frente a una luz que los llama», subraya González.

Esa energía que atrae a los personajes también fue transformándose durante el proceso de creación. «Antes de que la obra estuviese finalizada, tuvo varios giros: al principio, esa energía tenía forma de hombre; después, de mujer; y, finalmente, de niña», desvela el autor.

Además, González recalca que otra de las cuestiones esenciales que desea transmitir al público es la necesidad de escucharnos a nosotros mismos, pero también de aprender a escuchar a quienes tenemos cerca. «El mundo necesita oyentes, porque nosotros no escuchamos y estamos instalados en nuestros egos personales», reflexiona el autor. De esta forma, sobre el escenario del teatro Juan Ramón Jiménez, Hombres de aire creará un espacio para la reflexión, la emoción y el encuentro con uno mismo.

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