Los establecimientos turísticos estarán obligados a pasar por una inspección periódica para comprobar su estado y se les podrá retirar la licencia si no renuevan sus instalaciones. La nueva Ley de Renovación Turística introduce cambios con respecto a las normas anteriores a la hora de exigir a las empresas que rehabiliten los alojamientos tanto de forma parcial como integral.

La ley de Turismo de 1995 y las Directrices de 2003 ya incluían la necesidad de renovar los hoteles y apartamentos y establecían una serie de medidas para que las empresas cumplieran. Sin embargo, en la última década este objetivo no se ha logrado y, al contrario, las zonas turísticas degradadas han provocado una pérdida de competitividad del sector turístico. Con la nueva ley se va más allá y el Gobierno introduce la obligatoriedad que tienen los establecimientos de someterse a la inspección turística.

El texto legal refuerza la idea del deber de rehabilitar y medidas para los que incumplan. Por ello, habrán una serie de sanciones que pueden llegar hasta la retirada de la licencia de explotación turística.

A la obligatoriedad de la renovación se une el principio de cumplir con el uso turístico de los establecimientos para evitar la residencialización de las zonas turísticas.

El objetivo principal sigue siendo que no se consuma nuevo suelo en la autorización de nuevas plazas alojativos, por ello el proyecto de ley introduce criterios de edificabilidad, modifica las estándares de las parcelas y aclara los planes de modernización y competitividad puestos en marcha y que gestiona la empresa pública Gesplan en las zonas turísticas más antiguas de las Islas.