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Geofísica

Fuego bajo el hielo: la advertencia climática del volcán Mocho-Choshuenco

Una investigación en los Andes chilenos demuestra cómo el derretimiento de los glaciares, acelerado por el cambio climático, puede despertar la furia latente de los volcanes

Lava incandescente desciende entre glaciares mientras un volcán despierta bajo el hielo andino, símbolo del poder oculto que el cambio climático puede liberar.

Lava incandescente desciende entre glaciares mientras un volcán despierta bajo el hielo andino, símbolo del poder oculto que el cambio climático puede liberar. / ChatGPT/T21

EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

Madrid

Ocultos bajo kilómetros de hielo, cientos de volcanes en todo el mundo permanecen en un silencio aparente. Sin embargo, este letargo podría tener fecha de caducidad: el deshielo actúa como un interruptor, capaz de activar sistemas volcánicos a una escala con posibles consecuencias climáticas globales.

 Una investigación sobre el volcán Mocho-Choshuenco, en los Andes chilenos, revela cómo el derretimiento de los glaciares puede desencadenar erupciones volcánicas más frecuentes y explosivas. Este estudio, que analiza la historia geológica del volcán, establece una conexión directa entre los ciclos de glaciación y la actividad volcánica, un fenómeno que podría tener implicaciones globales en el contexto del cambio climático actual.

El complejo volcánico Mocho-Choshuenco, ubicado en la Región de Los Ríos en Chile, es un estratovolcán compuesto por dos edificios principales: Mocho y Choshuenco. Un estudio publicado el año pasado en la revista Geochemistry, Geophysics, Geosystems, y otro presentado esta semana en la Conferencia Goldschmidt en Praga (ambos dirigidos por el profesor Brad Singer de la Universidad de Wisconsin-Madison) han permitido reconstruir la evolución de este volcán con un detalle sin precedentes, demostrando que es un ejemplo de lo que puede ocurrir con el deshielo actual del planeta.

La investigación establece que el crecimiento del volcán comenzó hace unos 300.000 años. Durante la mayor parte de su historia, hasta hace aproximadamente 37.000 años, sus erupciones consistieron principalmente en andesitas basálticas y andesitas. Sin embargo, el estudio identifica un cambio drástico en su comportamiento que coincide con el avance y retroceso de la masiva Capa de Hielo de la Patagonia durante la última Edad de Hielo.

El efecto de la presión del hielo

Durante el apogeo del Último Máximo Glacial (hace entre 35.000 y 18.000 años), la capa de hielo que cubría la región alcanzó un espesor de más de 1.5 kilómetros. El inmenso peso de este glaciar ejerció una presión colosal sobre la corteza terrestre, actuando como una "tapa" que suprimió la actividad volcánica.

Esta presión impidió que el magma ascendiera fácilmente a la superficie, provocando su estancamiento y acumulación en al menos tres reservorios discretos a profundidades de entre 4 y 12 kilómetros. Durante este período de calma forzada, el magma evolucionó. Se enriqueció en elementos incompatibles y sílice, en parte debido a la asimilación de rocas de la corteza, dando lugar a magmas de composición dacítica y riolítica.

Sin embargo, cuando la glaciación llegó a su fin y los hielos comenzaron a retirarse rápidamente (hace unos 18.000 años), la repentina pérdida de peso provocó que la corteza se relajara. Este proceso, conocido como "descompresión", permitió que los gases disueltos en el magma almacenado se expandieran violentamente, aumentando la presión interna de los reservorios.

El deshielo como detonante

Este aumento de presión interna fue el detonante para una nueva fase de actividad volcánica, caracterizada por su explosividad. El estudio destaca que, inmediatamente después del retroceso del hielo, el volcán comenzó a registrar erupciones de gran volumen, principalmente de dacita y riolita. Este período incluye la erupción de la riolita Neltume hace 11.500 años, que expulsó 5.3 km³ de material y provocó el colapso de la cumbre, formando la caldera de 3.5 km de diámetro que hoy caracteriza al volcán.

La tasa de crecimiento del volcán se disparó: pasó de menos de 0.02 km³/milenio durante la glaciación a 1.7 km³/milenio en el período inmediatamente posterior al deshielo (hace entre 12.000 y 8.000 años).

Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que el sistema de plomería del Mocho-Choshuenco no es un único gran reservorio, sino que está compartimentado en varias cámaras de magma que evolucionan de forma independiente. Esto explica por qué, incluso durante el período de erupciones silícicas post-glaciales, pudieron ocurrir erupciones de magma basáltico más primitivo, que ascendieron sin impedimentos a través de las raíces de los reservorios ya vacíos.

Referencias

Magma Chamber Response to Ice Unloading: Applications to Volcanism in the West Antarctic Rift System. A. N. Coonin et al. Geochemistry, Geophysics, Geosystems, 27 November 2024- DOI:https://doi.org/10.1029/2024GC011743

Expansion and contraction of the Patagonian ice sheet and it's influence on magma storage beneath Mocho-Choshuenco volcano, Chile. Pablo Moreno-Yaeger et al. Goldschmidt Conference 2025

Implicaciones globales en un mundo que se calienta

Aunque la relación entre el retroceso glaciar y el aumento de la actividad volcánica ya era conocida en lugares como Islandia, esta investigación es una de las primeras en demostrarlo de manera concluyente en un sistema volcánico continental.

Los hallazgos sugieren que cientos de volcanes subglaciales actualmente inactivos en todo el mundo, especialmente en la Antártida, pero también en regiones de Norteamérica, Nueva Zelanda y Rusia, podrían reactivarse a medida que el cambio climático acelera el derretimiento de los glaciares, tal como se expuso en la Conferencia Goldschmidt.

Los investigadores advierten asimismo que la creciente actividad volcánica tiene el potencial de provocar una serie de retroalimentaciones climáticas a largo plazo, ya que algunos volcanes de la Antártida podrían acelerar el derretimiento del hielo desde abajo, mientras que otros podrían ser tan explosivos que envíen material que altere el clima a las capas superiores de la atmósfera.

A la larga lista de preocupaciones relacionadas con el calentamiento global se suma ahora el hecho de que el derretimiento de los casquetes polares podría provocar más erupciones volcánicas.

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