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UD Las Palmas. Análisis

El triángulo de Quique Setién

Tana, con 12,44 kilómetros recorridos, fue el futbolista que más campo cubrió frente a la Real Sociedad

Roque Mesa presiona al jugador de la Real Asier Illarramendi.

Roque Mesa presiona al jugador de la Real Asier Illarramendi. Efe / Urquijo

De acuerdo con la tradición budista zen se precisan tres elementos para lograr el progreso espiritual: una gran fe, una gran capacidad de duda y una gran perseverancia. Sobre esos tres principios se puede formar un triángulo que, en diferentes culturas, representa la figura perfecta. Y, a partir de la ejecución de esos tres criterios de conducta y la proyección de ese polígono sobre un terreno de juego, se puede levantar la piedra angular de un equipo de fútbol. La Unión Deportiva Las Palmas de Quique Setién, aunque tenga poco que ver con doctrinas filosóficas y nada con la geometría, es un buen ejemplo de todo eso. La noche del viernes, ante la Real Sociedad, lo demostró con esplendor.

Con el agua al cuello, con sólo seis puntos en la mochila tras la disputa de las diez primeras jornadas de la temporada, Setién recuperó su idea original para formar la alineación de la Unión Deportiva: clavó ante la Real Sociedad el mismo once que utilizó ante el Villarreal CF en su estreno. Y, en ese equipo, tres futbolistas formaron un triángulo perfecto que, con la efectividad de un motor alemán, movió al equipo amarillo: Vicente Gómez, Roque Mesa y Tana.

Generosidad y talento

Jonathan Viera y Sergio Araujo fueron los autores de los goles y todos los focos repararon en la figura de los delanteros, pero la Unión Deportiva se sostuvo y se lanzó hacia la victoria desde la medular. Y allí, ante una Real Sociedad que en la zona ancha plantó a Illarramendi y Markel Bergara, Vicente Gómez, Roque y Tana levantaron el triunfo amarillo a base de generosidad en el esfuerzo y pequeñas dosis de talento.

Nadie, entre los 28 futbolistas que participaron en el partido, consumió más tramo de campo a la carrera que Tana. El mediapunta de San Cristóbal, en su tercera aparición del curso, recorrió 12,44 kilómetros -alcanzó una velocidad punta de 28 km/h-. A su estela quedó registrado el empeño de Roque Mesa: 11,88 kilómetros, apenas un poco más que Vicente Gómez -se frenó en 11,60 kilómetros. En ese apartado, en la Real Sociedad, el futbolista que tomó más parcela fue Xabi Prieto: 11,52 kilómetros.

El despliegue físico no fue el único capítulo del juego que dominó el triángulo ofensivo de Quique Setién. Entre los tres soltaron 137 pases a sus compañeros con un alto nivel de efectividad. De ese trío, el que más conectó con el resto fue Vicente Gómez: repartió 55, con una efectividad del 85%, y dio una asistencia de gol -una joya, de cabeza, que Jonathan Viera convirtió en el 1-0 en el minuto 28-. Su compañero en el doble pivote, Roque Mesa, firmó 39 salvoconductos entre camaradas amarillos -con una efectividad del 82%-, mientras que Tana firmó 43 conexiones -76% completados- y dio un pase de gol a Araujo en el minuto 50.

En una idea -innegociable- de fútbol de orden y talento, Quique Setién parece haber dado con la piedra angular sobre la que levantar su proyecto: el triángulo equilátero que trazan Vicente, Roque y Tana.

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