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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Mundial Rusia 2018

El viaje soviético de Tonono

El capitán de la UD Las Palmas fue pionero con la selección en suelo ruso, un lugar al que volverá hoy España 46 años después

El viaje soviético de Tonono

La Eurocopa de 1960 la perdió España en un Consejo de Ministros. Luis Carrero Blanco, ministro de Presidencia, y Camilo Alonso Vega, ministro de Gobernación, cerraron por la vía rápida un asunto que traía de cabeza a la dictadura franquista. La selección española debía enfrentarse a la URSS en los cuartos de final de la Eurocopa. Aquella eliminatoria suponía el último paso antes de llegar a la fase final del torneo que se disputaría en Francia. Un cruce a ida y vuelta que rompía dos principios básicos: una posible derrota de España en suelo soviético y una posible victoria de la URSS de Lev Yashin en suelo patrio. Un riesgo que Francisco Franco no quería permitir. Su gobierno prohibió la eliminatoria y España fue expulsada automáticamente de la Eurocopa.

Once años más tarde, la historia se repetía. En esa ocasión, después del bochorno y revuelo que supuso para España aquel pasaje, Franco ni se planteó suspender el encuentro entre la URSS y la selección. Las relaciones diplomáticas seguían siendo inexistentes, pero España, por primera vez, iba a ir a Moscú para enfrentarse a los rusos. En juego, una plaza para Bélgica 72'.

Entre aquellos hombres seleccionados por Ladislao Kubala para un acontecimiento histórico en mayo de 1971 figuraba Tonono, capitán de la UD Las Palmas. Aquel encuentro que España perdió por 2-1 es el único choque que ha disputado la selección en suelo ruso. Cayó Franco, cayó el muro de Berlín, se desintegró la URSS y España no ha vuelto a pisar el césped ruso hasta hoy, 46 años después. En los días posteriores a aquel partido, Tonono repasó en el periódico LA PROVINCIA su viaje hasta Moscú de la mano de Antonio Lemus del Moral. Un cuaderno de reflexiones, impresiones y vivencias que trascendieron lo futbolístico en un momento donde España, poco a poco, empezaba a salir del cascarón del régimen.

Z El viaje

"Viajamos en un ' Super DC-8' de Iberia, en el que tantas veces he volado en los trayectos con la UD. [...] Un viaje que tuvo la escala en París para que subiera con nosotros un navegante soviético porque parece, según nos dijeron, que siempre tiene que acompañar a los aviones que van hacia la URSS, aunque yo también pienso que sería porque era la primera vez que un avión español se dirigía a Moscú".

"El viaje aéreo no tuvo problemas de ningún relieve, pero se advertía una gran expectación. Yo me senté junto a Violeta y Gallego. El primero había sido mi compañero de habitación en toda la concentración y luego lo sería también en Moscú. [...] Llegábamos al aeropuerto de la capital rusa, que a mí me pareció mucho más modesto que algunos de España por citar sólo a los de nuestro país. Desde luego, Barajas y El Prat son mucho mejores, y también otros. No es que sea malo en instalaciones, pero yo esperaba una cosa grandiosa y no fue así".

Z El hotel

"En Las Palmas hay más coches que en Moscú. Yo he estado en Belgrado y hay también muchos más. Fuimos directamente al Hotel Metropol, que por fuera da aspecto de gran apariencia, pero por dentro es muy antiguo, con unas habitaciones que son inferiores a las de muchos hoteles en los que me hospedo con la UD Las Palmas. [...] De limpieza, mucha. Entramos en la habitación y nos pusimos a curiosear. Violeta tenía sed, y ya se sabe que los jugadores en los viajes sólo tomamos agua mineral, para no perjudicarnos el cambio de una a otra. Por fin decidimos telefonear buscando que nos entendieran, pero la gobernanta nos dijo que no había servicios a las habitaciones a ninguna hora. El que quería agua -como queríamos nosotros- tenía que ir al bar, pagar en divisas -nunca en la moneda nacional, el rublo- y subirla a la habitación".

"[...] Kubala, que es muy previsor, nos había preparado unos pequeños antifaces para que la claridad no nos impidiera dormir, porque a las tres de la mañana ya es casi de día. Y, todos los hoteles tienen cristaleras y pocas cortinas. Así que esa noche -mi primera en Rusia- dormí con antifaz".

Z El transporte

"Iba con Lora y Violeta, el primero, ya se sabe, como andaluz, simpático de verdad. Lo primero, el problema del taxi. Los que hay son pocos, muchos con aspecto antiguo, no paran aunque uno les haga señas, y hay que ir a cogerlos a la parada. Ocurre que en ella hay siempre una cola grande, pero muy organizada y paciente. Por lo que veríamos luego -y ya tuvimos la primera idea al llegar- lo espléndido en Moscú es el transporte bajo superficie, es decir, el metro que es fastuoso. A él se baja por escaleras mecánicas, todo es lujo increíble, con mármol, con una limpieza fuera de serie, con un orden admirable. Yo me acordaba del metro de Madrid, de sus malos olores, de los líos en las horas puntas. Allí, es diferente. Algo maravilloso. Por la superficie pasan los trolebuses, pero siempre con las colas".

Z De turismo

"Nos fuimos al sitio que más habíamos oído hablar: la famosa Plaza Roja. Allí está el mausoleo a Lenin, la Catedral de San Basilio -conservada como motivo de arte, porque no está abierta al culto-, la Universidad fabulosa al fondo. [...] Es otra vida, o; concepción de la vida, opino yo, pero con cosas maravillsas en lo monumental: disciplina, orden y una ciudad excepcional por su belleza.

[...]Yo hice pocas compras realmente. Algo de caviar -caro, al cambio en dólares-, dos gorros típicos rusos, dos muñecas, que son preciosas, y algunos souvenires sobre el Kremlin y de San Basilio. Por cierto, lo del mausoleo de Lenin es impresionante y largas colas de rusos y visitantes extranjeros que se forman para pasar ante los restos momificados. El relevo de la guardia es un espectáculo. [...] Desde luego, lo más grande que he visto en mi vida fue el espectáculo del ballet, al que nos llevaron en el tour. Fue algo maravilloso y lo que más me impresionó en la capital de la URSS".

Z Los rusos

"La gente rusa va sencillamente vestida, más bien diría que en gran proporción con modestia. [...] Hablo de lo que vi en la calle, en el pueblo, que, eso sí, me pareció siempre muy amable y sonriente. [...] Pensé que iban a mezclar la política con el deporte, pero no ha sido así. Ni el menor detalle en este aspecto. [...] Es un pueblo callado, y la gente joven lo mismo. No se ve, por ejemplo, nada de melenas, ni guitarras, ni discotecas".

Z El partido

"El Estadio Lenin es extraordinario. Las casetas son muy buenas, con pileta y todo, con salones adecuados, servicios inmejorables. [...] El público soviético es lo mejor que he conocido en el extranjero. ¡Formidable! Es educado, correcto, no se apasiona como nuestras aficiones y trata al visitante de forma muy cortés.

"El partido no lo voy a contar porque todo el mundo lo vio por televisión. Téngase en cuenta que en la primera parte apenas recibió Iríbar un solo balón. Nosotros controlábamos bien todo a los rusos, pero ellos, al final, estaban más enteros, y se aprovecharon también de nuestra dislocación defensiva. Una lástima. Menos mal que el marcador fue más discreto al final, y Rexach hizo su gol. Yo pensaba cuando aquellos dos goles entraron, la decepción que estaría causando en tantos españoles. Uno se acuerda también dentro del campo de estas cosas, aunque sea fugazmente".

"Cuando el árbitro pitó el final, Shevchenko, el gran jugador ruso, corrió para intercambiar su camiseta. Me he traído la de él con el CCCP y él se quedó con mi modesta '5' con el escudo de España".

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