El español de Canarias, lo que llamamos el habla canaria, se distingue fundamentalmente por el seseo, pero más allá de la pronunciación tenemos el uso del ustedes en lugar de vosotros y existen numerosas palabras singulares que solo se usan en las Islas o bien palabras que tienen otra acepción diferente a la comúnmente conocida en el resto del país. Incluso entre islas hay diferencias de vocabulario y palabras distintas para designar a una misma cosa. Pero no solo palabras, también tenemos expresiones o combinaciones de palabras que enriquecen el habla canaria y, por extensión, el español, unas expresiones no siempre fáciles de entender.

En este texto te ayudamos a comprender algunas de las expresiones más coloquiales, para que no te quedes fuera de juego en tu viaje al oír hablar a los canarios.

Mi niño, mi niña

Esta expresión está muy extendida, de tal manera que ya no resulta novedosa en la Península en su acepción cariñosa, algo así como "ay, mi niño" o "ay, mi niña". Sin embargo, dependiendo de como se diga puede se una expresión cariñosa o todo lo contrario, algo así como "estás muy equivocado, mi niño" o "estás muy equivocada, mi niña", en cuyo caso el receptor se puede llegar a sentir tan ofendido u ofendida que se revire y responda: "no soy tu niño" o "no soy tu niña".

¡Chacho, chacho, chacho!

¡Chacha, chacha, chacha!

Vamos por partes, chacho o chacha es un apócope de muchacho o muchacha. Una palabra con la que el resto del país está familiarizada gracias al base Sergio Rodríguez, El chacho, nuestro jugador de baloncesto más internacional. Usada en repetición varias veces se torna en expresión para avisar a alguien de que tenga cuidado.

¡Ños!

Apócope de la expresión ¡coño! cuando se usa para denotar sorpresa o admiración ante algo.

¡Fos!

Literalmente se usa para decir que algo huele mal, pero también se emplea para espantar a alguien, dándole a entender que huele mal. Una combinación que se puede llegar a encontrar es la siguiente: ¡Ños, que fos! Dicho así viene a significar "aquí huele tan mal que apesta".

¡Chiquito marrón!

Ya que estamos escatológicos, pasamos directamente del fos a ¡menuda mierda!, que vendría a significar la expresión que nos ocupa.

¡Estás bonito! o ¡estás bonito tú!

¡Estás bonita! o ¡estás bonita tú!

No, no te están diciendo guapo o guapa, más bien te están recriminando algo que has dicho o hecho. Por supuesto, la expresión con el pronombre al final resulta más enfática y pretende ser más hiriente.