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UD Las Palmas Pretemporada 2016-17

Vicente Gómez y Bigas sepultan la depresión de la UD

El cuadro isleño, sin Prince, firma su mejor partido ante el Marítimo

'Vicentazo' y 'Bigazo' para sepultar la dudas. A modo de paréntesis, esta UD comienza a tomar el rumbo deseado al paraíso (1-2). Rescate a medias de un poeta de pólvora. Rey de goles imposibles, allanó el camino de la victoria que truncó Baba en el segundo acto. Pero apareció un certero cabezazo de Pedro Bigas para dar con el cofre del tesoro.

El poeta del partenón de Siete Palmas, de La Romareda y del platillo volante del nuevo San Mamés, dio el primer aviso en la contienda de más pedigrí. En el verano del Príncipe del Roque Nublo, Viera sigue dejando registros de caviar. Con Prince Boateng en el banquillo, fue el '4' el consejero de glamour en esa posición de enlace con el aroma bendito del conquistador.

El astro de barrio de Schamann se vistió de marqués para sepultar al Marítimo de Funchal en el primer asalto de la 31ª edición del Torneo de Maspalomas. Y en el minuto 43 acudió el 'Chino' Araujo para estirar el festival barroco pero su remate cruzado fue anulado por posición ilegal -más que discutido-.

Se agradece el esmero del vengador, un estilete que precisa del reconocimiento del universo amarillo. Su última temporada, con cinco tantos, fue una hecatombe. Con seis kilos menos, está de vuelta su versión estilizada. Y no tiene límites.

Toque y toque, la propuesta de vanguardia alcanzó la matrícula en su primera gran noche. Era la prueba de fuego ante un rival de la máxima categoría (1-2) y la igualada tuvo un sabor maravilloso.

Y de enorme peligro con Baba como amenaza. Vicente Gómez y la fantasía de un Jonathan Viera imperial, siempre al mando de un galeón que comienza a renacer de su cenizas, marcaron las pautas en una batalla salvaje. Con gol anulado a Samuel -por parte del combinado luso-, la UD de Setién destila cierta madurez en su propuesta.

Algo ha cambiado en esta ola frenética de calor. En el infierno, renace, la mejor versión del bloque tropical. Que ya piensa en desmontar al Valencia en su debut -fijado para el próximo 22 de agosto-.

Era el estreno de la galaxia. Marcado en rojo en el calendario del estratega Setién, el bendito director de orquesta que alcanzó la cátedra ante los gigantes del planeta del caviar como Barça, Real Madrid, Atlético de Madrid o Villarreal, deslizó ciertos mecanismos para el apunte.

Montoro sigue ganando peso, ante la depresión de Roque Mesa. Así como Nabil El Zhar y Momo, como extremos titulares en el once. Y la UD, sin el estrellato del monarca Kevin Prince Boateng -que se quedó en el caseta tras completar una suave sesión preparatoria en el Campo de Golf Internacional de Maspalomas-, presentó sus credenciales atómicas con Sergio Araujo como estilete de pólvora.

Con evidente continuidad, a lo mostrado en esta pretemporada sin resultados [los amarillos del preparador cántabro solo habían logrado batir a la Selección del Sur, Las Palmas Atlético y Hoya de Lorca], los de Setién dominaron la contienda con Montoro, Viera y Vicente Gómez en el triángulo mágico.

Es la vida sin Tana, lastrado por un problema muscular, y que encadena tres semanas de baja. En la fase más crucial de la campaña, para destilar talento y pulir musculatura, el genio del Polígono de San Cristóbal respira ausente. Volverá, y mientras tanto, aparece Míchel Macedo como locomotora diabólica.

En el segundo acto, cada embestida era un arranque vertiginoso de descaro. Así como el fútbol de Carlos González. Sin Jonathan Viera, el juvenil aceptó el reto de convertirse en el nuevo emperador del balón. Avanzado el segundo acto, Setién tocó la corneta y apostó por Marko Livaja y Asdrúbal Padrón. Roque Mesa se hizo el amo y señor de la parcela central ante el acoso de Xavier y China. Dominó la UD con una energía de acero, hasta que llegó el tanto de Bigas de cabeza.

Lo demás, con Carlos González como activo más vertical, fue un ejercicio de trámite. Y es que la UD deja la UVI del verano, tras caer ante Emiratos o Elche, para dejar fotogramas de una propuesta eléctrica. Como fue el tiro de Carlos González que se marchó rozando el travesaño. El bloque luso se armó como un ejército y sacó su casta de acero. Montó dos líneas de cuatro, y la UD no encontró espacios.

A la nomenclatura más anárquica del Marítimo, la UD se mantuvo firme con dos puntas como Asdrúbal Padrón y Marko Livaja. Y de nuevo Carlos González, el rey de los aplausos, tuvo en el último episodio del choque un disparo franco.

La vida sin el Príncipe

Leo Ramírez, con un disparo desde la frontal, y en otra acción individual pudo engordar la leyenda. Con Raúl Lizoain destacadísimo bajo palos, la UD puso conquistar un tanteador más abultado.

Con el (1-2), el cuadro amarillo confirma que ha visto la luz. De la fantasía de Montoro a la serenidad de Roque Mesa. Con Vicente Gómez como activo más destacado, los amarillos encaran la recta final repletos de moral. Fue poco rival el Marítimo de Funchal, en ocasiones atropellado, y siempre con Baba como única referencia.

En esta UD, sigue cautivando la magia de Carlos González. Elegante y sin límites, el atacante de 19 años se ha ganado el cielo. Ayer, anclado en la banda izquierda, coqueteó con el gol. Está cerca de abrazar la gloria de la pólvora. En ocasiones, evoca a la propuesta de vértigo de Antonio Guayre. Así como el rifle de Marko Livaja, un arma de destrucción masiva y de alcance universal. Hay muchísimas esperanzas depositadas en el artillero de hielo. El croata debe ocupar el espacio que deja Willian José, traspasado a la Real Sociedad.

Con un gran Raúl Lizoain, la UD ganó con justicia. Y busca mañana la corona del Torneo del Atlántico. Es el regreso de una propuesta de seda, con evidentes cambios desde el formato glorioso de la 2015-16. Con Lemos, Aythami, David García y Bigas en estado pletórico, la defensa no sufre como en anteriores ocasiones. Hay disciplina y rigor, y en la medular, un recital de fantasía. Montoro le ha comido el terreno de Roque Mesa, que aún precisa de varia semanas para lucir ese mandato divino en la sala de máquinas. En las bandas, Momo y Nabil despliegan todo su arsenal. Setién ya puede respirar. La UD ya cuenta con resultados, una victoria de postín para sepultar las dudas. Un paso hacia la perfección.

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