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Neurociencias / Biología Humana

La luz de las pantallas debilita el reloj lunar femenino

Un estudio ha analizado la relación entre la menstruación, la Luna y la luz artificial: los científicos advierten una ruptura de los ciclos naturales

La sincronización del comportamiento reproductivo con una fase específica del ciclo lunar es habitual en muchas especies: aún no está claro si también fue así en el caso de los seres humanos.

La sincronización del comportamiento reproductivo con una fase específica del ciclo lunar es habitual en muchas especies: aún no está claro si también fue así en el caso de los seres humanos. / Créditos: V.CT / publicdomainpictures.net / CC0 1.0 Universal.

Redacción T21

La sincronización de la menstruación con la Luna ha disminuido notablemente desde 2010, por la luz artificial de las pantallas de smartphones y otros dispositivos: solo sigue siendo detectable cuando la atracción gravitatoria de nuestro satélite natural es muy intensa.

Una investigación publicada en la revista Science Advances y liderada por científicos de la Universidad de Würzburg, en Alemania, sugiere que la conexión de los ciclos menstruales de muchas mujeres con las fases lunares, especialmente con la Luna llena, se ha debilitado con fuerza desde la adopción masiva de dispositivos con iluminación LED y teléfonos inteligentes.

Luz azul y reloj lunar

El estudio, conducido por el investigador Charlotte Helfrich-Förster y sus colaboradores, analizó registros menstruales a largo plazo y concluyó que la sincronización permanecía detectable en periodos anteriores a 2010, pero se hizo menos frecuente en las décadas recientes. Ahora, solamente se advierte cuando la atracción gravitacional lunar es muy fuerte.

Los autores aplicaron métodos de análisis de ritmos biológicos a series temporales individuales de menstruación. Hallaron que los ciclos con una duración superior a 27 días eran los que mostraban una sincronía intermitente con la luminosidad lunar y, en algunos casos, con ciclos gravimétricos de largo periodo. Además, observaron que con la edad y con una mayor exposición a la luz artificial nocturna, los ciclos tendían a acortarse y a perder esa sincronía.

Según una nota de prensa, la llegada de la iluminación LED, con mayor proporción de luz azul, a la cual los fotorreceptores humanos son especialmente sensibles, y la proliferación de pantallas han aumentado la iluminación nocturna ambiental en grados que podrían “apagar” señales naturales, como por ejemplo el brillo lunar.

En consecuencia, la capacidad del “reloj lunar” humano para sincronizarse con la luz emitida por el satélite se habría visto reducida desde la década de 2010. Los científicos advierten, sin embargo, que los resultados muestran una fuerte relación pero no prueban aún una causalidad definitiva.

Gravedad y fisiología humana

De acuerdo a distintos especialistas que no participaron en el trabajo pero fueron consultados en una publicación de Science Media Centre, la muestra y los métodos, aunque sólidos para detectar patrones, no permiten afirmar que la Luna “controle” la menstruación humana.

Las implicaciones prácticas se mantienen como hipótesis: si existe una relación, su alteración por la iluminación artificial podría tener consecuencias para la comprensión de la biología reproductiva, la salud del sueño y quizá la fertilidad, pero hacen falta estudios adicionales para confirmar efectos clínicos.

Referencia

Synchronization of women’s menstruation with the Moon has decreased but remains detectable when gravitational pull is strong. Charlotte Helfrich-Förster et al. Science Advances (2025). DOI:https://doi.org/10.1126/sciadv.adw4096

El equipo científico también señala un hallazgo llamativo: la sincronía lunar se hace más detectable en períodos en los que la atracción gravitacional entre Tierra, Luna y Sol es relativamente más intensa, en fenómenos que tienen ciclos de decenas de años.

De esta forma, las fuerzas gravitacionales podrían desempeñar algún papel hasta hoy poco explorado, ya que no existe todavía un mecanismo biofísico claro que explique cómo cambios tan sutiles en la gravedad podrían modular la fisiología humana.

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