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Treinta años de la última derrota del Barça

Y el Barça se puso de rodillas

La UD goleó (3-0) al cuadro de Venables hace tres décadas -Ruiz Caballero, Narciso y Javier Campos repasan la hazaña -Los azulgrana acusaron a los amarillos de dopaje -"Lo hicimos con plátanos, leche y Agua Firgas", responden -En 2000 y 2001, las últimas visitas culés

Rivaldo, ante Jarni y Paqui en el Insular, en el 2000.

Rivaldo, ante Jarni y Paqui en el Insular, en el 2000. LP / DLP

La noche de la furia. Éxtasis amarillo ante el ogro azulgrana. Un 3-0 que vale de estímulo para creer en los milagros. Aquí está el pasaje para la épica. Treinta años de una goleada que vale de gasolina bendita. El 16 de febrero de 1986, en la disputa de la 25ª jornada, la UD, con Antonio Ruiz Caballero y Germán Dévora en el banquillo, liquidó al Barça de Terry Venables (3-0). Con once jugadores de la tierra, salvo los chilenos Koke Contreras y Santis, el equipo amarillo tomaba aire para escapar de la quema. Y lo lograría con dos puntos capitales que fueron un punto de inflexión.

La hazaña se puso en duda por las estrellas e internacionales azulgranas, que insinuaron en la prensa catalana que los jugadores amarillos se habían dopado para vencer con holgura. Las acusaciones se tomaron con humor por los grancanarios, que también superarían (4-3), remontando un 1-3, al Madrid en esa campaña mágica 1985-86, para dar otro paso vital por la salvación. La cosecha del matagigantes.

Ruiz Caballero enfatiza en el elevado grado de dramatismo que se respiraba en el vestuario. La habitación del pánico. En puestos de descenso, y tras empatar en Mestalla ante el Valencia (1-1), llegaba el poderoso ejército de Terry Venables. Y la UD logró la séptima victoria del curso para escalar tres posiciones: "La situación era muy delicada, tras la destitución de Alzate -16ª jornada-, Germán Dévora y yo nos hicimos cargo del equipo. El calendario no ayudaba, y había un final de infarto. Muy exigente. Se empató ante el Betis (1-1), se logró batir al Hércules (2-1) y la igualada ante el Valencia (1-1), en la previa para recibir a un grande como el Barcelona en el Estadio Insular. Y fue el punto de inflexión. Ese (3-0) lo cambió todo. Nos hizo soñar y pensar que era posible, que podíamos lograr la salvación. Estábamos con hasta siete negativos -dato que reflejaba la escasa fiabilidad como local-, algunos no creían en la UD, pero lo logramos".

Pero llegó el Barça. "¿Qué le pregunten a Urruti por los tres golazos? Y pudieron ser más. El árbitro Pes Pérez, que me amonestó por celebrar uno de los tantos, no estuvo muy inspirado -se retiró con protección policial tras completar una actuación 'nefasta' como señalaron los medios escritos-". Se luchó y se logró, y con mimbres de la tierra". Salvo los goleadores Koke Contreras y Santis, de origen chileno, el resto de los once héroes era canarios.

En el minuto 13, Félix sacó una falta y Narciso completó un golpeo genial. En el 44, Koke Contreras aprovechó una falta cometida sobre Santis para hacer el 2-0. Una obra de arte. Y en el 70, el tercero de Santis. Festival en el Insular. El Lobo Carrasco fue expulsado por agredir a Javier Campos, que también se fue a la caseta por doble amarilla.

Estilete atómico

La UD formó con Pérez, Mini, Mayé, Sergio Marrero, Javier, Chinea (Yoyo, 8), Félix, Saavedra, Santis (Juani, 81), Contreras y Narciso. Nómina eterna de gladiadores, por los que Ruiz Caballero exige respeto. Las acusaciones del plantel del Barça, en especial de Carrasco, llegaron al vestuario. "Claro que nos enteramos y duelen. Pero lo afrontamos con ironía, claro que nos dopamos. Lo hicimos con gofio y plátanos. Con productos de la tierra", apostilla el técnico milagro del matagigantes, que junto a Germán Dévora logró una salvación brillante.

¿Existe algún paralelismo con el UD-Barça actual? El exdelantero amarillo Narciso -117 encuentros y 24 goles- receta cautela. "La UD tiene poco que perder y mucho que ganar. En el fútbol, a veces no se impone la lógica. Las lesiones persiguen a los amarillos con cuatro bajas notables en una posición importante como la de mediocentro. Estoy en la línea de Setién, hay que luchar con humildad". Y recuerda las acusaciones del plantel del Barça tras el baño del 3-0: "Éramos un equipo humilde, y había que justificar la derrota. Pero los grandes tienen que demostrarlo en las derrotas. No estuvieron bien las excusas; nos dopamos con Agua Firgas, leche y gofio".

La goleada es para Narciso, "un recuerdo imborrable" y uno de los mejores fotogramas de su carrera, a la misma categoría que el (4-3) al Madrid, solo seis jornadas después -marzo de 1986-. Treinta años no son nada para Narciso, un estilete atómico, genio de goles imposibles. "Los grandes también pueden caer, este Barça será muy difícil. Se imponen los presupuestos pero hay que pelear; igual que hicimos nosotros".

Aquel Barça, con Carrasco y Archibald en el frente ofensivo, también contaba con Pedraza, Calderé, Víctor, Moratalla, Esteban, Migueli, Alexanco, el grancanario Gerardo o Schuster -no vino a la Isla-. En mayo, fue subcampeón de la Copa de Europa. Un gigante que se puso de rodillas ante la furia y magia de una UD poderosa. Es la cultura matagigantes que marca el camino. A veces, los sueños son amarillos.

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