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Los robots ya pueden “ver” el tacto: la clave es un sensor que cambia de color

Un nuevo sensor táctil convierte la presión en señales visuales en tiempo real y abre nuevas posibilidades para la robótica, la medicina y las prótesis

El sistema combina materiales sensibles a la presión y lectura visual para ofrecer un tacto robótico más rápido, detallado y fácil de interpretar.

El sistema combina materiales sensibles a la presión y lectura visual para ofrecer un tacto robótico más rápido, detallado y fácil de interpretar. / Crédito: Queen Mary University of London.

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Pablo Javier Piacente / T21

Un equipo de investigadores británicos ha desarrollado un sensor táctil capaz de traducir la presión en color, permitiendo que los robots “vean” lo que tocan con más precisión y prácticamente sin latencia.

La robótica busca hace décadas dotar a las máquinas de un sentido del tacto más exacto y práctico, similar al de los seres humanos. Ahora, un equipo de la Universidad Queen Mary de Londres, en el Reino Unido, dice haber dado un paso decisivo en esa dirección: ha creado un sensor táctil capaz de convertir las fuerzas mecánicas en patrones de color, que son visibles al instante.

De acuerdo a un estudio publicado en la revista Science Advances, el adelanto permite a los robots “ver” lo que están tocando sin depender de complejos cálculos de reconstrucción de imagen. El punto crucial del avance está en un material sensible a la presión y al esfuerzo mecánico, que cambia de color cuando se deforma.

Traducción de datos físicos en información visual

Según una nota de prensa, el sensor incorpora un reflector extensible que funciona como una estructura capaz de ajustarse, para mapear con precisión la presión o la deformación. En lugar de leer el contacto a partir de miles de pequeños elementos electrónicos, el sistema traduce la interacción física en información visual que puede interpretarse directamente por una cámara.

Referencia

High-resolution real-time mechanochromic tactile sensors. Giacomo Sasso et al. Science Advances (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/sciadv.aee5236

Esa estrategia resuelve uno de los grandes "cuellos de botella" del tacto robótico: la tensión entre resolución espacial y velocidad de respuesta. Los sensores tradicionales basados en celdas táctiles pueden funcionar en tiempo real, pero su resolución queda limitada por el tamaño de cada celda, el cableado y las interferencias.

Un sensor táctil convierte el contacto en color y acerca robots más sensibles.

Un sensor táctil convierte el contacto en color y acerca robots más sensibles. / Crédito: ThisisEngineering en Unsplash.

Combinando las ventajas de distintos sistemas

Los sensores de visión, por su parte, ofrecen más detalle, aunque requieren procesamiento adicional, lo cual deriva en una molesta latencia. La propuesta del equipo británico busca combinar ambas ventajas: alta resolución, respuesta instantánea y una arquitectura más simple.

Desde el punto de vista práctico, las aplicaciones son de gran importancia: un robot que manipula piezas delicadas podría ajustar su agarre con máxima precisión. En el mismo sentido, una prótesis podría ofrecer una retroalimentación táctil más rica y natural. Y en el ámbito médico, sistemas robóticos de asistencia o cirugía podrían distinguir mejor entre tejidos con distinta resistencia mecánica, reduciendo el riesgo de daños involuntarios durante procedimientos de gran complejidad.

Fuente: Levante - EMV

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