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Livaja y Mateo, sin tregua

El croata, con un doblete, y el argentino, con gol y asistencia, enseñan los dientes ante la llegada de nuevas incorporaciones en sus puestos

Bendito problema se le puede presentar a Quique Setién con la llegada de Jonathan Calleri y Hernán Toledo a la disciplina amarilla si el rendimiento de los argentinos es el esperado por la dirección deportiva y se suma a la dinamita que posee Marko Livaja en sus botas. A la pólvora del croata y al talento de Mateo García, que se unió ayer a la rebelión de los meno s habituales justo cuando se encuentra a la puerta de salida. El cántabro tendrá que ingeniárselas para dar cabida a una artillería de lujo que, de momento, representa como mejor estilete el croata con seis tantos, después de marcar un doblete en una de las plazas más complicada de Europa como es la de la Ribera del Manzanares. Reservado para unos pocos en este deporte.

Livaja, que atravesó nueve encuentros por el desierto del gol, después de que se destapara en la primera jornada de Liga ante el Valencia con un doblete, está de dulce. El '9' amarillo ha anotado cuatro goles en los cuatro últimos encuentros que ha disputado como titular -jugó un quinto el sábado contra el Sporting en el que estuvo solo tres minutos sobre el terreno del Gran Canaria-. Con el doblete de ayer reafirma que se ha adueñado de la punta de ataque. Y ya sin titubeos.

Las prestaciones del balcánico son idóneas para la idea de juego -innegociable- que plasma el conjunto insular en sus encuentros. Un motor diésel tiene en sus piernas. Presión constante, desmarques a los costados, no rehúye el contacto. Ni tan siquiera contra dos guerreros como los que tiene Simeone en la pareja de centrales, Giménez y Godín, quienes ayer sintieron el aliento del delantero en su cogote numerosas veces. No les dio un respiro.

El primer tanto que rubricó en la portería sur del Calderón, es la muestra perfecta del encaje del punta con la sala de creación amarilla. Con dos triangulaciones en la zona media del campo, el croata tiró un desmarque que sólo con la estela que dejaba atrás ya olía a gol.

Y para rematar su condición de delantero estrella de este equipo mostró su olfato en el segundo de su doblete. No dejó de correr, no le faltó fe, para llegar al punto de penalti y recoger el pase de la muerte que Mateo García le cedió para que empujase a placer el balón hacía la red de Moyá. Completaba así una de sus noches mágicas en este equipo.

La reivindicación de Mateo

El otro actor con un gran papel en la película de anoche fue Mateo. El argentino, después de cuajar una actuación notable en el último enfrentamiento liguero ante el Sporting, volvió ayer a tener otra oportunidad para demostrar la valía que posee. Ha aparecido su mejor versión de amarillo justo cuando llega el mercado y se encontraba en todas las quinielas para salir. Pero ahora su situación, tal y como explicó ayer Setién, depende del número de incorporaciones que llegue. Sea cual sea el desenlace de su futuro hasta final de temporada, en estos dos últimos choques ha demostrado por fin su talento. La mejor manera de pulirlo es lo único que está sobre la mesa.

Y es que el extremo argentino, además de asistir en el segundo tanto a Livaja, llevó el pánico a la parroquia colchonera después de anotar el tercer tanto de la noche para los insulares y dejar la oportunidad de certificar el pase a la siguiente ronda a un solo tanto.

En sus pocas y tímidas apariciones hasta esta semana Mateo García había mostrado poco más que su velocidad extrema y su buen regate. Es uno de los más rápidos de la plantilla, pero le faltaba descaro. Lo tuvo ante el Sporting, un rival que concedió mucho, pero ayer dio un golpe sobre la mesa en un escenario intimidante. El control del segundo y el remate del tercero es pura clase. Mateo García tiene futuro. Otra joya en la UD.

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