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UD Las Palmas El reportaje

La UD recuerda sus mejores años

El cuadro amarillo militará en la élite del fútbol español por tercera campaña consecutiva

'Lalo' Dajka conduce el esférico en el Bernabéu entre Camacho y Gordillo, en la campaña del descenso 1987-88. LP/DLP

Por cuarta vez en su historia la UD Las Palmas afrontará una tercera campaña consecutiva en Primera División. La primera ocasión en la que lo hizo fue tras el segundo ascenso -que se logró al finalizar la temporada 1953-54, con el mallorquín Satur Grech en el banquillo-, aunque cabe significar que en esa oportunidad fueron seis campañas consecutivas hasta que acaeció un descenso, al término de la temporada 1959-60.

La segunda vez que estuvo tres campañas seguidas -que en realidad fueron 19, todo un récord que nunca más se ha dado y que también es cierto que muy pocos equipos, salvo los grandes, pueden contar en su palmarés- fue tras el tercer ascenso, acaecido al término de la campaña 1963-64, con el valenciano Vicente Dauder en el banquillo. Los amarillos descendieron al término de la temporada 1982-83, tras aquel histórico 1-5 frente al Athletic de Bilbao en el Estadio Insular, y que le supuso a los leones de Javier Clemente obtener el título de Liga y hacer bajar la gabarra por la ría de Bilbao después de muchísimos años.

Apenas dos temporadas después, el hispanoargentino Roque Olsen lograba devolver a la UD Las Palmas entre los grandes al ascenderle como campeón de Segunda División cinco jornadas antes de finalizar la campaña 1984-85 luego de empatar sin goles frente al Castilla en el Santiago Bernabéu.

Sería la tercera vez que los amarillos estuviesen tres campañas seguida en Primera tras un ascenso. La tercera y anterior a la que nos ocupa, pues después del ascenso logrado de manos de Sergio Kresic, el cuarto de la historia de la UD Las Palmas, en la campaña 1999-2000, los amarillos sólo se mantuvieron dos cursos entre los grandes. Y tras el primer ascenso de 1951, de la mano del doctor Luis Valle, sólo estuvieron una campaña entre los grandes.

Y a esa tercera y anterior ocasión hay que hacer mención de forma necesaria para recordar la última oportunidad en la que acaeció el mismo hito que los amarillos afrontarán el próximo curso, aunque cabe esperar que con distinto sino al de entonces, pues se acabó descendiendo de nuevo y pasando por un verdadero calvario que incluso llevó a la entidad de Pío XII a militar en Segunda División B en dos ocasiones. En la primera de ellas la sacó el isletero Pacuco Rosales, que ocupaba su banquillo, en 1996; y en la segunda fue de la mano del tinerfeño Juanito Rodríguez, que la ascendió en la campaña 2005-2006.

Dos partidos para el recuerdo

Fueron, por tanto, las temporadas 1985-86, 1986-87 y 1987-88 las que disputaron los amarillos consecutivamente tras el retorno a la elite de manos de Roque Olsen. Y fue precisamente con el técnico hispanoargentino con el que acabó descendiendo.

Olsen subió a la UD Las Palmas, pero no renovó su contrato para la campaña 1985-86 en Primera División. La junta directiva que presidía el doctor Domingo Ponce Arencibia se decidió entonces por contratar a un hombre que venía avalado por su buen trabajo en los dos clubes en los que había estado con anterioridad. En especial en Pamplona, donde estuvo cinco temporadas al frente de Osasuna, ascendiéndole a Primera tras la segunda de ellas -la 79-80-, para luego estar dos años al frente del Betis en Primera, donde realizó un buen trabajo, pero sin aspavientos. Ese entrenador era Pepe Alzate.

Sin embargo, el técnico gaditano no cumplió en la UD Las Palmas las expectativas generadas y fue destituido tras la decimoquinta jornada, luego de caer 1-3 frente al Atlético de Madrid de Luis Aragonés en el Estadio Insular. El aruquense Narciso había adelantado a los amarillos en el marcador, pero Cabrera, Landáburu y el Polilla Da Silva voltearon el mismo para dar los dos puntos en litigio al cuadro colchonero del Sabio de Hortaleza, quien en ese partido alineó los noventa minutos al vigente entrenador de la UD Las Palmas y artífice de su permanencia una campaña más en Primera, esa tercera consecutiva a la que se hace referencia: Quique Setién.

A Pepe Alzate, durante cinco partidos, le sustituyó Germán Dévora, como casi siempre apagafuegos en la entidad amarilla, en la que era hombre de confianza. Tras esos cinco encuentros, El Maestro dejó su puesto al doctor José Antonio Ruiz Caballero, quien debutó en el banquillo con un 2-5 frente al Sevilla en el Estadio Insular.

Un Insular que, poco después, sería escenario de dos de los encuentros que más se recuerdan por parte de la afición y que están grabados a fuego en la retina de muchos de esos aficionados.

El primero de esos partidos fue el que acogió el vetusto recinto de Ciudad Jardín frente al FC Barcelona de Terry Venables, al que los amarillos vencieron por 3-0, en una gran noche, con goles de Narciso y la dupla chilena compuesta por Koke Contreras y Fernando Santis. Correspondía el choque a la 25ª jornada del campeonato.

Y a los amarillos, que luchaban denodadamente por evitar el descenso, aún les quedaba recibir al Real Madrid. Acaecía la visita merengue en la jornada 31ª y la misma se saldó con uno de los partidos más memorables de la historia de la UD Las Palmas. El conjunto de Ruiz Caballero le remontó un 1-3 a ese Real Madrid de la Quinta del Buitre que entonces dirigía un icono no sólo del club de Concha Espina, sino también de la propia UD Las Palmas: el tinerfeño, afincado en Gran Canaria, Luis Molowny.

Fue un partido apoteósico, en especial la segunda parte, en la que se marcaron los siete goles, que aún perdura en las retinas de aquellos aficionados que ya peinan canas. Narciso adelantó a los amarillos en el minuto 52, pero dos goles de Cholo y otro del propio Emilio Butragueño -que en el minuto 60 había entrado en sustitución del mexicano Hugo Sánchez-, al transformar un penalti, habían puesto el 1-3 en el marcador.

Muchos fueron los que tras el gol del Buitre, en el 77, comenzaron a desfilar de las gradas del Insular hacia sus casas y muchos otros también los que se enteraron del resultado final sin terminar de creérselo precisamente por haberse marchado, al día siguiente.

En el 82, Koke Contreras descontaba y daba alas a los compañeros para tratar de buscar el empate. Y llegó. El 3-3 lo logró su compatriota Fernando Santis apenas dos minutos después, en el 84. La grada era una fiesta. Aficionados que retornaban al recinto. Y todos alzando peticiones al cielo para que aquello terminase así, en tablas. Pero aún quedaba por vivirse lo mejor. Juani Castillo, que había sustituído a Narciso en el 67, hizo una de las suyas y la jugada acabó en penalti.

El propio Juani cogió rápidamente el balón y se lo entregó al chileno Koke Contreras. "¡Chileno, tíralo tú, que lo vas a meter!", le dijo. Y Contreras, con todo el Estadio coreando su nombre al grito de Kooooke, Kooooke, Kooooke, lanzó y batió a Agustín. Fue la apoteósis en el Insular. La UD Las Palmas dio la vuelta al partido y se hizo con los dos puntos en litigio.

Dos puntos que al final valieron, junto a los dos ganados al Barcelona, una permanencia. Los amarillos acabarían esa primera campaña del retorno en la décimotercera posición, igualados a 27 puntos con el décimocuarto, Osasuna -en la última jornada, amarillos y pamplonicas igualaron sin goles en el recinto de Ciudad Jardín y ambos se salvaron-. La UD quedó por encima gracias al gol average, pues se había impuesto en El Sadar 0-1 con gol de Koke Contreras. Ambos equipos quedaron dos puntos por encima del descenso, que marcó el Valencia (25), y que acabó descendiendo junto a Hércules (22) y Celta de Vigo (14). Entre los ché y los rojillos pamplonicas se situó el Cádiz, que totalizó 26 puntos.

Una temporada atípica

La siguiente campaña, la 86-87, fue la temporada más atípica del fútbol español. Se jugó una liga regular entre los dieciocho equipos que militaban en Primera División y al término de la misma se disputó una liguilla o play off con los equipos divididos en tres grupos de seis.

El grupo A dirimía el título de liga. El grupo B no se jugaba nada, más que el prestigio de quedar lo más arriba posible -sería el Atlético de Madrid el clasificado en la séptima posición final como primero de ese grupo-. Y en el grupo C se disputaban el descenso y la permanencia.

Ésta fue una idea que se le atribuyó al entonces presidente del Cádiz, Manuel Irigoyen, para intentar que el representativo de la Tacita de Plata mantuviese la categoría, pero no le dio resultado a los cadistas, pues acabaron últimos y descendieron.

El grupo C acabaría liderándolo el Athletic de Bilbao, que totalizó 42 puntos en los 44 partidos disputados, seguido de la UD Las Palmas, con 41 puntos; Sabadell (38), y los tres que descendieron: Osasuna (38), Rácing de Santander (33) y Cádiz (29).

Para esta temporada, los dirigentes amarillos contrataron como técnico para el banquillo al húngaro Ferenc Kovacs, quien acababa de dejar subcampeón de la Copa de la UEFA al Videoton de su país tras dirimir una final a doble partido con el Real Madrid de Luis Molowny. Los blancos ganaron en la ida 0-3 y cayeron en la vuelta en el Bernabéu 0-1, por lo que se hicieron con el título.

Kovacs dejó el equipo tras la vigésimonovena jornada, después de perder en los Campos de Sport de El Sardinero frente al Racing de Santander (1-0). Se hizo cargo del equipo entonces y de nuevo como apagafuegos, Germán Dévora. En los cinco partidos que restaban de la fase regular, la UD ganó tres, empató uno y perdió otro.

Pero en la liguilla para evitar el descenso, los amarillos, con El Maestro al frente, hicieron un gran papel, con cinco victorias (2-1 al Cádiz, 1-3 al Santander, 2-4 al Cádiz, 3-2 al Santander y 1-2 al Sabadell), dos empates (ambos por el mismo resultado de 1-1 y en el Insular ante Sabadell y Osasuna), y tres derrotas (en el partido inaugural de la liguilla 4-0 en El Sadar ante Osasuna, y los dos frente al Athletic: 4-1 en San Mamés y 1-2 en el último partido de esa liguilla, en el Insular).

De esta temporada cabe recordar, por otra parte, el fichaje de un joven y prometedor jugador de 21 años, el danés René Hansen, quien sin embargo no pudo demostrar su clase en los siete partidos que disputó de amarillo porque una inoportuna lesión se lo impidió y ya a la siguiente campaña regresó a su país. Sin embargo, su paso por la Isla marcó para siempre al jugador danés -el pasado día 18 cumplió 52 años-, pues mantiene amistad y no sólo a través de facebook y otras redes sociales, con la práctica totalidad de los componentes de aquel plantel y es un ferviente seguidor del conjunto amarillo, cuya camiseta lleva en su corazón.

Descenso en el último partido

La temporada siguiente, la 87-88, fue la última de ese ciclo en Primera División. Los dirigentes dieron la oportunidad de dirigir al equipo desde el inicio a Germán Dévora, pero El Maestro sólo duró 16 jornadas al frente del mismo y tras la derrota frente al Mallorca 1-2 en el Insular dio un paso al costado y se hizo cargo del equipo el hispanoargentino Roque Olsen que, sin embargo, no pudo evitar el descenso en la última jornada.

Olsen, que debutó en la jornada 17ª en el banquillo amarillo en Las Gaunas frente al Logroñés -cuya portería defendía entonces y desde la campaña anterior el grancanario Juan Antonio Pérez-, comenzó muy bien esas 22 jornadas en las que dirigió al equipo.

En los doce primeros partidos, Olsen cosechó seis victorias, tres empates y tres derrotas. Cinco de esos triunfos fueron en el Insular (2-0 al Celta, 1-0 al Murcia, 4-0 al Valladolid, 5-2 al Sporting -los cinco goles amarillos fueron en el primer tiempo- y 1-0 al Cádiz) y una lejos del viejo recinto de Ciudad Jardín (1-3 en La Romareda al Zaragoza, en el que ya militaba el exjugador amarillo Juanito Rodríguez). Los tres empates se lograron todos lejos del Insular y todos ellos por el mismo resultado de 1-1 (frente a Logroñés, Betis y Barcelona). Y las tres derrotas cayeron frente a Real Sociedad (3-2 en el viejo Atocha), Real Madrid (5-0) y Osasuna (0-2).

Pero tras el triunfo sobre el Cádiz llegó el declive y en los últimos diez partidos de ese curso los amarillos acumularon un total de siete derrotas (4-0 con el Sevilla; 0-2 con el Espanyol; 3-1 con el Valencia; 1-0 con el Atlético de Madrid; 0-2 con el Sabadell; 0-2 con el Logroñés; y 1-2 con el Betis), por dos victorias (3-1 al Athletic y 0-1 al Celta) y un empate (0-0 en Mallorca).

Con la derrota frente al Betis en el viejo Insular se consumó un nuevo descenso, pues la UD no aprovechó el empate del Mallorca en Valencia y la derrota del Murcia en La Romareda ante el Zaragoza, en esa última jornada del campeonato liguero.

Los béticos llegaron al Insular a salvarse y lo hicieron, pues con el triunfo totalizaron 33 puntos y quedaron fuera de cualquier contingencia. Lo que no hubiese sido así de haber perdido, pues entonces amarillos y verdiblancos hubieran igualado a 31 puntos, con los amarillos por encima merced al gol average particular -habían empatado a uno en el Villamarín-, e incluso la UD hubiese quedado fuera de disputar la promoción, que se instauró esa temporada, y que finalmente disputó el Murcia. Los pimentoneros mantuvieron la categoría tras vencer 3-0 en La Condomina al Rayo Vallecano e igualar en Vallecas (1-1).

Fue ese último encuentro frente al Betis un partido muy especial para el verdiblanco José Díez Calleja, quien anotó el gol del triunfo bético. Gail adelantó a los de Heliópolis en el minuto 26; Narciso igualó en el 30 y Calleja desniveló en el 85 dando la permanencia al Betis. Calleja, posteriormente, defendió durante dos temporadas la camiseta del CD Maspalomas y se afincó en Gran Canaria, donde se casó.

También es de destacar que en esa campaña, a los inicios de la misma, la UD Las Palmas se hizo con el fichaje del húngaro Laszlo Dajka, que provenía del Honved de Budapest y había sido mundialista en México'86, donde jugó tres partidos (de los 22 en los que defendió la camiseta nacional de su país) con Hungría.

Lalo, como le llamaban sus compañeros -y que el próximo día 29 cumple 58 años-, estuvo tres campañas en la UD Las Palmas, y en esa primera temporada de amarillo anotó cinco goles, cuatro de ellos en la etapa de Roque Olsen al frente del equipo (ante el Betis en el Villamarín, Real Sociedad, Sporting y Zaragoza; haciendo el quinto frente al Sabadell en la Nova Creu Alta).

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