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UD Las Palmas La crónica (7a jornada)

La fidelidad premia a la UD

El equipo amarillo insiste hasta la extenuación con su método e iguala a Osasuna (2-2) tras dos errores defensivos en la primera parte. David García hizo el gol definitivo en el descuento

La fidelidad está infravalorada. En la vida y en el fútbol. A veces los que la respetan son vistos como inocentes, incluso insensatos. Pero siempre tiene su recompensa. A largo plazo, y normalmente también a corto, da la felicidad. Ayer le dio un punto a la UD (2-2), insuficiente premio para tanto mérito ante un Osasuna que exprimió sus pocos recursos con dos goles sacados de la nada en la primera parte. En ese panorama el equipo amarillo no se desesperó, mantuvo su guión y encontró el premio en el tiempo de descuento con un gol a la salida de un córner de David García que hizo bueno el anterior de cabeza de Vicente Gómez.

Puede que nunca la UD Las Palmas se vea más tentado como ayer para darle un patadón a su filosofía. Se veía venir que Osasuna, con un planteamiento de cinco defensas y cuatro centrocampistas, reculara y cediera el balón a los amarillos. Pero los locales se encontraron con un gol de inicio y otro -una maravilla de Sergio León- al borde del descanso, lo que respaldaba su propuesta tan poco vistosa como lógica. La necesidad y las urgencias mandaban en el Osasuna, que aún no ha estrenado su casillero de victorias.

Ante semejante muro la UD Las Palmas tiró de paciencia e insistió. Con un 80 por ciento de posesión de balón acosó a Osasuna con unos ataques que parecían en ocasiones de balonmano. Le faltó capacidad para sorprender al equipo amarillo, pero con un rival atrincherado en su área el margen para la sorpresa es muy estrecho. Se reducen las ocasiones de gol al balón parado, a errores del rival o a una genialidad. Así que los amarillos recurrieron al manual de instrucciones de Quique Setién, ese que les ha convertido en la sensación de la Liga aunque hayan sumado dos puntos en las tres últimas jornadas para caerse así de los puestos europeos.

Tuvo que remar demasiado la UD Las Palmas porque volvió a encajar un gol muy temprano. Lo quería Osasuna y lo encontró. En el plan de todo buen equipo que aspire a la permanencia debe estar convertir su campo en una olla a presión y salir con la quinta marcha puesta para intimidar. Y la UD, como hizo en Anoeta, se dejó morder. Salió dormido y eso en un campo como El Sadar es pecado. Ni siquiera dos revolcones seguidos a Tana despertaron al equipo. Estaban avisados los amarillos y aún así una mano de Prince, como en San Sebastián, acabó en penalti. Lo marcó Roberto Torres, que engañó a Raúl Lizoain.

El meta fue una de las sorpresas en el once de Quique Setién, que quiso premiar su trabajo y seriedad en el día a día justo cuando pisaba la tierra de su familia. También entraron Mateo García por Momo, Prince por Jonathan Viera y Hélder Lopes por Dani Castellano, por lo que Aythami Artiles volvía a dejar en el banquillo a Mauricio Lemos.

Con esos once la UD Las Palmas empezó a apoderarse del balón y a empujar a Osasuna. El conjunto de Enrique Martín -que por una indisposición se fue a vestuarios a poco de empezar el choque- puso la guagua y cedió metros a los amarillos. Le costó a los de Quique Setién acosar de verdad a su rival. En estos encuentros la magia de Jonathan Viera y la profundidad de El Zhar son argumentos muy válidos. La velocidad de Mateo García pasó desapercibida en el extremo derecho y Marko Livaja en la punta es la sombra de aquel delantero que maravilló en las primeras jornadas.

Anulados esos dos jugadores, Vicente Gómez, Tana y Prince se la tenían que ingeniar para romper la previsibilidad de la UD. Con los rojillos encerrados, la velocidad de los laterales era el único argumento que generaba peligro, pero el mayor resultado era un saque de esquina. En ese panorama un par de remates de David García y Aythami, así como un centro de Mateo García y una internada de Michel Macedo fueron los mejores acercamientos de la UD a la media hora.

De ahí al descanso Osasuna se empezó a sentir más cómodo a pesar de un remate de Vicente a centro de Prince, la mejor ocasión amarilla en la primera parte. Llegaba la reanudación y el 1-0 para Osasuna parecía un milagro. Pero todo puede empeorar. Y ocurrió cuando Sergio León, huérfano de balón hasta el momento, se inventó un golazo tras un pase largo de Oier. Aythami no llegó y peinó el balón. Le cayó al ex del Elche, que exhibió su condición de vigente máximo artillero de Segunda con un doble recorte que dejó sentado a David García y luego batió de tiro raso a Raúl. Demasiado castigo para la UD a pesar de su inocencia defensiva.

Más coraje en la reanudación

Tocaba tirar de más paciencia y añadirle a la receta un poco de garra. Y lo hizo la UD, que salió con más bravura a la segunda parte e intentó hilar todavía más fino. Tana y Vicente estuvieron más activos entre líneas y Osasuna sufría. Lo estaba madurando la UD y el gol llegó por obra del de Schamann, que ya lo merecía. El toque de imprevisibilidad no llegó de una internada de un lateral, por más que lo intentaran Hélder y Macedo, o del balón parado, por más saques de esquina que provocaban los amarillos, sino de una llegada desde segunda línea. En este arte Vicente sabe emplearse. Livaja caía demasiado a banda pero en una de éstas puso un centro que cabeceó Vicente anticipándose a Fuentes. Imposible para el grancanario Nauzet Pérez.

El 1-2 y la media hora que quedaba para el final ponía a prueba la fidelidad de la UD. Pero el estilo no se negocia en este equipo, que es capaz de contragolpear si el rival se lo permite, pero se siente más cómodo si tiene que tejer y tejer. Para fortalecer el plan Setién reclutó a Momo y Dani Castellano por Mateo García -demasiado tímido para tanto potencial- y Hélder -que exhibió que es una competencia seria para el gemelo-.

El técnico cántabro fortalecía de esta manera las bandas, y por allí siguió martilleando la UD a Osasuna. Especialmente la entrada de la jerarquía de Momo espoleó a los amarillos. Un centro suyo lo cabeceó Livaja arriba y luego en otro, ésta vez a la salida de un córner, Aythami hizo volar a Nauzet.

A esas alturas ya Osasuna no quería ver la pelota por ningún lado. Era un elemento extraño. Le duraba un suspiro. Pero no a la UD, que seguía buscando la rendija. La estuvo a punto de encontrar Prince con una excelente volea que sacudió el poste y la halló por fin David García. Ya estaba Asdrúbal sobre el campo -que debutaba así en Primera mientras Araujo lo veía en la grada- y los amarillos jugaban un 4-4-2 con Roque como central. El córner lo puso Tana, lo peleó Prince y tras dar otra vez en el palo lo embocó David García. La fidelidad es el mejor camino.

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