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Un punto de suspense

En el último cuarto de hora, tras el gol de Simón, los dos conjuntos tuvieron ocasiones para llevarse la victoria

De área a área y tiro porque me toca. Los últimos quince minutos del Celta-UD Las Palmas fueron un correcalles. El gol de David Simón abrió un intercambio de golpes con Raúl Lizoain, Nolito y Araujo como protagonistas. Hubo ocasiones en las dos porterías y el equipo amarillo incluso pudo llevarse la victoria.

Fue gracias a dos contragolpes, uno conducido por Wakaso y otro por Sergio Araujo. El ghanés, que debutó, entró por Jonathan Viera y al poco de salir dirigió un cuatro contra dos en el que no se entendió con Sergio Araujo. Y el argentino, poco después, acusó el cansancio y dio un pase demasiado largo a Aythami, que se había incorporado al ataque pero la fuerza del pase del punta impidió un mano a mano con Sergio Álvarez.

Y es que el equipo amarillo se lo creyó tanto que no se conformó con el empate. El timón en el tramo final lo tuvo, por pura lógica, el Celta, pero la UD siguió con la portería contraria en la mente. Sufrió mucho el equipo insular ante un rival desbocado que acabó con los atacantes Guidetti y Bongonda en el campo para hacer compañía a Nolito, Orellana y Aspas. Berizzo puso toda la carne en el asador para responder al movimiento de Herrera, que con la entrada de Aythami por Roque engañó al rival.

Nolito sembró el pánico

Si resistió la UD fue porque su defensa con cinco hombres, como ya ocurrió en el Vicente Calderón, tapó los caminos al rival. Y cuando no lo hizo surgió la figura de Raúl Lizoain. Nolito, el más incisivo, tuvo la ocasión más clara en un lanzamiento de falta, mal señalada por el árbitro, que rozó el poste.

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