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Primer capítulo: el caos del banquillo

Jémez y el agujero negro

Márquez arrasó en el verano con la conquista del Carranza pero solo duró seis jornadas

Jémez y el agujero negro

365 días y un banquillo caliente. La silla eléctrica del esperpento. El epicentro del drama de un gigante de 75 millones de euros. El antídoto se llama Paco Jémez, un salvador con pantalón de camuflaje y fiel defensor de una propuesta ultraofensiva, que trata de evitar el hundimiento. La UD, con el mayor ejercicio económico de su historia y 13 ´kilos´ de beneficio, es víctima de una maldición. La elección de un estratega, que abandere la era ´post-Setién´, ha provocado un gasto extra de cinco millones en este mercado invernal. Todo para evitar la quema del descenso.

La búsqueda de un líder espiritual se ha convertido en un calvario. Los veredictos de la comisión deportiva laten en un agujero negro. De De Zerbi al Negro Almirón. Una papelera en el espacio donde gravitan las cifras del sonrojo. En 2017, la UD fue un sello dócil, carente de espíritu que encajó 88 goles y 26 derrotas. Ocho victorias, cinco empates y 40 tantos alivian el peregrinaje tortuoso del Gran Canaria -el primer duelo del año fue el 3 de enero ante el Atlético - al Coliseum de Getafe -20 de diciembre-.

En esta primera entrega del resumen del año de la UD, se pone la lupa en los cinco entrenadores que han desfilado por el banquillo: Setién, Manolo Márquez, Pako Ayestarán, Paquito Ortiz y Paco Jémez. Sin obviar el acuerdo sellado con el italiano Roberto De Zerbi, que se eternizó de marzo a julio, y el pacto firmado con el argentino Jorge Almirón, desestimado por la RFEF.

Poderes sí, poderes no

Con el aterrizaje de Paco Jémez, la UD fichaba algo más que un entrenador. Llegaba un manager, con plenos poderes en la materia de altas y bajas. Esta circunstancia, la del mando, generó un pulso diabólico entre Setién y la dirección deportiva. La batalla la ganó la estructura y el cántabro acabó en el Real Betis.

Pero la angustia que asola a la UD, ha permitido a Jémez formar parte de la comisión deportiva. Tiene voz y voto. "Jémez se incorpora a la comisión deportiva; necesitamos que las decisiones que tomemos estén colegiadas por el entrenador", aseveró el presidente Miguel Ángel Ramírez en la Junta.

Contrato récord

El 2017 arrancó el 3 de enero, ante el Atlético de Madrid del ´Cholo´ Simeone en el Gran Canaria, en la disputa de la ida de los octavos de final. Quique Setién portó el estandarte hasta el 20 de mayo en Riazor.

El emperador de seda también quiso ser manager. Pero se fue agotado, en ese pulso con la dirección deportiva, tras ser acusado de redactar un informe en el que había pedido la cabeza de los ejecutivos. "Me han relacionado con el asesinato de Kennedy", llegó a manifestar el entrenador amarillo. El 18 de marzo, tras batir al Villarreal en Siete Palmas, anunciaba su renuncia a la propuesta de ampliación hasta 2022. No al mayor sueldo de la historia para un técnico en la UD -algo más de dos millones por curso-.

El proceso de conversaciones y negociaciones -que arrancó en diciembre de 2016- saltó por los aires. Fue el comienzo de la gran catarsis que generó un maremoto incontrolable de 88 goles encajados.

Tras Setién -78 duelos oficiales de amarillo, con un balance de 26 victorias, 18 empates y 34 derrotas- quedó un vacío enorme. Con el intento a la desesperada del presidente Miguel Ángel Ramírez, que se dejó grabar con el móvil del estratega cántabro, mientras le mostraba las suculentas propuestas, se abría una etapa cruenta: cuatro victorias oficiales de agosto a diciembre.

Del italiano Roberto De Zerbi al argentino Jorge Almirón, la UD telegrafió sus movimientos para escenificar una telenovela de ciencia ficción con una dimisión -la de Manolo Márquez, el 26 de septiembre y con el equipo fuera de descenso-, un despido -Pako Ayestarán- y el paso interino de Paquito Ortiz, cuatro partidos sin la titulación.

Sin embargo, el gran capitán logró la victoria de mayor empaque ante Setién -3 de diciembre-. El interino tumbó al deseado por la grada, que fue recibido con aplausos. Pero no fue el punto de inflexión anhelado. Quedó en espejismo.

3 de julio: 8.30 horas

La solución del conflicto laboral del italiano Roberto De Zerbi con el Palermo se fue dilatando. El 3 de julio, a una semana del inicio de la pretemporada, se agotó la paciencia de Miguel Ángel Ramírez. Descartado el favorito de la dirección deportiva, se optó por Manolo Márquez.

Escoltado por Juan Carlos Valerón, el responsable de Las Palmas Atlético, que logró el ascenso de la vela chica a Segunda B, se vio superado. Duró seis partidos (dos victorias y cuatro derrotas). Unos días después de su dimisión, se sinceraba: "Tengo la sensación de que me pusieron a mí pero no estaban convencidos del todo. Cuando las cosas se hacen deprisa y corriendo no va a salir bien. Después del Carranza [en agosto y durante la pretemporada]; ya pensé en dejarlo".

No volvería a generar más polémica y el 21 de diciembre abandona la entidad -había sido reubicado en el departamento de formación y captación-. A Márquez se le encomendó la dirección de la UD cuando ya se encontraba ultimando la temporada con el filial. El cuadro amarillo fue el último de Primera en anunciar su entrenador. En privado ya advertía del grado de dificultad de portar el timón con el recelo de la dirección deportiva.

El gafe de Pako

En 34 horas, la UD encontró relevo en Pako Ayestarán: encadenó seis derrrotas y un empate. Entró en la historia negra de Primera, al sumar trece varapalos consecutivos -los siete anteriores fueron con el Valencia-. No le bastó con eliminar al Dépor y alcanzar los octavos de Copa. Despedido. Igual que Márquez, no se mordió la lengua: "Había un enfrentamiento entre los medios y club, centraron en mí toda la crítica. Fui un blanco fácil en esa guerra".

Igual que Márquez, Ayestarán también atizó a la estructura. Solo ganó un partido de Copa. La grada reclamó su destitución.

Con la UD colista, Paquito logró un triunfo y aportó mesura. Falló la opción Almirón y la entidad esperó al 21 de diciembre por Jémez. En ese plazo, el Alavés, con tres victorias, escapó deldescenso.

En 2018 la UD se aferra al sagento de hierro. Recen lo que sepan. "La situación deportiva no está acorde con la inversión", dice Ramírez. Jémez desafía al agujero negro.

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