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La coronación del Eibar

El rival copero de la UD, con Borja y Saúl en el banquillo, se consolida como equipo de moda tras una goleada histórica en el Villamarín

Sergi Enrich abraza a Keko tras un gol del Eibar al Betis el domingo.

Sergi Enrich abraza a Keko tras un gol del Eibar al Betis el domingo. EFE

Con rotaciones y a lo loco. Al Eibar le sale todo. El rival de la UD Las Palmas en octavos de final de Copa del Rey, cuya ida se disputa el jueves (19.30 horas) en Ipurúa, se ha superado a sí mismo. Si el curso pasado sumaba 26 puntos a estas alturas de Liga, ahora lleva 27 tras la goleada en el campo del Betis, un 0-4 que le corona como revelación de la Liga junto a Celta y Deportivo de La Coruña, con los que comparte la zona media-alta de la clasificación.

Cinco cambios en el once

Llega lanzado el conjunto armero, pleno de confianza tras la mayor goleada de su historia en Primera División, un resultado que provocó que la exigente afición del Betis pidiera la destitución de Pepe Mel. Y lo logró después de permitirse el lujo de realizar rotaciones en su once inicial.

Mendilibar realizó hasta cinco cambios en la alineación con respecto a la victoria de la jornada anterior contra el Sporting de Gijón. Jugadores tan importantes como Borja Bastón, máximo goleador, Saúl Berjón o Mauro dos Santos, por lesión, salieron del once y entraron Inui en el extremo izquierdo, Sergi Enrich en punta y Pantic en el centro de la zaga. También cambió a Luna por Lillo en el lateral izquierdo y a Adrián González por Verdi en la mediapunta. Así, en ambos partidos saltó con un solo atacante puro en contraste con lo que venía haciendo en jornadas anteriores, en las que mezclaba a Bastón con Enrich.

Pero ha llegado un punto en el que el Eibar tiene tanta confianza que no le importa. Ya lo bordaron en el Estadio de Gran Canaria en la séptima jornada, la penúltima de Paco Herrera en el banquillo. Con goles de Saúl Berjón y Borja Bastón desbordó a una UD de tono triste y deprimido y que apenas generó ocasiones ante un rival potente en el centro del campo y muy efectivo en el área contraria.

Es la receta del Eibar, el paradigma de la humildad en el fútbol y el obstáculo de los amarillos camino de los cuartos de final de Copa. Una eliminatoria entre dos equipos sin miedo, en un buen momento de forma y con la ilusión de desafiar a un gigante.

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