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Sin actitud, a ninguna parte

La UD sale atropellada de Vitoria por falta de carácter, argumento suficiente para derribarla

Jonathan Calleri disputa un balón con Maripán, central del Alavés.

Jonathan Calleri disputa un balón con Maripán, central del Alavés. LOF

"El fútbol es de los jugadores". Con esa frase Paquito Ortiz resumió un deporte más complejo de lo que parece a primera vista, pero que muchos se obsesionan con hacerlo todavía más complicado. Esa frase, que bien podría firmar Vicente del Bosque, sirve para explicar también el ridículo que completó la UD Las Palmas en Mendizorroza. Le falta entrenador al equipo insular, sí, pero ese espanto de partido lo podía haber firmado esta temporada con Manolo Márquez y con Pako Ayestarán. Es una película que los aficionados amarillos ya han visto en varias ocasiones. No ha tenido un buen entrenador el cuadro insular, pero los principales responsables de los constantes naufragios son los jugadores.

Hubo un elemento especialmente sangrante en la derrota de ayer, pero que no es la primera vez que sucede. Y es que la UD fue atropellada por su rival en intensidad. Se empeña en hacer el ridículo el equipo amarillo esta temporada, en desaprovechar unos nombres notables en su plantilla. Porque no es inferior futbolísticamente a casi ningún rival directo. Cuenta con una materia prima que ya le gustaría al Alavés, pero le falta un elemento básico: carácter. Con esa cualidad, tan sencilla como la frase de Paquito Ortiz, le bastó al cuadro de Abelardo Fernández. Estaban mejor colocados los locales, pero el orgullo y el amor propio marcó la diferencia. Y eso, como deja entrever la frase del inquilino temporal del banquillo amarillo, debe empezar siempre en los jugadores.

Una de las funciones principales del técnico debe ser la de motivar, pero en los últimos años esa cualidad se ha sobrevalorado. El entrenador debe ayudar pero la motivación tiene que estar siempre en la plantilla, sea cual sea el contexto. Y esta UD parece que no la tiene. Le han faltado muchas cosas en este inicio de curso, pero la intensidad es la más importante. Da la sensación de que no le importa hacer el ridículo.

Han pasado ya 15 jornadas y la UD no funciona a nivel colectivo, pero la inmensa mayoría de sus jugadores siguen perdidos. El único que ha actuado a un nivel alto de manera regular ha sido Jonathan Viera. No hay señales positivas, salvo en contadas ocasiones, de Mauricio Lemos, Vicente Gómez, Michel Macedo, Pedro Bigas, Tana, Jonathan Calleri, Dani Castellano, Alberto Aquilani o incluso Loïc Rémy, que deberían ser pilares en este curso. Y tampoco las hubo de Vitolo, otro fichaje mediático que se ha marchado por la puerta de atrás. Ya colecciona unos cuantos el conjunto amarillo.

Se le agota el tiempo a la UD Las Palmas, que recuperó en Vitoria errores del pasado. Y sin la actitud adecuada de los jugadores no habrá Jorge Almirón que lo arregle.

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