Las casas rurales y el alquiler vacacional han tomado la delantera en la recuperación turística en Canarias frente a los hoteles y complejos de apartamentos de las zonas vacacionales de la costa. Las reservas de turismo rural han registrado un aumento exponencial en 2021 como consecuencia de la pandemia de la COVID-19, que ha favorecido que un gran número de viajeros se decante por destinos de naturaleza en pequeños municipios.

El consumidor de turismo rural es sensible al precio, con un 56,7% de los viajeros que han realizado sus búsquedas aplicando como filtro el rango de precio inferior a 20 euros. Sin embargo, el 10% del público ha buscado alojamientos con un precio superior a 30 euros por persona y noche.

Las características más demandadas por los turistas rurales son los alojamientos más próximos a la playa (28%) y aquellos que disponen de jardín (28%), piscina (27%), barbacoa (24%) y que se encuentran en zonas aisladas (24%).

La dependencia de las cadenas turísticas de la demanda extranjera, que tardará más en recuperarse, mantiene en el letargo a gran parte de esta oferta dependiente del turismo de masas de sol y playa.

Pero la población local sí está impulsando la reactivación del turismo rural y de interior, lo que confirma que este segmento está mejor posicionado para superar la crisis del coronavirus.

En cuanto al porcentaje de reservas en cada región, la más destacada es Islas Baleares, con el 49% de sus casas rurales ocupadas, con un aumento de nueve puntos porcentuales respecto al año anterior.

Le siguen Canarias y Navarra, con un 37% ambas. En el lado opuesto del balance, Castilla-La Mancha, con el 16% de su alojamiento rural reservado, Madrid (15%) y Extremadura, que con el 13% es la menos solicitada, según distintos informes elaborados por fuentes profesionales.