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Ciencias planetarias

Vivimos los días más cortos de la historia: la rotación de la Tierra está disparada

Entre la Luna, el núcleo terrestre y el clima, una danza invisible acelera el reloj natural del planeta

Recreación artística de la aceleración en la rotación de la Tierra.

Recreación artística de la aceleración en la rotación de la Tierra. / ChatGPT/T21

EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

Madrid

La Tierra ha comenzado a girar más rápido de lo esperado. Tres días de este verano serán los más cortos jamás registrados, un fenómeno inexplicable que desafía nuestra comprensión del planeta y pone a prueba la precisión de los relojes atómicos que regulan la vida moderna.

En los últimos años, la rotación de la Tierra ha experimentado fluctuaciones inesperadas que han captado la atención de la comunidad científica.

Durante el verano de 2025, se prevé que la Tierra registre tres de los días más cortos desde que existen mediciones precisas, específicamente el 9 de julio, el 22 de julio y el 5 de agosto.

Estos días serán entre 1.5 y 1.6 milisegundos más cortos que el promedio habitual, una variación minúscula pero significativa para los estándares del cronometraje moderno.

¿Por qué se acorta el día?

La duración de un día terrestre, definida como el tiempo que tarda el planeta en completar una rotación sobre su eje, no es perfectamente constante. Aunque solemos pensar en un día de exactamente 24 horas, en realidad, este valor fluctúa por milésimas de segundo debido a una compleja interacción de factores internos y externos.

Uno de los factores más relevantes para el acortamiento puntual de los días es la posición de la Luna respecto al ecuador terrestre. Cuando la Luna se encuentra más alejada del ecuador, su influencia gravitacional sobre la Tierra cambia, alterando ligeramente la velocidad de rotación del planeta. En los días mencionados de 2025, la Luna estará en una posición que favorece una rotación más rápida.

El misterio del aumento de velocidad

Lo que resulta especialmente intrigante para los científicos es que esta aceleración reciente no encaja del todo con los modelos atmosféricos y oceánicos conocidos. Según explica Leonid Zotov, experto en rotación terrestre de la Universidad Estatal de Moscú, la causa exacta de este fenómeno sigue sin explicación clara: “La mayoría de los científicos cree que se trata de algo que ocurre en el interior de la Tierra. Los modelos actuales no logran explicar esta gran aceleración”. Zotov fue coautor de un estudio publicado en 2022 que analizaba la causa del reciente aumento de la rotación de la Tierra.

La hipótesis más aceptada es que los cambios en la dinámica del núcleo y el manto terrestre —las capas internas del planeta— están jugando un papel clave. Movimientos irregulares en el núcleo líquido, donde se genera el campo magnético, pueden alterar la distribución de masa y, por lo tanto, la velocidad de rotación. Además, la interacción entre la atmósfera, los océanos y la superficie sólida contribuye a variaciones de corto plazo, como las asociadas a fenómenos climáticos extremos (por ejemplo, El Niño).

Referencias

Admittance of the Earth Rotational Response to Zonal Tide Potential. C. Bizouard et al. JGR Solid Earth, 01 February 2022. DOI:https://doi.org/10.1029/2021JB022962

A global timekeeping problem postponed by global warming. Duncan Carr Agnew. Nature volume 628, pages333–336 (2024). DOI:https://doi.org/10.1038/s41586-024-07170-0

Tendencias a largo plazo y el papel del deshielo polar

Históricamente, la tendencia general ha sido que la rotación de la Tierra se ralentizara gradualmente, principalmente debido a la fricción de las mareas generadas por la atracción gravitatoria de la Luna. Sin embargo, en los últimos años, el planeta ha mostrado episodios de aceleración que desafían esa tendencia secular.

Un factor adicional es el derretimiento de los polos. El deshielo redistribuye grandes masas de agua desde los polos hacia el ecuador, lo que puede ralentizar la rotación, contrarrestando parcialmente la aceleración observada.

Este delicado equilibrio entre procesos internos y externos hace que las predicciones sean complejas y sujetas a revisión a medida que se obtienen nuevos datos.

Implicaciones para la medición del tiempo

Estas variaciones, aunque imperceptibles para la vida cotidiana, tienen consecuencias directas para la medición precisa del tiempo. Desde la adopción de los relojes atómicos hace más de medio siglo, la discrepancia entre el tiempo atómico (constante) y el tiempo astronómico (basado en la rotación terrestre) ha obligado a introducir los llamados “segundos intercalares” para sincronizar ambos sistemas.

Si la tendencia a la aceleración continúa, podríamos enfrentarnos a la necesidad de restar un segundo —un “segundo intercalar negativo”— antes de 2035, algo nunca realizado, según un artículo publicado en la revista Nature el año pasado.

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