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A vueltas con el césped

El plazo que marcó Tecbinor para un estado óptimo del tapiz fueron tres meses

De izq. a dcha. Toni Cruz, Paco Herrera, Miguel Ángel Ramírez y Luis Helguera ayer en el césped del Gran Canaria.

De izq. a dcha. Toni Cruz, Paco Herrera, Miguel Ángel Ramírez y Luis Helguera ayer en el césped del Gran Canaria. QUIQUE CURBELO

Al césped del Estadio de Gran Canria aún le queda. Paco Herrera, técnico de la UD Las Palmas, aprovechó la presentación del equipo 'i' + 'i' -equipo para personas con discapacidad intelectual de la entidad- para comprobar de primera mano cómo estaba el tapiz del Estadio de Gran Canaria. Y no está del todo satisfecho. Es lo que se puede destilar de sus gestos y aspavientos al volver a pisar el céspede de Siete Palmas.

Una inspección in situ donde también estuvieron presentes Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD; Toni Cruz, director deportivo y Luis Helguera, secretario técnico de la entidad. Juntos hicieron una inspección meticulosa del césped del Gran Canaria donde comprobaron que aún no está a punto. Según deslizan desde la propia entidad, a la hierba del estadio le queda más o menos un mes para alcanzar el punto de maduración necesaria.

Este nuevo tapiz se empezó a preparar una semana después del ascenso. Una última inversión por parte del Cabildo de Gran Canaria -propietario de la instalación que tiene en uso particular la UD Las Palmas- antes de dejar en manos de la entidad de Pío XII el mantenimiento del césped. De esta manera, en la semana posterior al ascenso a Primera División, el césped que hoy luce en el Estadio comenzó a ser plantado. Una plaga de otro tipo de hierba invasora obligó a que el césped tuviese que ser replantado por completo. Ese proceso, según la primera estimación que dio la empresa encargada del césped a la UD fue de tres meses.

La carga de partidos de una temporada larga, el fin de la temporada en la penúltima semana de junio, y el inicio rápido de la competición han lastrado el terreno de juego. Además, la falta de instalaciones adecuadas para completar partidos de pretemporada para dar albergue a la masa social de la UD Las Palmas, ha sido otro inconveniente con el que se ha topado la entidad en estos meses.

La única opción para que el césped estuviera disponible para el arranque de la competición era replantar. Los problemas logísticos derivados de la insularidad hacían prácticamente inviable importar césped desde la Península, sobre todo por motivos fitosanitarios en las aduanas del Archipiélago. Una opción a la que se recurrió en 2009, cuando Hardisson jardinería -la anterior contrata encargada del césped- importó 1.000 kilos de verde desde Extramadura.

Ahora Tecbinor es la empresa que gestiona el control del terreno de juego del Gran Canaria. Algo que también hacen con el césped de Barranco Seco mientras acaban la construcción del campo anexo -se espera que se finalice en el mes de noviembre-. Un rectángulo verde con el que también se espera que el césped de la casa de la UD rebaje su carga de trabajo. Mientras la alfombra del Estadio de Gran Canaria sigue esperando.

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