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Setién, fútbol y resultados

El sello del nuevo entrenador se consolida como un estilo productivo además de vistoso - En las diez jornadas con el cántabro al mando la UD es undécima

Setién, fútbol y resultados

Setién, fútbol y resultados

Cuando la UD Las Palmas contrató a Quique Setién para sustituir a Paco Herrera tenía una garantía: el equipo iba a plantear una propuesta vistosa, de posesión de balón y vocación ofensiva. La gran incógnita era la que suele acompañar a este sello, siempre rodeado de dudas sobre su efectividad, sobre todo en equipos humildes. Dos meses y medio después el cuadro insular está fuera de puestos de descenso con 17 puntos y tiene a tiro lograr la cifra mágica de 20 al cierre de la primera vuelta si gana el domingo al Málaga (17.15 horas), una proyección que prácticamente asegura la permanencia.

Esa posición en la tabla la ha conseguido la UD gracias a la escalada firmada en las diez jornadas con Quique Setién al frente, en las que se han conseguido 12 puntos, más que Valencia, Espanyol o Betis y solo uno menos que el Celta. En ese tramo de temporada la UD Las Palmas está en el undécimo peldaño, dato que refleja la productividad de la filosofía del nuevo entrenador. La victoria ante el Granada y el empate en San Mamés respaldan una trayectoria ascendente que solo ha sufrido los borrones de Gijón y Cornellà-El Prat, los encuentros en los que la UD más se ha alejado de su ideario.

Ha retado Las Palmas a varios tópicos desde la incorporación del cántabro. Para empezar, la adaptación a semejante cambio de estilo en medio de la competición. Aunque con Paco Herrera al frente la UD nunca renunciaba a la posesión, también se sentía cómoda sin balón y no tomaba tantos riesgos en campo propio. Hubo varios cambios de sistema en las primeras jornadas, mezclando defensas de tres centrales con la de dos pero el equipo no terminó de encontrarse compensado. Así, Quique Setién y Éder Sarabia comenzaron un trabajo que implicó muchas dobles sesiones en sus primeras semanas al frente.

Así, poco a poco la UD fue entendiendo el fútbol de libreta que pretendía el nuevo cuerpo técnico. En varias ocasiones los terrenos de Barranco Seco y Maspalomas se convirtieron en pizarras a gran escala y en movimiento. Eran conceptos totalmente nuevos para muchos jugadores. Garantizar líneas de pase al compañero con balón, volver a iniciar la jugada si no se encuentra la manera de profundizar, convertir al portero en un jugador de campo más y presionar para recuperar la pelota cuanto antes fueron conceptos que penetraron rápidamente en la cabeza de los jugadores.

Y para llevar a cabo su planteamiento, además de un cambio de sistema, Quique Setién reclutó a efectivos que estaban en el destierro. Así, hombres como Tana o Vicente Gómez pasaron a tener un rol capital, mientras que Roque retrasó su posición con respecto a temporadas anteriores para formar un doble pivote junto con Vicente Gómez que es el corazón y el cerebro del equipo. Activar a efectivos sin experiencia en Primera y hacerlos jugar con una personalidad desbordante es otro de los tópicos que ha derribado la UD. Porque el equipo amarillo juega con una convicción inquebrantable. Lo hace con mayor o menor acierto, pero siempre es fiel a su filosofía y no le imponen ni San Mamés ni el Bernabéu, como ya antes le había ocurrido en el Calderón y el Camp Nou. No existe el miedo escénico para los amarillos.

Setién, por decisión propia y también ayudado por las lesiones y el calendario, ha implicado a toda la plantilla a su causa. Salvo los lesionados Alcaraz y Ángel todos han tenido minutos, y el único que no ha sido titular en al menos un encuentro ha sido Wakaso. Y tanto el paraguayo como el ghanés apuntan al once el jueves en Copa del Rey, competición que ha ayudado al cuerpo técnico para mantener a todos con las orejas tiesas.

Su relación con los jugadores es exquisita, cercana pero también marcando límites. Castigó a Jonathan Viera en Cornellà-El Prat y el de La Feria lo asumió tanto que unas horas más tarde se disculpó y dio la razón al entrenador. No hubo incendio y al partido siguiente Viera respondió con una actuación fundamental y tras un gol le abrazó. La otra estrella también ha tenido una ración de suplencia y por partida doble. Se cayó en el Santiago Bernabéu y respondió a la semana siguiente con gol ante la Real Sociedad. Fue suplente ante el Granada y en la segunda parte marcó. Los jugadores reaccionan al tratamiento con el que el entrenador intenta curarles. Es el método Quique Setién, un método que ya triunfa en la UD.

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