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La contracrónica

Misma idea, diferentes matices

El técnico amarillo dio entrada a Lemos, David Simón, Mateo y El Zhar en el once titular, además de ubicar a Boateng como delantero

El Zhar, goleador en la tarde de ayer, intenta cortar un pase de Sergio Álvarez, mediocentro del Sporting.

El Zhar, goleador en la tarde de ayer, intenta cortar un pase de Sergio Álvarez, mediocentro del Sporting. QUIQUE CURBELO

Regresaba el equipo amarillo a la competición liguera después del parón navideño. En la mente, la última victoria databa del 3-1 ante el Athletic de Bilbao en casa. Para resarcirse, Setién presentaba dudas en el once que tendría que disputarle los tres puntos al Sporting de Gijón. Livaja y Macedo habían vuelto con retraso de las vacaciones navideñas y contaban con escasas sesiones preparatorias como para partir en el once titular. Otro de los factores con los que el técnico cántabro tendría que lidiar es el encuentro del próximo martes ante el Atlético de Madrid correspondiente a la vuelta de octavos de la Copa del Rey. Ante este mar de dudas, el laboratorio de Setién y la libreta de Eder Sarabia se conjugaron para relucir en la tarde de ayer en el Estadio de Gran Canaria.

Hubo novedades en las líneas del equipo amarillo. Lemos ocupó la plaza que habitualmente dispone David García. El uruguayo, con la actuación en Madrid ante el Atlético, y el partido de ayer, ha vuelto a demostrar el nivel con el que cerró la anterior temporada y que despertó el interés de equipos punteros de Europa.

David Simón también sustituyó al lateral derecho habitual, el brasileño Míchel Macedo, aunque las incorporaciones más relevantes para la idea de juego por la que apuesta Setién fue a partir de la línea del medio del campo.

En los costados, para la aventura ante el Sporting, que dispondría una línea de cinco defensas y un doble pivote en la línea medular, se alineó a Mateo García por la izquierda y a Nabil El Zhar por la derecha. Igual pareja de extremos que la que formó parte en el encuentro ante el Sevilla en la jornada 3. El equipo de Sampaoli presentó semejanzas tácticas en la línea defensiva, con dos centrales puros y la incrustación de un pivote para desplegar a los carrileros en ataque. Los de Abelardo, que en las cuatro últimas jornadas han jugado con tres centrales y sus laterales abarcando gran parte de la zona rival -Douglas e Isma López, que ayer no jugó-. Ideas parecidas, misma respuesta de Setién.

Efecto dominó

Mateo García, que con los escasos 139 minutos con los que contaba en su haber en la competición liguera, no ha podido demostrar sus cualidades, tenía por delante el reto de cuajar una buena actuación en su vuelta al once. El joven argentino no desaprovechó la oportunidad, y fue de los más activos en los quince primeros minutos de juego. Incluso con una oportunidad bastante buena para inaugurar el marcador en el minuto 10, cuando cruzó un disparo con efecto al palo izquierdo de Cuéllar y que se marchó por pocos centímetros de la portería contraria.

La entrada de Mateo trasladó a Jonathan Viera a la mediapunta. El de La Feria ayer tuvo una posición más centrada en el campo, lo que le liberó de cargas defensivas por el carril izquierdo en el que suele jugar. La independencia del '21' amarillo en la línea de tres cuartos permitió que se ofreciera con mayor soltura para superar metros en ese triángulo mágico que conforma junto a Roque y Vicente en la zona de creación.

Con el mago insular en su libre verso, el mejor compañero que tuvo ayer de cara a portería tuvo nombre de príncipe: Boateng . El ghanés despejó la duda que se cernía sobre la delantera insular y volvió al once titular después de que cayera lesionado el pasado 28 de noviembre -cuando la UD ganó al Athletic-. Esta vez Prince actuó de 9 en detrimento de Livaja, que después de haber permanecido unos días más de vacaciones con permiso del club, no creyó oportuno Setién su inclusión como titular.

Movimientos a la espalda de los centrales, desmarques a banda, abrir espacios a la segunda línea de ataque, el repertorio de recursos para derribar la muralla sportinguista por parte de Boateng fue infinito. Se le nota con una figura más estilizada tras la vuelta de las fechas navideñas, lo que también le permitió rendir a un nivel extraordinario en los minutos sobre los que estuvo en el césped.

Profundidad

El fondo de armario de Setién es extenso. La respuesta que le ofrecen los jugadores llamados a rotar y dar refresco a los titulares es óptima. Uno de los jugadores que ha atravesado diferentes perfiles durante el transcurso de la temporada es Nabil El Zhar. El franco-marroquí comenzó la campaña ganándose la titularidad en la banda derecha hasta que cayó lesionado. Un mes en la enfermería le mantuvo alejado de la disciplina de competición a la que le ha costado regresar. Pero ayer el diestro dio un golpe sobre la mesa y cuajó uno de sus mejores partidos esta temporada. Aparte del gol de la victoria tuvo un mano a mano con Cuéllar que a punto estuvo de significar la apertura de la lata asturiana. Además, los constantes desmarques que hace por la diagonal derecha le da libertad a los hombres del centro del campo, que ven las líneas de pase más abiertas y permiten su juego de culto por el balón.

Y de fondo de armario tiró Setién para controlar el marcador. Momo y Tana entraron en el terreno de juego cuando más achuchaba el Sporting con la intención de congelar el tiempo.

Quince minutos por delante en los que ambos desplegaron sus habilidades. Esas de las que un chorro de magia se desprende de sus botas, como lucieron Momo y Viera en el tiempo de descuento, cuando ambos jugadores se dispusieron a marear a los contrarios sacándose recursos de su chistera: un taconazo, una pisadita de balón al más puro estilo cancha de barrio, un sombrero... espectáculo puro para continuar en la línea de 'jogo bonito' que ayer, aunque con diferentes actores, continuaron con el mismo show.

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