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UD Las Palmas Protagonistas

Wakaso encuentra el tesoro

El ghanés, ubicado en la izquierda en Copa, firma su mejor duelo y reabre el debate sobre su demarcación

El centrocampista ghanés de la UD Wakaso mira el balón, ante Lillo (16), en la ida de los octavos de final de la Copa.

El centrocampista ghanés de la UD Wakaso mira el balón, ante Lillo (16), en la ida de los octavos de final de la Copa. EFE

La gran noche de Wakaso. La confirmación del pura sangre. El centrocampista ghanés Mubarak Wakaso, cedido por el Rubin Kazán a la UD, ha vuelto a nacer. Vio la luz en Éibar. Ubicado en la banda izquierda, completó el pasado jueves en la ida de los octavos de la Copa su mejor encuentro de amarillo. Un gol y un repertorio de acciones de lucha y talento, confirman el regreso de un mimbre dotado de un físico privilegiado. Y que contó con el broche de oro de un gol de bandera, que significó el 2-2. Momo cerraría la cuenta en el 90 con el tercero amarillo.

Con Roque Mesa y Culio en la sala de operaciones, Wakaso abandonó la medular y se instaló en el carril zurdo. Toda una novedad para el ex del Espanyol, Elche o Villarreal, en esta campaña en la Isla. Y el experimento resultó un éxito rotundo. Un giro hacia la cordura. Valerón, en la mediapunta, y Momo, carril derecho, acompañaban al africano en el ataque del bloque de Setién. Asdrúbal -hasta que tuvo que salir lesionado con una contractura- y Jeremy se vistieron de ejecutores.

La mano de Setién

¿Por qué ahora? ¿Cómo encontró Wakaso el cofre del tesoro? El primer factor de análisis reside en la figura del estratega Setién. "Me comienza a entender, debe hacer lo que le pido", reiteró el preparador amarillo, hace un mes. El preparador cántabro ha completado un cursillo intensivo con el ghanés. Poco a poco, aplicando la terapia del palo y de la zanahoria. En el aterrizaje del técnico a la UD, Wakaso se esfumó de las convocatorias. Descartado ante la visita al Madrid en el Bernabéu, luego tuvo que cumplir con los encuentros de su selección.

Perdió su condición de referente y titular indiscutible como organizador en la 'era Paco Herrera' -fue titular ante Sevilla, Barça y Eibar en Liga con 270'-. La brújula perdió su espacio. Su rol de generador ya no interesaba a Setién. La irrupción de Vicente le cerró la puerta. Y tuvo que esperar hasta la 13ª jornada para pisar el césped. Lo hizo ante el Dépor, los últimos nueve minutos, el tiempo preciso para lesionarse.

Fue baja ante Sporting y Betis, pero acortó los plazos y regresó a una citación ante el Espanyol en Cornellà -19 de diciembre-. De carácter alegre, su capacidad para ganarse al vestuario fue clave. Entró en el tramo final del UD-Granada (13 minutos) y fue amonestado. Ya tiene seis amarillas, al término de las primeras 18 jornadas de competición.

En San Mamés, pisó la Catedral para perder tiempo (2') y llegó el pulso de Copa ante el Eibar en Ipurúa. En su posición natural, la izquierda, confirmó que hay material si sabe controlar la furia. En el barro, en una contienda dramática, que dejó dos rojas, Wakaso estuvo perfecto. Más competencia en el carril zurdo, una posición gobernada por Tana, con la llegada de Setién.

En su etapa en el Espanyol, 26 partidos y tres goles, fue un puñal por la izquierda. A las órdenes de Pochettino y luego del mexicano Aguirre, fue una máquina destructora. Y también de instinto animal. En la izquierda, desarrolló su juego inclasificable. Espectacular y efectivo, como el tiro que sorprendió la estirada felina de Irureta. Golazo.

Tras probar fortuna en el Celtic, aceleró su salida del Rubin Kazán en forma de otra cesión. Había que buscarse las habichuelas. Y apareció el pasado septiembre la opción UD. Reforzar la parcela central con un centrocampista creativo era la obsesión de la dirección deportiva tras la baja por lesión de Javi Castellano. Y llegó el volcán de Tamale.

Se arruinó la opción de Diop -que se decantó finalmente por el Espanyol-. Setién le dio una varita mágica y en Ipurúa se doctoró en el barro. En el cuerpo a cuerpo, un guerrero encontró el tesoro. Girar a la izquierda resultó bendito.

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